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26 de octubre de 2020

torta de membrillo o coca de codony

torta de membrillo o coca de codony

Hay vida más allá del dulce de membrillo. El horno vuelve al membrillo delicado y tierno sorprendiendo con su sabor y su textura. Ahora mismo es fruta de temporada y tenemos que aprovecharla.

La receta está sacada, sin prácticamente cambiar una coma, del libro 100 recetas de pan de pueblo del maestro Iban Yarza. Es un libro que si no tenéis, deberíais tener porque es una maravilla para leer, mirar y gozar. Además, para los que no busquéis un libro de recetas, al menos conseguid su "primera parte", Pan de pueblo, porque no hace falta ser cocinillas para disfrutar cada página de esta obra.

La torta de membrillo es un dulce tradicional de algunas zonas de Aragón y también tiene su equivalente en la coca de codony en Castellón. Estas masas levadas y tradicionales son, de largo, mis preferidas.

No está siendo un año fácil para nadie, así que encontrar estos lindos ratos de preparar algo, de enfaenarse en una masa, de sentarse delante del horno y ver la masa crecer y luego disfrutarla... ayuda, vaya si ayuda. Yo me lo paso como una enana. Y he decidido que este año (todavía más) mi vida va de esto, de alegrarme por lo muy chiquito y compartirlo con quien tengo cerca y no hablo precisamente de distancia física. Lo otro, se me escapa.

Ingredientes

Para el fermento (de la noche anterior)

· 40 g de harina panadera
· 20 g de agua
· 0,2 g de levadura fresca (tamaño de una lenteja)

Para la masa

· 60 g del fermento
· 200 g de harina panificable suave (W130)
· 20-30 g de agua
· 50 g de huevo (un huevo mediano)
· 50 g de aceite de oliva
· 20 g de azúcar
· 4 g de sal
· 4 g de levadura fresca

Para el relleno

· 300-400 g de membrillo pelado y cortado en láminas (usé dos membrillos)
· 60 g de azúcar
· Aceite de oliva

Preparación

1. Preparar el fermento de víspera. Mezclamos los ingredientes y los dejamos fermentar a una temperatura superior a 20 ºC, siendo 25 ºC lo ideal.

2. Al día siguiente mezclamos todos los ingredientes de la masa. Es una masa un tanto pegajosa, así que cuando acabemos de mezclar es recomendable dejarla en un bol reposando unos 10 o 15 minutos.

3. Tras el reposo, amasamos la masa hasta que quede fina y homogénea. Queda una bolita muy gustosa.

4. Dejamos fermentar sobre hora y media. Ibán nos recomienda hasta que pierda tenacidad y se pueda estirar bien.

5. Estiramos la masa con un rodillo formando un rectángulo de aproximadamente 25 por 35 cm.

6. Pelamos y cortamos en láminas finas los membrillos. Es una fruta algo dura, utilizad un buen cuchillo.

7. Colocamos las láminas de mebrillo sobre la masa. Espolvoreamos con 30 o 40 g de azúcar (dos cucharadas escasas) y echamos un chorrito de aceite de oliva.

8, Horneamos de 30 a 40 minutos a 180 ºC, calor arriba y abajo, el membrillo ha de quedar tierno y la masa dorada.

9. Al sacar la torta del horno, podemos espolvorear un poquito más de azúcar por encima (unos 20g o una cucharada).

10. Dejamos enfriar y degustamos.

Notas

- En mi caso, no tenía harina panificable suave, sino media (W170) así que utilicé 100 g de harina de repostería, floja y 100 g de la harina panificable que tenía.


torta de membrillo
La masa ya estirada


torta de membrillo
Antes de entrar al horno

15 de abril de 2020

menú indio, dhal de lentejas rojas con chapati y lassi de mango


dhal de lentejas rojas con chapati

Acabo de escribir tres recetas en una (estamos que lo tiramos) y no me queda mucha cuerda para entradillas parasimpáticas.

Toca cuchareo del bueno y menú de la zona de la India. Postre incluido.

