1 de abril de 2019

hummus de remolacha



El mes de marzo ha pasado sin pena ni gloria de cara a la galería. Sin recetas nuevas, ni viajes por el mundo, ni tan siquiera un mísero ¿cómo están ustedes? Comer sí que, por suerte, hambre no paso.

Esta aparente desidia no es tal cosa. Desde hace unos meses, en las tripas del blog, se cocía a fuego lento una gran idea. Fuera del blog también se cocía un TFM, pero a este último le falta todavía el emplatado.

Sin embargo, centrémonos en lo que importa. Ha llegado el momento de desvelar secretos. Sobretodo porque no se crear hype ni mantener la expectativa con un halo de misterio pese a haberlo intentado en la cuenta de instagram.

Redoble de tambores.

Estos meses a la sombra han servido para pergeñar el buscador de ingredientes para el blog.

¿Un qué? Oigo preguntar desde el estupor y la sorpresa...

Un buscador que os permita encontrar una receta con ese ingrediente que puebla vuestra nevera vacía y solitaria con el que no sabéis qué hacer.

Un buscador que os permita innovar al ver nuevas propuestas que se salgan de vuestro repertorio habitual.

Un buscador que os facilite la navegación por el blog de una forma bonita y visual.

En definitiva, un buscador de tu media naranja recetil para ese momento preciso en ese tiempo exacto. 

Funciona de forma fácil e intuitiva. Está enlazado en la barra superior bajo el nombre de —oh, más sorpresas— buscador de recetas. Introducís los ingredientes que tengáis y os devuelve un listado de recetas que los incluyan con la posibilidad de filtrar por categorías. Se puede introducir varios ingredientes para acotar la búsqueda. Podéis quitar y poner los que queráis.

¿Qué os parece? ¿Os gusta? Nos haría mucha, pero que mucha ilusión saberlo.

Hablo en plural porque este trabajo es cosa de dos. De Alber como cabeza pensante de la idea y de la tecnología que lo hace posible y de servidora como "picadora" oficial de datos. Permitidme el momento "ñoño" y dejadme dar las gracias públicamente porque ha sido un proceso muy bonito en el que he compartido algo que era muy mío. Y ya sabéis que eso pasa poco ;)

Para inaugurar tan insigne acontecimiento, os he traído una recetilla fácil y colorida, de las que tantas hay por aquí y que mejor me representan. Seguro que la habéis visto en otros lugares, pero precisamente por eso, no podía faltar en vuestro flamante buscador nuevo.

Hummus de remolacha con pan de centeno. 

Ingredientes.

· 3 remolachas pequeñas
· 250 g de garbanzos cocidos (un bote pequeño).
· Una cucharada de tahini.
· Una pizca de comino.
· Medio diente de ajo.
· Zumo de medio limón.
· Tres cucharadas de aceite de oliva.
· Una pizca de sal.
· Pimentón agridulce (de la Vera ;)
· Perejil.

Preparación

1. Cocemos las remolachas en agua hirviendo hasta que estén tiernas. Lo sabréis cuando al pinchar con un cuchillo se dejen atravesar con facilidad.

2. Pelamos las remolachas.

3. Pelamos los garbanzos (opcional).

4. Mezclamos con el resto de los ingredientes: tahini, comino, ajo, limón, aceite de oliva, sal, pimentón.


5. Batimos con la batidora. Quizás necesitéis un poquito de agua para aligerar.


6. Rectificamos al gusto (de sal, limón, etc).


7. Se puede decorar semillas de sésamo y un hilo de aceite de oliva virgen extra.


Notas

- En el blog también tenéis la receta del hummus tradicional.
- Se puede acompaña pan de pita, rebanadas de pan, tiras de verduras crudas como zanahorias, pimientos, etc, o directamente metiendo el tenedor.
- Las cantidades de los ingredientes son adaptables al gusto de cada uno.
- Con estas cantidades me ha ha salido un cuenco generoso.
- El tahini o tahina se puede hacer en casa, tostando las semillas de sésamo y emulsionándolas con aceite y agua.

