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1 de marzo de 2022

olla gitana murciana

olla gitana murciana

Para estos días frios e inciertos, un plato de cuchara siempre es buena idea.

Es una receta tradicional de la huerta murciana y regiones colindantes. Me imagino que habrá tantas variantes como cocinas, pero, en general, tiene un par de características significativas: el uso de la pera y el toque final con la hierbabuena. 

La probó Alber en el comedor del trabajo y desde entonces la repetimos con frecuencia, ¡nos gusta mucho!

Para aprender la receta nos hemos basado en esta entrada de Mercado Calabajío que siempre es una buena referencia en este tipo de pucheros tradicionales y tiene unos "paso a paso" que yo no ofreceré nunca porque no me da la vida.

Si queréis otras recetas de legumbres calentitas echadle un ojo a las siguientes. A ver si voy ampliando la colección :D

- Harira
- Caldo gallego
- Dhal de lentejas rojas
- "Mis" lentejas

Ingredientes

· 250 g de garbanzos remojados de víspera
· 150/200 g de judías verdes
· Una pera
· 150/200 g de calabaza
· Un puñado de almendras
· Dos dientes de ajo
· Una rebanada de pan
· Aceite de oliva
· Una cebolleta
· Un tomate
· Una cucharadita de pimentón
· Azafrán
· Caldo de verduras/agua
· Hierbabuena (opcional)

Preparación

1. Ponemos a cocer los garbanzos en agua unas dos horas a fuego suave hasta que estén tiernos. Si lo hacéis en olla rápida será una hora aproximadamente.

2. Mientras, pelamos y cortamos en trozos menudos las judías verdes, la calabaza y la pera.

3. Cuando las legumbres estén cocidas, añadimos las hortalizas y un pellizco de sal y cocemos durante 30 minutos más. Si necesitáis añadir líquido podéis completar con agua o caldo de verduras.

4. Freímos en una sartén a fuego suave una rebanada de pan, un puñado de almendras y un par de dientes de ajo. Retiramos cuando estén dorados, añadimos unas hebras de azafrán y machacamos en el mortero hasta obtener un buen majado.

5. En la misma sartén sofreímos ahora una cebolla. Cuando esté blandita y transpartente, añadimos una cucharada de pimentón dulce y rehogamos conjuntamente. Acto seguido añadimos un tomate troceado bien maduro y cocinamos todo a fuego suave unos 10 minutos.

6. Cuando tengamos el sofrito listo, lo añadimos a la olla con el majado. Cocemos todo conjuntamente 15 minutos más a fuego suave para que se integren los sabores.

7. Finalmente, rectificamos de sal y añadimos un poquito de menta hierbabuena.

Notas

- Se suelen combinar dos tipos de legumbres: alubias y garbanzos.
- La hierbabuena en el puchero se nos puede hacer extraña a los que no vivimos en el sur, pero yo recomiendo probarla el primer día cada uno en su plato y así sabréis si os gusta. Por casa, lo preferimos sin.
- Al final de la cocción también se le suele añadir un chorrito de vinagre para realzar el sabor.

2 de julio de 2021

papas aliñás

papas aliñás

Tenía esta receta preparada, fotografiada y comida antes de mi reciente viaje relámpago a Cádiz, pero voy a aprovechar la coyuntura de haberlas probado "in situ" para darle el aprobado a mi receta con total imparcialidad :D

Me gustan todas las modalidades de ensalada de patata y me parecen un gran plato de verano. Podemos montar un club de fans cuando queráis.

Como se supone que tengo que programar (didácticamente) no me enrollo por hoy, pero tengo algunas recetas fotografiadas en bandeja de salida así que espero ser algo más activa este verano.

Ingredientes

· 4 o 5 patatas nuevas
· Una cebolleta
· Un buen manojo de perejil
· Aceite de oliva virgen extra
· Vinagre de jerez
· Sal
· 2 huevos cocidos (opcional)

Preparación

1. Cocemos las patatas con piel hasta que estén bien hechas, unos 20-25 minutos. Podéis pincharlas con un cuchillo para saberlo).