La receta del dhal es una versión de la de Alfonso, de Recetas de Rechupete; la receta de los chapati es del libro de Pan Casero de Ibán como no podía ser de otra forma (un día os enseñaré mi ejemplar firmado, jiji) y la del lassi de mango está extraída de la sabiduría popular que habita en mi cabeza :D

Dhal de lentejas rojas

Ingredientes

Para el dahl (3 personas)


· 250 g de lentejas rojas
· Una cebolla
· Medio pimiento rojo
· Dos zanahorias
· Dos o tres tomates
· Un trocito de jengibre fresco
· Un diente de ajo
· Especias, media cucharadita de canela, comino, cúrcuma, garam masala...
· Una cucharadita de pasta de curry
· 1,5 L de caldo de verduras
· Aceite de oliva virgen extra u otro aceite vegetal
· Sal
· Leche de coco (opcional)

Para acompañar
· Yogur 
· Cilantro fresco picado
· Zumo y ralladura de naranja o limón

Preparación

1. Pelamos las hortalizas. Picamos finamente la cebolla y el ajo y en trozos pequeños los tomates (sin piel), el pimiento y las zanahorias.

2. En una cazuela añadimos tres cucharadas del aceite escogido. Sofreímos la cebolla y el ajo. Cuando la cebolla esté transparente, añadimos el pimiento y la zanahoria. Cocinamos durante unos 10 minutos.


3. Añadimos las lentejas rojas y el trozo de jengibre al sofrito. El trozo de jengibre se puede echar entero para luego poderlo retirar, sino, lo incorporáis rallado o picado.


4. Echamos las especias, la sal y la pasta de curry. Dejamos rehogar para que suelten los aromas.

5. Incorporamos el tomate troceado y mezclamos, para que se integren los sabores.


6. Añadimos el caldo de verduras (o agua) y llevamos a ebullición. Una vez que rompa a hervir, removemos y bajamos el fuego. Dejamos cocer hasta que las lentejas y las hortalizas estén tiernas (unos 20/30 minutos). Si hiciese falta, podéis rectificar de agua durante la cocción. Hay que tener en cuenta que en la cocción del dhal se puede tener la sensación de que tiene poca agua. Antes de añadir más caldo, hay que darle un meneo previamente que se equilibren los líquidos.

7. Servimos muy caliente acompañado de yogur natural, cilantro fresco picado y una pizca de zumo de naranja o limón.

8. Nos lo comemos con los chapati que describiré a continuación.

Notas

- Es un guiso y, como tal, admite cualquier variación del gusto de la casa, tanto en las especias como las hortalizas, tanto en cantidad como diversidad. Tomad esto como una guía porque va a salir bien sea como sea.
- Las lentejas rojas (y en realidad ninguna lenteja diría yo) no precisan remojo. Si queréis hacerlo, tampoco pasa nada, es más, acortaréis el tiempo cocción.
- Este dhal no lleva leche de coco, pero lo suyo es que sí la lleve. Se añade con el caldo de verduras para que se cueza todo junto. Yo no lo hice en esta ocasión para que resultase más ligero.
- Podéis también incorporar el zumo de naranja y la ralladura durante la cocción.
- En vez de utilizar aceite de oliva, podéis usar algún aceite vegetal más propio de la cocina india. También sustituirlo por manteca cocida. En la India es tradicional el ghee que ahora se ha puesto de moda tonta aquí cuestion que me da mucha rabia porque es muy similar a la manteca, se ve que esta no mola tanto, grrrrr.
- El plato también se puede acompañar con arroz basmati.
- El yogur para estos menesteres siempre lo pongo a escurrir como si fuera labneh.


Chapati

Ingredientes

· 200 g de harina panificable + 200 g de harina integral 
· 240 g de agua
· 6 gramos de sal
· Aceite de oliva para las manos

Preparación

1. Mezclamos todos los ingredientes excepto el aceite. No se trata de amasar en exceso sino de asegurarse que está todo integrado. Dejamos reposar la masa 10 minutos tapada con un paño.