- La remolacha lo mancha todo.



21 de febrero de 2019

garbanzos con tomate


Hay personas que tienden a dormir. Otras a estar despiertas. Otras conviven con ambas según la franja horaria. Últimamente se nota tendencia al orden. O a las bodas y los chiquillos. La resistencia tendemos al caos. La juventud —entre la que me incluyo a tener los tobillos al aire. Mis tobillos tienden a la época victoriana lo cual nos haría replantearnos la anterior premisa. Tra tra. El gato que vive en mi casa tiene tendencia al agua y mi perra tiende a los charcos. Mi suelo, por alguna razón que no imagino, a acabar mojado. Hay gente que tiende a infinito y otra que tiende la ropa. Y luego está Elena que elevó a arte el hecho de colgar una tela de una cuerda.

Mi tendencia es a liarme, a andar con prisas y a enrollarme por escrito. Vivo en una paradoja de puntualidad suiza e improvisación continua en la cual me encuentro como pececillo en el agua y en la cual no siempre todo sale como debiera. Y me tengo que adaptar a esa pecera mientras no pueda volver a ser pececillo en el mar. Ains, momento suspiro.

Pero, a lo que íbamos. La receta de hoy es perfecta para poder ser una fuguillas, pero comiendo como se debe en 15 minutos. Eso sí, necesitáis salsa de tomate casera. Mucha. Nunca es suficiente. Acostumbraros a que sin eso no se puede vivir. Aunque yo ya cuento con los dedos de una mano los botes estivales que me quedan en el congelador... Ains, segundo suspiro. 

Pero mientras coged pan y mojar en esa yema que lo pide a gritos.

Ingredientes

· Un bote de garbanzos en conserva
· Salsa de tomate casera
· Un calabacín
· Aceite de oliva virgen extra
· Pimentón
· Sal
· Perejil
· Huevos (para acompañar)

Preparación

1. Enjuagamos los garbanzos en conserva y los escurrimos. Calentamos un par de cucharadas en una sartén amplia y ponemos a tostar en ella los garbanzos. Vamos removiendo para que se doren.

2. En otra sartén salteamos el calabacín cortado en trozos pequeños. La idea es dorarlo a fuego alegre para que no suelte mucha agua y se quede un poco al dente.

3. Mezclamos los garbanzos con la salsa de tomate y el calabacín salteado. Añadimos pimentón y sal al gusto. Espolvoreamos con perejil.

4. Freímos unos huevos de acompañamiento.

Notas

- Esta es una receta simple y de batalla, pero es muy resultona. Es importantísimo que la salsa de tomate sea buena y que mantengáis el toque de pimentón. Son parte de la gracia.
- El tema de dorar los garbanzos no es necesario, pero a mí me gusta el toque que cogen. También se pueden tostar en el horno.
- Admite unos tacos de buen jamón o chorizo para amantes del porquiño.

29 de enero de 2019

arroz con alcachofas y jamón

arroz con alcachofas y jamón

Recuerda el campo en invierno,
observa flores extrañas,
filosofa,
con esos tallos tan tiernos
y las hojas que rebañas,
alcachofa.

Desnúdalas hoja a hoja
de verde a verde chillón,
ten paciencia.
Tranquila, no se sonroja.
Procura echarle limón,
es la ciencia.

Pica y pela una cebolla,
repitiendo con el ajo,
fuego lento
Sofríe suave en la olla.
No te da ningún trabajo,
qué momento.

Añade alegre el tomate
pelado, doy por supuesto,
sé veloz.
Con el jamón dale mate
declara siendo modesto
¡gran arroz!

Para Andrea y Juan que han compartido conmigo casa, estudios y versos. Lindos días por Madrid.

¡Graciñas!