2. Mientras se cuecen las patatas, picamos la cebolleta y el perejil finalmente.

3. Cuando las patatas no quemen, las pelamos y cortamos en trozos pequeños.

4. Añadimos la cebolleta y el perejil.

5. Aliñamos con un buen aceite de oliva, sal y vinagre. Es importante aliñar con las patatas en caliente para que cojan bien el sabor del aliño, es el único truco de esta receta.

Notas

- Se pueden acompañar con huevo cocido, ventresca de bonito, aceitunas. En mi caso fue con huevo para hacer un plato único y completo.
- Dicen por ahí que entran perfectamente con un vino blanco muy frío. No seré yo quien lo niegue.

1 de junio de 2021

roscón de Reyes


roscón de reyes

roscón de reyes
 

Quedan tres semanas para las opos, mi conciencia dice que yo no debería estar haciendo esto.

Sin embargo, aquí estoy. Argumentaré, en defensa conmigo misma (soliloquio rayando lo preocupante) que no me quita mucho tiempo porque estoy haciendo "trampas". Las fotos se editaron el pasado mes de enero y la receta es literalmente la del libro de Ibán Yarza 100 recetas de pan de pueblo. Control+C, control+Vversión mecanografiada y casi cumplimos objetivos de dos receticas en mayo.

Y diréis, ¿que me aporta esto en junio, querida Lucía?

Primero y medio en serio, ganas de tener este libro. Deberíais tenerlo ya. Aunque no hagáis pan.

Segundo y todo ironía, admiración al ver mis propias fotos. Al nivel de Chema Madoz y Annie Leibovitz (tengo que actualizar mis referencias en este arte)

Finalmente, antojo de roscón de Reyes fuera del día D. Esto sí me lo concederéis. Disfrútenlo :)

Ingredientes

Para la masa madre
· 90 g de harina panificable
· 50 g de agua
· 0,2 g de levadura fresca

Masa
· 140 g de masa madre
· 335 g de harina de fuerza
· 100 g de huevo
· 85 g de mantequilla
· 60 g de azúcar
· 50 g de infusión de leche aromatizada
· 30 g de miel
· 30 g de agua de azahar
· 15 g de ron
· 15 g de levadura fresca
· 5 g de sal
· Ralladura de naranja

Para infusionar la leche
· Una rama de canela y la corteza de un limón
· Unos 100 g de leche entera (al evaporarse va a reducirse la cantidad)

Para decorar
· Naranjas confitadas, guindas, almendras laminadas, azúcar, agua de azahar y huevo batido

Preparación

1. Preparamos la masa madre la noche anterior y la dejamos fermentar al menos 12h por encima de 20 ºC. 

2. Infusionamos la leche. Para ello, calentamos la leche con los aromáticos (canela y limón) y cuando comience el hervor, apagamos y tapamos.

3. Al día siguiente, mezclamos todos los ingredientes de la masa salvo la mantequilla. Quedará una masa algo pegajosa y no muy blanda. Amasamos unos cinco minutos, hasta que esté fina.

4. Incoporamos la mantequilla fría, Ibán recomienda golpearla ligeramente con un rodillo y a eso no nos podemos negar. Amasamos otros 10 minutos. Al principio, seguirá siendo una masa difícil, pero trabajándola irá quedando fina.

5. Dejamos fermentar aproximadamente dos horas.

6. Boleamos la masa desgasificándola, la dejamos reposar una hora y comenzamos a formar la rosca. Se atraviesa el centro con un par de dedos y extendemos suavemente hasta completar una rosca de unso 30 cm de diámetro. Si la masa no se deja extender con facilidad, dejamos reposar 5 minutos y volvemos a intentarlo.

7. Colocamos la rosca sobre un papel de hornear y pincelamos con huevo batido.

8. Dejamos fermentar unas cuatro horas.

9. Pincelamos de nuevo con huevo batido y decoramos con fruta confitada, almendras laminadas y pequeños montoncitos de azúcar remojado en agua de azahar.