2. Transcurrido ese tiempo nos untamos las manos con aceite de oliva virgen. Prácticamente nos tiene que chorrear las manos. Estrujamos el pan durante un minutillo para que el aceite impregne toda la masa. Dejamos reposar otros 10 minutos.

3. Dividimos la masa en porciones de 80-100 g.

4. Enharinamos ligeramente una superficie y con ayuda de un rodillo estiramos las bolitas de masa hasta que tengan un diámetro de aproximadamente 20-22 cm. También podemos estirarlas pasándonos la masa de una mano a otra rápidamente.

5. Calentamos una sartén a fuego fuerte buscando un equilibrio entre que la masa se haga rápido y no se queme. En mi cocina de inducción transitaba entre un 7 y un 8 en una escala de 1 a 9.

6. Antes de pasar la torta estirada a la sartén, se le da un golpe seco para hundir las yemas de los dedos y agujerear la torta para evitar que se hinche después con el calor.

7. Cocemos los chapati en la sartén durante un par de minutos por cada lado. El primero os costará un poquito más, luego ya le cogéis el punto.

8. Los conservamos en un paño para que no se enfríen y tenemos a mano el dhal.

Notas

- Animaros con este pan, es super sencillo y rápido y merece la pena para acompañar muchos platos.


lassi de mango


Lassi de mango

Ingredientes

· Medio mango
· Un yogur natural
· Un vaso de leche
· Cubitos de hielo
· 3/4 vainas de cardamomo

Preparación

1. Hervimos la leche con las vainas de cardamomo y la dejamos infusionar. Reservamos hasta que se enfríe completamente.

2. Ponemos todos los ingredientes en un robot de cocina y batimos hasta que quede una textura cremosa. En este caso era más bien cremoso, cerca de un batido.

3. Servimos bien frío.

Notas

- Se puede variar de fruta, añadir una pizca de azúcar (en nuestro caso no hizo falta porque a mí me gusta morder, el mango bien madurito). No me juzguéis, llevo tres recetas escritas.
- Si tenéis cardamomo molido, pues os ahorráis un paso. Y si no tenéis ganas de infusionar, lo batís todo junto en la batidora, nadie os va a decir ni mú.


23 de marzo de 2020

galletas de avena y manzana

Galletas de avena y manzana

Dentro del confinamiento, la cocina me está entreteniendo mucho, como no podía ser de otra forma.

Preparo un menú para toda la semana (¿queréis que os lo comparta?) intentando que sea saludable hasta donde mis conocimientos llegan. El menú contempla comidas y cenas. En alguna de ellas, dejo espacio para la I+D donde pueda probar y fotografiar platillos nuevos. También cedo algún momento en los fogones a terceras personas porque tengo tendencia a acaparar. Aplicando conocimientos ASFitos abro la mano a los grados intermedios de la escalera de participación, e incorporo algunas peticiones especiales de los habitantes de esta casa como celebración cuarentenil. Además, hacemos pan algún día y el finde cae receta dulce.

Cierto es que lo de los menús semanales llevo ya bastante tiempo haciéndolo. Intento tener en cuenta, lo que está en temporada y lo que tengo en la despensa. En épocas de estar menos en casa me suelo decantar por rentabilizar tiempo y hacer varias comidas a la vez aunque ahora prefiero ir de una en una. En esta época de encierro, ayuda a mi salud mental el haber elaborado esta rutina concreta (aunque solo llevemos un menú hecho y otro en ciernes) y a nuestra salud física, el planificar las compras para minimizar salidas.

Hoy comparto la receta dulce de este domingo. La vimos en el El Comidista hace unos días, en el post dedicado al nuevo libro de Miriam, Sin azúcar ni mantequilla, que todavía tengo pendiente. La receta, a su vez, está inspirada en esta otra de Lucía Martínez de Dime que comes, de la que también os recomiendo su podcast, Zumo de Araña.

Son unas galletas de textura abizcochada, bastante sanotas y muy ricas. Por tanto, más que recomendables.