Ingredientes

· 4 alcachofas
· 2 tomates maduros
· 150 g jamón
· Una cebolla pequeña
· Un diente de ajo
· 3 vasitos de arroz corto
· Una cucharada de salsa de tomate
· Caldo de verduras o agua
· Aceite de oliva virgen extra
· Sal

Preparación

1. Limpiamos las alcachofas quitando las hojas de fuera hasta quedarnos con las que ya se ven amarillas. Pelamos el tallo. Cortamos la punta más dura de arriba de las flores y troceamos en cuartos las alcachofas. A medida que las vamos limpiando las depositamos en un bol con agua fría y zumo de limón o perejil abundante fresco para que no se oxiden. 

2. Picamos finamente la cebolla y el ajo. Las sofreímos en la sartén con aceite de oliva virgen extra a fuego medio. 

3. Troceamos en dados la loncha de jamón serrano y lo añadimos al sofrito cuando la cebolla esté dorada. Removemos.

4. Pelamos los tomates y los partimos en cubos. Los incorporamos a la sartén. Si hubiese mucho aceite, retiramos un poco antes de echar el tomate.

5. Cocinamos todo el conjunto unos 5 minutos para que el tomate reduzca y quede un sofrito muy sabroso. También podemos incorporar aquí una cucharada de salsa de tomate casera.

6. Es el turno de añadir del arroz. Una vez incorporado damos un par de vueltas para que coja los sabores y se impregne del sofrito. Después colocamos también los cuartos de alcachofa encima del arroz.

7. Añadimos el caldo de verduras caliente (2,5 veces la cantidad de arroz). Cocemos a fuego fuerte unos 7 minutos. Bajamos el fuego y dejamos cocer otros 10. Apagamos y dejamos reposar otros cinco minutos tapado.

Notas

- La proporción de agua/arroz es toda una ciencia. Hay muchos factores, el estilo de arroz que queramos conseguir (seco, caldoso, meloso), el tipo de arroz, el recipiente que utilicemos (se evaporará más o menos agua), etc. No soy ninguna experta arrocera así que solo puedo daros algunas pautas y animaros a practicar mucho y coger ojo que es lo que intento hacer yo.
- Para conseguir un arroz seco con un arroz corto "normal" la proporción suele ser 2 o 2,5 a 1. Sin embargo, con un arroz bomba, 3 a 1.
- Es interesante remover bien cuando se incorpore el arroz al sofrito. Se impregna de "grasilla" todo el grano y queda más sabroso y suelto después. Luego ya lo dejáis quietecito.
- Si no tenéis caldo, pues utilizáis agua. Pero es muy fácil tener un caldito preparado con la parte verde del puerro, una cebolla y un par de zanahorias, incluso le echáis las pieles del tomate y las hojas desechadas de las alcachofas. También podéis añadirle una punta de jamón.
- Ahora en temporada os ruego encarecidamente comprar alcachofas de verdad. Sin embargo, una buena conserva también os hace el apaño.

8 de enero de 2019

ensalada de granadas y tomate

ensalada de granadas y tomate

¡Comenzamos año!

Y lo hacemos estrenando plato bonito y propuesta de un libro que me trajeron los Reyes el año pasado (este año aún está por verse si he sido buena) y que es una maravilla, Exuberancia de Yotam Ottolenghi. Es un libro de recetas vegetarianas que sabéis que por aquí son siempre bienvenidas.

Igual no es el mejor plato para estos días donde el grajo vuela bajo, pero tenedla en mente para cuando nos apetezca algo más que sopicaldos.

Por lo demás, me voy a meter debajo de una manta, tres nórdicos y un forro polar y sobrellevar mi horizontalidad reivindicando las sábanas de franela que tan olvidadas se hallan y no debieran.

Ingredientes

· 1 tomate grande o 2 medianos
· 2 granadas
· Una rama de tomates cherry
· Una cebolleta
· Orégano
· Aceite de oliva virgen extra
· Vinagre de jerez
· Un limón
· Una cucharadita de azúcar
· Pimienta de Jamaica
· Un diente de ajo

Preparación

1. Con antelación, preparamos la melaza de granada. Exprimimos el zumo de granada y añadimos el de zumo de medio limón. Ponemos el líquido en un cazo y añadimos una cucharadita de azúcar. Llevamos a ebullicion y dejamos reducir a fuego lento hasta que quede un jarabe denso. Tened en cuenta que todavía se espesará un poco más al enfriar. 