10. Cocemos en el horno a 160 ºC, calor arriba y abajo, con un pequeño cuenco de agua durante toda la cocción. Al cabo de 5 minutos, subimos la temperatura a 180 ºC y continaumos hasta completar 18-20 mimnutos de horneado en total.

Notas 

- En este caso, confité las naranjas yo misma unos días antes, siguiendo la receta sencilla (tiene dos) de Su de webosfritos.

roscón de reyes


20 de febrero de 2021

orejas de Carnaval, orellas de Entroido

orejas de Carnaval, orellas de Entroido

Aínda estades a tempo!

Creo que todavía "se vale" hacer una tanda de orejas de Carnaval. Por aquí las hicimos el miércoles por primera vez (en mi caso). Los freixós fueron cortesía de Ángeles :)

Como fuentes de sabiduría recurrí a las habituales (Uno de dos, Recetas de Rechupete, La cocina de Frabisa) y a una muy especial, la madre de Juan, que me pasó una foto de su recetario y me enseñará a hacerlas en cuanto sea posible.

Salieron un buen porrrón. No todas nos las comimos, sino que les llevamos un platillo a los vecinos (se instalaron nace no mucho en el edificio) por aquello de la cortesía vecinal :)

Ingredientes

· 1/2 kg de harina de trigo
· 2 huevos
· 125 g de leche
· 75-100 g de manteiga (manteca de vaca), mantequilla o una mezcla de mantequilla y manteca de cerdo
· 50 g de azúcar
· Ralladura de limón
· Un chorrito de anís
· Una pizca de sal
· Aceite de girasol o de oliva suave para freir

 Para decorar

· Azúcar glas o azúcar blanquilla

Preparación

1. En un bol mezclamos bien los huevos con el azúcar, la manteca de vaca ligeramente derretida, la leche, los aromáticos (anís y ralladura de limón) y la sal.

2. Añadimos la harina tamizada poco a poco y comenzamos a amasar.

3. Amasamos durante un buen rato, podemos deleitarnos, la masa es agradable, húmeda, no se pega a las manos. Si queréis podéis amasar unos 10 minutos, hacer un reposo y retomar otros 10 minutos.

4. Una vez esté bien amasada y tengamos una bola lisa, la tapamos con un papel film y la dejamos reposar aproximadamente una hora.

5. Cuando la masa haya reposado, nos toca estirar las orejas. Normalmente se estira la masa con un rodillo, vamos cortando porciones del tamaño de una nuez y dejándolas muy finas. Si tenéis una superficie de trabajo amplia podéis estirar más porción de masa y luego cortar con un cuchilllo. También podéis ayudaros de una máquina de pasta y estirar de esa forma.

6. Calentamos abundante aceite en un cazo, freidora o sartén algo profunda y vamos echando las orejas. Para saber que está a la temperatura correcta (entre 175 y 180 grados) podemos echar una bolita de masa e ir tanteando.

7. Echamos dos o tres orejas y freímos por una cara hasta que esta esté dorada, les damos la vuelta y repetimos. No tardan mucho. Dejamos escurrir sobre una rejilla o un colador de malla y posteriormente sobre una bandeja con papel absorbente.

7. Para terminar, espolvoremos con azúcar glas (siempre con un colador) o azúcar blanquilla.

Notas

- Durante el proceso de fritura nos podemos ayudar del canto de un tenedor para poder hacer un ligero pliegue hacia el centro de oreja para que nos queden con la forma característica.

- Se puede aromatizar el aceite añadiendo una corteza de limón mientras se calienta.

- Podéis cambiar la ralladura de limón por naranja o mandarina, no poner anís, añadir agua en vez de leche...

- En teoría las orejas se hacen finas y crujientes. Pero hay otra familia, tipo bola de sartén, más gruesas y blanditas (a veces con levadura química). Esto lo digo porque son las que se hacen en casa de mi amiga Elena y siempre me las han regalado y yo disfrutado también. 