Y eso, que en esta ocasión, yo solo he hecho la foto :P


Ingredientes (16 galletas)

· 150 g de compota de manzana espesa
· 100 g de yogur griego
· 120 g de copos de avena
· 80 g de harina de trigo integral
· 30 g de azúcar
· Una manzana 
· Media cucharadita de levadura química
· Un pellizco de canela
· Un pellizco de sal

Preparación

1. Mezclamos todos los ingredientes en un bol excepto la manzana entera (compota, yogur, copos de avena, harina, azúcar, levadura, canela y sal).

2. Pelamos la manzana y la cortamos en daditos pequeños. Se lo añadimos a la masa anterior. Es una masa pegajosilla.

3. Preparamos una bandeja con papel de hornear y precalentamos el horno a 190º o 200º C.

4. Formamos las galletas ayudándonos con una cuchara. Nos salieron aproximadamente 16 galletas de unos 5 cm de diámetro.

5. Horneamos durante 15 minutos hasta que las veamos doraditas.

6. Dejamos enfriar en una rejilla sobre el propio papel, pues al sacarls del horno son frágiles y blanditas.

Notas

- Si no queréis usar yogur griego, lo que podéis hacer (yo lo haré en futuras ediciones) es escurrir un yogur natural. La noche anterior colocáis el yogur sobre papel absorbente y todo, a su vez, sobre un colador (como si fueseis a hacer labne).
- Podéis hacer la compota de forma más tradicional, cociendo la manzana con agua. Si vais con prisa, también os puede apañar el microondas. Simplemente tened en cuenta que buscamos una textura de compota espesa, así que dejadla reducir bien o también podéis ponerla a escurrir.
- La compota es aromatizar con un palo de canela, vainilla o alguna monda de cítricos. En esta ocasión, usamos naranja. 
- La masa de las galletas también admite variaciones. Podéis cambiar la canela por jengibre, añadir pasas, frutos secos, etc.
- Si buscáis una textura más crujiente, tenéis que hacer las galletas muy finas.

12 de abril de 2019

remojón granadino

remojón granadino



Cuando se acaba la temporada estival de tomates, comienza la temporada de naranjas en ensalada. Este ingrediente y mis conservas de salsa de tomate caseras son lo que me permiten pasar el invierno con no demasiada nostalgia.

El remojón es una receta granadina, de influencia árabe, que tiene variantes en buena parte de la geografía andaluza y que mezcla unos ingredientes que casan a la perfección. Nos podemos imaginar degustando esta ensalada en un sala de mosaicos coloridos, escuchando el murmullo de las fuentes de los jardines y con el telón purpúreo de la Sierra Nevada al fondo.

Pero tampoco os agobiéis, si no se puede okupar la Alhambra podemos disfrutarla igualmente en la cocina de casa, que aunque no tengas fuente con murmullos, puedes escuchar la ducha del vecino, apreciar la pared de gotelé y observar un monte de eucaliptos.

O caso é pasalo ben :P

PD. Docu sobre mosaicos más que recomendable para ver.
PD2. ¡Acordaros del buscador!

Ingredientes


· Tres naranjas
· Dos huevos
· Bacalao desalado (en la receta de hoy, es bonito en aceite)
· Olivas negras
· Cebolleta
· Pereijl (opcional)
· Sal
· Aceite de oliva virgen extra
· Vinagre de Jerez

Preparación

1. Cocemos los huevos. Los ponemos a hervir en agua fría y contamos 10 minutos desde que comience la ebullición. Cuanto estén listos, los troceamos.

2. Salteamos en una sartén una tajada de bacalao previamente desalado o migas. Una vez cocinado, lo dejamos enfriar y desmigamos o dejamos en lascas.

3. Pelamos las naranjas procurando quitar la parte del albedo. Después las cortamos en rodajas.

4. Cortamos la cebolleta en juliana.

5. Colocamos los ingredientes en una fuente de servir por capas: rodajas de naranja, lascas de bacalao, olivas negras deshuesadas y picadas, huevo, cebolleta y perejil picado si os gusta.