2. Lavamos y pelamos el tomate. Cortamos en pequeños dados (brunoise). Picamos también  de esta forma los tomates cherry y la cebolleta.

3. Desgranamos la granada. Yo me suelo ayudar con el mango de un cuchillo con peso.

4. Preparamos la vinagreta mezclando en un cuenco el ajo rallado, la pimienta de Jamaica, un una cucharadas de vinagre, una cucharada de melaza de granada, tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra y sal al gusto. Removemos bien con unas varillas.

5. Mezclamos las frutas y hortalizas con la vinagreta.

6. Servimos en una fuente plana, añadimos las hojas de orégano y un hilo de aceite como toque final.

Notas

- La receta incluía una amplia variedad de tomates diferentes. En mi caso nada más que jugué con dos tipos. También incorporaba pimiento rojo y en vez de cebolleta utilizaba cebolla roja. Sin embargo, escogí la cebolleta por ser más suave y no puse pimiento porque no me apetecía.
- Si podéis conseguir hojitas de orégano fresco para esta receta, mejor.
- Con las cantidades de granada y limón que os propongo sale muy poquita cantidad de melaza. Suficiente para esta receta, pero igual os compensa preparar más cantidad y animaros con esta muhammara.


11 de diciembre de 2018

almejas en salsa verde

almejas en salsa verde

Si la nena tiene el hematocrito bajo, habrá que darle almejas a la nena. Y ella se baja a la pescadería, se compra su cuarto de kg, se las guisa y se las come ella solita con una hogaza de pan. Porque es muy obediente y no se aprovecha de su situación.

Ya de paso, os recupera un clásico que os puede venir bien para un entrante navideño de postín. Si queréis, la podéis complementar con esta receta de merluza en salsa verde y tendréis un gran plato.

Y hoy no escribe más porque se cansa. Todavía le faltan muchas almejas por tomar.

Ingredientes

· 250 g de almejas
· Una cebolla pequeña
· Un diente de ajo
· Una cucharadita de harina
· Un vasito de vino
· Un vaso del caldo de abrir las almejas
· Perejil frescom
· Sal
· Aceite de oliva virgen extra

Preparación

1. Lavamos bien las almejas. Las disponemos en un bol con agua con sal durante un par de horas.

2. Abrimos las almejas al vapor. Para ello las ponemos en una cazuela (mejor amplia y baja) con un vaso de agua. Llevamos a ebullición y tapamos hasta que se abran las almejas.

3. Reservamos las almejas tapadas con un paño húmedo.

4. Colamos el agua de abrir las almejas porque la utilizaremos después.

5. Echamos un 3 o 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra en una sartén. Añadimos la cebolla picada muy finamente. Cuando la cebolla esté transparente, añadimos los dientes de ajo picaditos.

6. Cuando el sofrito esté dorado, añadimos una cucharadita de harina y removemos con unas varillas para que no se formen grumos.

7. Incorporamos el vasito de vino y dejamos hervir un par de minutos para que se evapore el alcohol. Seguimos removiendo para que la salsa ligue.

8. Agregamos paulatinamente el caldo de haber abierto las almejas. Rectificamos de sal.

9. En estos momentos, recuperamos las almejas y las echamos en la salsa. Dejamos cocer unos minutos hasta que estén a nuestro grupo.

10. Para finalizar, espolvoreamos abundante perejil fresco muy picado.

Notas.

- Si estáis seguro de que las almejas no sueltan arena, las podéis abrir en la propia sartén. Pero yo aprendí este método en esta entrada del blog Unodedos.
- Se puede añadir una guindilla al sofrito.
- Si una almeja no se abre, desechadla.