- Si queréis ver otros dulces fritos del blog no os perdáis las rosquillas o los buñuelos.

7 de febrero de 2021

cebollas rellenas o cebolles rellenes

cebollas rellenas o cebolles rellenes
 

Domingueo.

Escribo desde el sofá, en chandal pijamero y viendo el cielo gris. Con la ventana abierta para que entre el frescor de la mañana, pero bien tapadica bajo mi manta, un placer que arrastro desde mi más tierna infancia y que no es habitualmente compartido. Recuerdo viajes en coche a Santesteban (al norte de Navarra), a casa de mi bisabuela, en los que yendo en el coche con mi madre le pedía que bajase las ventanas para que entrasen el frío y la niebla, pero tapándome con lo que hubiera a mano.

Prosigamos entonces este viaje propuesto, con frío, por la cornisa cantábrica hasta el pueblo de L'Entregu para pimplarnos unes cebolles rellenes. En esa localidad cada 30 de noviembre celebran la fiesta de este plato tan representativo de la cocina asturiana. Podéis leer su historia: la del restaurante La Laguna y de su cocinera, La Nina. Como nos dice Eduardo Méndez Riestra, en la cocina francesa existía tradición de rellenar cebollas, pero la chispa de su éxito fue rellenarlas de bonito.

Para continuar el viaje este domingo de febrero, váyanse ahora a la cocina, inicien la receta propuesta a continuación y a mediodía lo estarán disfrutanto con un buen pan y ya entrados en calor.

Mis fuentes han sido Recetas de Rechupete y Miriam García para El Comidista.

Ingredientes (para 4 personas)

· Ocho cebollas medianas de igual tamaño o cuatro grandes
· Unos 250 g de bonito en conserva
· Dos huevos cocidos
· 300 g de salsa de tomate
· Pimientos del piquillo en conserva
· Dos dientes de ajo
· Un vaso de vino blanco o sidra
· Aceite de oliva
· Sal

Preparación

1. Comenzamos por el relleno. Desmenuzamos el bonito y lo mezclamos con los huevos cocidos y los pimientos del piquillo bien picados a cuchillo. Añadimos cuatro o cinco cucharadas de tomate hasta que quede una mezcla jugosa y homogénea. Reservamos.

2. Pelamos las cebollas y les quitamos a ras las posibles raíces. Cortamos la parte superior (como una tapa) y la reservamos.

3. Vaciamos las cebollas con paciencia y delicadeza ayudándonos de una cucharita o un sacabolas hasta dejar las dos capas exteriores. Reservamos el interior de las cebollas.

4. Rellenamos las cebollas con la farsa y las tapamos. En las que la tapa no encajaba bien, a mí me ayudó coger un trozo grande de los vaciados previamente y meterlo por dentro haciendo también la tapa, quedaba muy bien sellado.

5. En una cazuela capaz donde entren ajustadamente las cebollas echamos abundante aceite de oliva. Cuando esté caliente, introducimos las cebollas y comenzamos a freírlas. Podemos ayudarnos de una cuchara para ir rociando la parte superior de las cebollas. Cuando estén doradas les damos la vuelta con cuidado, sin que se destapen, para dorar la parte superior. Al terminar, sacamos las cebollas y reservamos.

6. Retiramos el excedente de aceite y dejamos el necesario para pochar los restos de cebolla resultantes del vaciado y los dos dientes de ajo laminados.

7. Cuando esté realizado el sofrito, agregamos una cucharada de harina y cocinamos durante un minuto aproximadamente removiendo bien. Añadimos la sidra o vino blanco y dejamos también que se evapore el alcohol.

8. Volvemos a meter las cebollas en la cazuela e incorporamos la salsa de tomate, la sal y agua hasta que las cebollas queden casi cubiertas. Llevamos a ebullición.

9. Cuando hierva, bajamos el fuego al mínimo y dejamos cocer durante dos horas aproximadamente, hasta que las cebollas estén tiernas y la salsa haya reducido.