6. Aliñamos con un buen aceite de oliva virgen extra, sal y vinagre de jerez.

Notas
- Si queréis poneros elegantes, aquí tenéis un vídeo sobre cómo pelar una naranja a lo vivo de ManuCatman.
- Siempre se puede "desbravar" la cebolleta marinándola previamente con zumo de limón. Queda más suave.
- Como habéis podido observar, el remojón de mi receta no es con bacalao, sino con bonito en conserva. No es lo tradicional, pero no tenía bacalao ese día.

23 de septiembre de 2018

tarta mousse de limón y frambuesa

Tarta de mousse de limón y frambuesa

Esta ha sido mi tarta de este año con Pablo. A Pablo ya lo conocéis de ser aquel niño encantador que se enrolla mucho en la cocina y que preparó conmigo las albóndigas en salsa de Monteña. Además, es hijo de su padre, Adolfo, que conocéis por la receta del tiramisú y de su madre, Marta, que nos regaló aquel pesto rojo. Amén de muchas otras que todavía no han visto la luz.

Vaya, que de casta le viene al galgo. 

El caso es que nos lo pasamos muy bien trasteando postres —y cogiendo olas y comiendo postres, ejem— y ya llevamos unos cuantos años realizando entre los dos una tarta todos los veranos.

Este año optamos por una cosa fresca y frutoide. La parte de limón nos quedó un poquito amarga porque rallamos más albedo de la cuenta. ¡Ojo!

Me acaba de venir a la mente una conversación que tuve con una persona que no recuerdo sobre qué era el albedo. Para mí, señorita instruida en libros y textos de cocina era la parte blanca de los cítricos. Para la otra persona, instruida en otros saberes, era el concepto físico que recoge la proporción entre la energía y luminosa que incide en una superficie y la que se refleja. Luego descubrimos que tamaña confusión viene porque en latín, albedo significa blancura. Así que, tiene todo mucho sentido y compartimos sabiduría :)

Vaya chapa físico-comidística tan gratuita. Cortapicos es así. Dispersa.

Para centrarnos de nuevo diré que la tarta está dedicada a todas las personillas que vinimos al mundo en septiembre que somos muchas y muy bien traídas. ¡¡Feliz cumpleaños múltiple!!

La receta está sacada del blog de María Lunarillos, pero cambiando los arándanos por frambuesas. La tarta queda más bonita con arándanos, pero me gustan más las frambuesas, qué le vamos a hacer. Es por ello que nos quedaron unos colores muy pastel. Tukutum plaaaas, que diría Fer.

Las fotos las sacó Adolfo con un tinglado que montamos a las 11 de la noche con su oscuridad y su consecuente iluminación pobretona. Graciñas por sacar algo decente y por vuestra paciencia con mis cosas de bloguera.

En fin, háganla ustedes sin dar la vara con las fotos y luego me cuentan.

Ingredientes (para molde de 20 ó 22 cm)

Para la base
· 100 g de galletas
· 50 de mantequilla

Para el lemón curd
· 60 mL de zumo de limón de Corredoira
· Ralladura de un limón de Corredoira
· Dos yemas de huevo y un huevo entero
· 65 g de azúcar
· 45 g de mantequilla

Para la capa de limón
· El lemon curd de la etapa anterior
· 8 g de gelatina en polvo
· 30 mL de agua fría
· 330 de nata líquida (mínimo 35% grasa)
· 80/100 g de azúcar glas

Para la capa de mousse de frambuesas
· 200 g de frambuesas
· 8 g de gelatina en polvo
· 330 de nata líquida (mínimo 35% grasa)
· 80/100 g de azúcar glas

Para decorar
· 25 g de frambuesas y unas hojas de menta

Preparación

La base

1. Trituramos las galletas con una picadora o bien metiéndolas en una bolsa y dándoles golpes con un rodillo hasta que queden en polvo.
2. Derretimos un poco la mantequilla y la añadimos al polvo de galleta. Mezclamos bien. Tiene que quedar con textura de arena mojada.
3. Ponemos la masa de galletas en toda la base del molde. Presionamos un poquito. Tiene que tener entre medio y un centímetro de espesor.
4. Metemos el molde en la nevera mientras continuamos con el resto de la tarta.

Lemon curd

1. Ponemos en un cazo al baño maría todos los ingredientes.
2. A fuego suave, vamos calentando el contenido sin dejar de remover con una espátula. En un momento la crema espesará y estará listo. 
3. Dejamos enfriar.

La capa de limón

1. Hidratamos la gelatina con agua fría. En un momento, la pasamos por el microondas el tiempo justo para que se disuelva. Templamos.
2. Comenzamos a montar la nata con unas varillas eléctricas. Es recomendable que la nata esté MUY fría. Os podéis ayudar con un bol frío o meterlo dentro de un cuenco de hielos.
3. Cuando la nata empiece a coger cuerpo (no hace falta que esté muy dura) vamos incorporando el azúcar glas a cucharadas. Después agregamos la gelatina.
4. Finalmente mezclamos el lemon curd con la nata montada con movimentos envolventes para que no se baje la nata.
5. Vertemos la crema sobre la capa de galletas e introducimos en la nevera.

La capa de frambuesa.

1. Ponemos las frambuesas en un cazo y cocemos hasta que empiecen a deshacerse. Pasamos por un pasapuré.
2. Hidratamos la gelatina con agua fría. En un momento, la pasamos por el microondas el tiempo justo para que se disuelva. Templamos.
3. Comenzamos a montar la nata con unas varillas eléctricas. Procedemos igual que con la capa de limón. Cuanto esté cogiendo cuerpo añadimos el azúcar glas y la gelatina.
4. Finalmente mezclamos con el puré de frambuesas con movimientos suaves y envolventes.
5. Distribuimos esta capa sobre la capa de limón. Alisamos con una espátula.
6. Dejamos reposar en la nevera hasta el día siguiente.
7. Decoramos antes de servir.

Notas

- La receta original era con arándanos.
- Podéis utilizar una lámina de acetato bordeando el propio molde para conseguir un acabado perfecto. Yo no lo hice, pero os lo dejo como truco. Podéis verlo aquí.
- Se puede congelar para conseguir un buen desmoldado aunque con el frío de la nevera es más que suficiente.
- Decorarla en el momento de consumir, no antes.
- Como se va añadiendo el azúcar a cucharadas, podéis tantear el punto de dulzor. Nosotros paramos un poco antes de llegar a los 100g.
- ¡Disfrutad!

31 de diciembre de 2016

crema de cacao casera

crema de cacao casera

Después de una sucesión de sucesos calóricos, hoy os traigo algo que os gustará a los preocupados de que esta noche les quepa el traje de fiesta. No sé si llegaremos a tiempo, pero siempre nos quedará París.

Esta receta es de Guillermo y Paula que están procurando que la pequeña Uxia disfrute de la comida de la forma más saludable posible. Ella está aprendiendo a comer y sus padres, en paralelo, a cocinar mejor y más sano. Yo no tengo criaturitas por ahora; pero como ya os he dicho en alguna otra ocasión, creo que es muy bueno que los pequeños tengan una buena relación con la cocina y este es el camino.

Volviendo al lío. Como servidora es muy amiga de lo ajeno, me he apropiado de la receta porque me ha parecido muy resultona para pequeñas y grandes de la sociedad.

Comer crema de cacao a cucharadas sin sentirse culpable es el mejor regalo que os puedo hacer para enero de 2017. Eso y todos los bollos mantequillosos que saldrán de mi nueva amasadora que los Reyes me han traído ya porque soy una niña buena, pero impaciente. También me han obsequiado con un grill y sé que caerán un par de libros chachis. Y aún no es día 6. Por supuesto, en este espacio seguirá habiendo verdurilllas, legumbres, aperitivos, peixes, bebidas —este blog se dedica poco al bebercio de manera escrita y eso hay que solventarlo— y espero que ¡¡muchos nuevos paseos comidistas!! Es lo que más extraño. Eso... y caminar.