10. Para presentar, podéis retirar las cebollas momentáneamente y triturar la salsa hasta la textura deseada.

11. Servimos acompañados de arroz blanco o pan :D

Notas

- Las proporciones del relleno, bonito, huevos y pimiento son orientativas.
- He probado a triturar la salsa antes de las dos horas de cocción de las cebollas y también es cómodo. Las cebollas son más delicadas al acabar la cocción.
- Lo importante en este plato, como podéis intuir, es tener tiempo y cocinar despacito las cebollas.

6 de enero de 2021

rosbif de navidad con guarniciones varias

rosbif de navidad
 

En este blog las recetas festivas se cuentan tras pasar los días de guardar porque soy vuestro fantasma de las Navidades futuras :D

Para la noche de San Juan, la receta de los freixós. Todo se andará.

En cualquier caso, las anotaciones de hoy son para cogerlas con pinzas. Me explico.

Es la primera vez que cocino una pieza de ternera de este (im)porte. En mi día a día consumo poca carne, menos aún un corte como este, con lo cual parte del proceso ha supuesto leer y aprender para tratar bien la pieza. Era un reto al que me apetecía enfrentarme esta Navidad en la que tenía tiempo y ganas para florituras además de un comensal muy agradecido, mi querido padre. Si pasaba una catástrofe, nos lo íbamos a comer igual. Fue nuestro plato principal el día de Navidad, tras unos buenos langostinos, un mejor consomé y una estupenda compañía.

Quería aprender a hacer rosbif porque me parece un plato interesante para ocasiones especiales en las que tienes muchos comensales. Se puede preparar con antelación y adornar con guarniciones y salsas varias con las que también nos podemos divertir y agasajar. Tiene cierto toque viejuno y tras estas palabras siento que, en breves instantes, os ofreceré una bandeja de bombones dorados. Dejando mi versión de la Reina de Inglaterra a un lado, creo que es de esas recetas que si te gusta cocinar, hay que saber hacer aunque sea para comer de vez en cuando.

Tras estas pruebas, quería dejar anotada esta primera vez. Tenéis buenas referencias enlazadas a lo largo del texto de las que podéis aprender más. Esta entrada es un claro ejemplo del autouso del blog como libreta digital de recetas. Volveré a ella en futuras ocasiones para repetir el proceso.

Finalmente, dejándome de excusitas y falsas modestias, os la cuento también porque salió un plato fetén, tanto la carne como las guarniciones.

¡Reto más que conseguido!

Por variar, no había tiempo para set fotográfico —ni para planchar el mantel— así que son las fotos del móvil que enviamos a la familia como mandan los cánones.

Por lo demás, encantada de empezar de nuevo bien acompañada el año. Feliz 2021 personillas que leéis a Cortapicos y Sacalenguas.

Ingredientes

Para el rosbif

· Una pieza de lomo bajo, entrecot, de 1200 g
· Sal
· Pimienta
· Mostaza
· Aceite de oliva

Para las cebollitas francesas

· 250 g de cebollitas (8 unidades)
· 250 de agua
· 50/75 g de mantequilla
· 25 g de azúcar

Para la salsa del asado

· 250 g de fondo de carne*
· 125 mL de vino
· Jugos del asado
· Una cucharada de harina de trigo

Para el puré de manzana

· 2 manzanas reinetas o tabardillas
· 2 ó 3 cucharadas de azúcar moreno
· El zumo de un limón
· Un chorro de cognac/brandy
· Una rama de romero (opcional)
· Un poquito de agua (opciónal, sobre todo si las manzanas sueltan poco líquido)

Preparación

Para el rosbif

Remix de estas dos recetas de El Comidista y María Lunarillos y la experiencia de mi tía Paloma.

1. Atemperamos la carne fuera de la nevera dos o tres horas antes de cocinarla.

2. Untamos la pieza con aceite de oliva y la colocamos en una sartén. Doramos la pieza por todas sus caras a fuego fuerte. Intentamos que esté el mismo tiempo por cada una de ellas, yo lo tuve 50 segundos aproximadamente.