Os deseo un gran año, apreciadíiiiiiiiiiiisimos lectores y lectoras. Sé seguro que para mí lo va a ser. Empieza difícil, pero lo arrancaré con ganas.

Se os quiere :-)


Ingredientes (para un tarro)

· 12 dátiles
· 2 cucharadas de cacao colmadas
· 150 g avellanas
· Una pizca de sal

Preparación

1. Se ponen a remojar los dátiles en agua. Tiene que estar, por lo menos, un día.

2. Se preparan las avellanas. Se quita la cáscara exterior, con cuidado de no pellizcarse con el martillo —o lo que tengáis—. Se tuestan en el horno unos 12 ó 15 minutos a 150ºC y una vez templadas, se les retira la piel interior.

3. En una procesadora, trituramos las avellanas hasta que se haga una crema y comience a soltar algo de aceite.

4. Añadimos dos cucharadas de cacao, una pizca de sal y los dátiles remojados. Seguimos procesando.

5. Se puede añadir un poco del agua de remojar los dátiles para conseguir la textura deseada.

6. La guardamos en un tarro de cristal.

Notas

 - Las proporciones de dátiles, cacao y avellanas son orientativas. Podéis añadir más dátiles si queréis más dulzor o más avellanas si os gusta resaltar su sabor.
- Si no os gustan los dátiles, no os preocupéis, no vais a notar su sabor. Os lo digo yo que soy muy poco amiga de los mismos.

Vuestras fotos


Bea y Marta durante la cuarentena se han animado a merendar rico.

25 de junio de 2016

pastel húmedo de manzana y mascarpone

pastel húmedo de manzana y mascarpone


Por estas fechas siempre suelo traer un pastelillo. Suele la tarta del cumple de Elen, pero como voy con un pequeño y nimio retraso de casi dos meses con las recetas, os acerco el pastel del cumple de Marta, allá en los albores del mes de mayo. Marta es una tía estupenda que se merecería una entrada para ella sola, pero bueno, a la espera de que me dé el visto bueno sobre escribir sobre su persona, nos quedamos con su tarta.

Como la entradilla indica, es un pastel de manzana y queso. Ligero, ligero, no es. Pero tampoco es lo que busca. Busca ser compartido y alabado. Y realmente eso lo pone muy fácil.

Celebremos pues la entrada del verano norteño con este pastel nevadito —sé de una que cuando el azúcar glas se absorbió sugirió echarle tiza rallada— y un chocolate caliente. Ea. 

La receta es de Aliter Dulcia, una pastelería de Gijón que debería estar incluida en todas las guías turísticas de la ciudad.
 
Ingredientes.

· 4 manzanas peladas y descorazonadas.
· 4 huevos.
· 150 g de mantequilla en pomada.
· 200 g de Mascarpone.
· 200 g de azúcar.
· 50 g de nata fresca.
· 140 g de harina de trigo.
· Una cucharadita de levadura.
· Una pizca de sal.
· Azúcar glas para decorar.

Preparación.

1. Cortar las manzanas en rodajas finas.

2. Batir la mantequilla con el azúcar hasta que blanquee.

3. Incorporar los huevos de uno en uno a la mezcla. No añadir el siguiente hasta que esté integrado el anterior.

4. Añadimos la nata y el queso y continuamos batiendo.

5. Agregamos los ingredientes secos: harina, levadura y sal.

6. Vertemos la mitad de la masa en un molde desmontable de 20 cm de diámetro forrado con papel de hornear.

7. Colocamos una capa de rodajas de manzana.

8. Cubrimos con la masa restante.

9. Colocamos otra capa de manzanas sobre la superficie.

10. Introducimos en el horno precalentado a 180ºC. Horneamos durante una hora y enfriamos.

11. Espolvoreamos con azúcar glass con la ayuda de un colador.

Notas.
- Aquí podéis ver como se puede realizar mascarpone en casa.
- Podemos añadir algún lingotazo de licor, ron, almendras, manzana... as u wish.
- Es un pastel que hay que dejar enfriar y que está mucho mejor reposado. Eso sí, el azúcar glass echadlo siempre antes de consumir.



24 de mayo de 2016

pan de soda y mermelada de ruibarbo y fresa



pan de soda y mermelada de ruibarbo y fresa


Resulta que ayer no tenía pan para las tostadas de mañana. Y eran las 11 de la noche. Y tenía sueño y llevaba todo el día en una silla, pero la necesidad era imperiosa.

Con lo cual tocaba uno rapidito. ¡Un pan! Ejem.

El pan de soda es perfecto para estos menesteres. Más que un pan, es un bizcocho salado. Ni fermenta, ni lleva levadura, ni masa madre ni se hace de rogar. En un periquete obtienes resultados con la dignidad pareja a un lord anglosajón.


En una conjunción de astros alineados la semana pasada la tía Rosa —no es mi tía, pero ojalá lo fuera—  había conseguido ruibarbo y se había acordado de mí. ¡Muchas gracias! Cuatro pencas llegaron a mi casa. Cocí una en solitario, con la segunda y la tercera preparé esta mermelada y la cuarta está reservada para ser asada y acompañada con helado de vainilla. Slurp.

Así que, queridos amigos y amigas, finalmente esta mañana he podido desayunar al estilo irlandés pan con mermelada después de aprovechar la bonita luz del amanecer para sacar las fotos de este bodegón con las legañas aún puestas. Han quedado bonitas. Sospecho que dormida hago mejor las cosas. Da que pensar.

Como remate final de este ¡dos por uno! recetil, ni que estuviera yo para tirar la casa por la ventana, creo que todavía no os había enseñado esta joya audiovisual. En primicia, ladies and gentelmen, un vídeo con Ibán Yarza y algunas personitas conocidas intentando aquello de amasar. Que tiempos aquellos en los que éramos fans.

Eh, que la receta del pan de soda sigue siendo suya.


Cierto :-)

Ingredientes.

Para el pan de soda.

· 245 g de harina integral.
· 15 g de harina panificable.
· 3 cucharaditas de levadura química.
· 7 g de sal.
· 35 g de miel.
· 280-300 g de agua (107-115% de hidratación).
· Semillas al gusto, en mi caso pipas de calabaza y semillas de sésamo.

Para la compota de ruibarbo y fresas. (Un tarro).
· 400 g de ruibarbo.
· 200 g de fresas.
· 200 g de azúcar.
· Zumo de un limón.

mermelada de ruibarbo y fresa

Preparación.

Para la compota de ruibarbo y fresas.

1. Pelamos los tallos de ruibarbo en el caso de que sea necesario. Si son grandes, suele ser necesario. Con un cuchillo de puntilla y comenzando desde un extremo, retiramos la primera capa de piel, la que tiene el color rojo bonito.Troceamos.

2. Lavamos las fresas y las partimos.

3. En un bol ponemos a macerar el ruibarbo y las fresas con el azúcar. Dejamos que repose unas horas.

4. Añadimos el zumo de limón y ponemos la mezcla a cocer a fuego suave durante unos 20-30 minutos.

5. Trituramos, pasamos por el chino, pasapurés o directamente no hacemos nada. Lo dejo a vuestro gusto.

6. Embotamos.

Para el pan de soda.

1. Engrasamos el molde con mantequilla y harina y precalentamos el horno a 220 ºC.

2. Mezclamos todos los ingredientes sólidos (harinas, sal y levadura química).

3. Añadimos la miel y el agua y removemos con las manos. Es una masa pringosa y líquida, queda una textura similar al barro.

4. Incorporamos las semillas y removemos.

5. Volcamos la masa en el molde. Espolvoreamos con una pizca de harina.

6. Horneamos durante 40 minutos. Desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Notas.


- Con estas cantidades queda una mermelada ligeramente ácida, podéis añadir más azúcar si os gusta más.
- En este post de Sweet & Sour encontraréis todo lo necesario sobre conservas caseras.

- En el blog tenéis otras mermeladas interesantes como la de frutas del bosque o la de tomate.
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pan de soda