3. Retiramos del fuego. Salpimentamos la pieza y la untamos con mostaza. Masajeamos la carne para que quede bien impregnada.

4. Colocamos la pieza de carne sobre una rejilla y esta a su vez sobre una bandeja que recoja los jugos. Es importante que la pieza de carne no toque líquido.

5. Introducimos en el horno. Lo tuve unos 35 min, los 10 primeros a fuego fuerte unos 200ºC y después lo bajé a 180º. Se calculan unos 20 minutos por kg para que quede al punto. Lo mejor es tener un termómetro de cocina que pinchéis sobre la pieza. Esta tabla de Directo al Paladar os puede servir de orientación.

6. Sacamos la pieza y se deja reposar al menos 30 minutos antes de cortarla. Este paso es super importante para que los jugos de la carne se asienten y no destrozar el corte.

7. Fileteamos con un cuchillo muy afilado.

Para las cebollitas francesas

Aprendiendo de las recetas de Webos Fritos y Recetas de Rechupete.

1. Pelamos las cebollas con cuidado, intentamos quitarles solo las capas pardas.

2. Las ponemos en un cazo con la mantequilla, el azúcar y el agua y dejamos cocer a fuego suave hasta que las cebollas estén tiernas y el líquido de cocción haya reducido. Es importante que durante la cocción vayamos moviendo con delicadeza las cebollitas para que queden bien glaseadas.

Para el puré de manzana

Con receta de Directo al Paladar.

1. Pelamos, descorazonamos y partimos las manzanas.

2. En un cazo ponemos todos los ingredientes y dejamos cocer a fuego suave hasta que las manzanas esté hecha compota, una media hora.

3. Quitamos la rama de romero y pasamos todo por la batidora hasta conseguir una textura fina.

Para la salsa del asado

1. Tostamos la harina en un cazo.

2. Añadimos el fondo de carne caliente y removemos bien para que no queden grumos.

3. Añadimos el vino y dejamos reducir hasta que nos quede con la textura y sabor que nos guste.

4. Se le pueden incorporar los jugos que suelte la carne tanto en la bandeja de horno como al filetear. Siempre que los añadamos, integramos bien.

Notas

- El rosbif también se puede cortar fino, con una máquina cortafiambres, y haceros unos buenos sanwiches.

- El vino tinto al que hago mención en la salsa del asado, previamente lo utilicé para desglasar la sartén donde había dorado la carne, era por tanto, un vino "enriquecido".

- Como fondo de carne utilicé parte del consomé que también tomamos en la cena de primero. En una olla capaz cocí a fuego lento en aproximadamente tres litros de agua: un hueso de rodilla, 300 g morcillo, una punta de jamón ibérico, un contramuslo de pollo, una rama de apio, dos zanahorias, un puerro y una cebolla cebolla. Tras 2/3 horas, teniendo cuidado de desespumar al inicio, lo colé para quitar impurezas. Posteriormente lo puse a enfriar, ideal hacerlo de víspera, para poder desengrasar con facilidad. Lo volví a colar en una tela y finalmente lo tuve reduciendo de nuevo.

- Acompañé todo de patatitas asadas con piel, pero originalmente también se acompaña con puré de patatas.

- Hay otros cortes de carne que también se pueden usar: lomo alto, solomillo, redondo, aguja o espaldilla. Entre otras cosas, también depende un poco del presupuesto y la ocasión.

- La carne es mejor asarla con toda la grasa y se puede bridar la pieza. 


La carne fileteada

La pieza magra reposando

Espejito, espejito, ¿quién es la más bella?

Sí, son solo ocho cebollitas, pero es que éramos dos.


18 de noviembre de 2020

buñuelos de viento, no tan de viento, rellenos de crema

buñuelos de viento

¡¡¡¡¡ Nueve años !!!!!

Hoy es un día bonito en Cortapicos y Sacalenguas, es su cumpleaños y eso siempre es motivo de alegría :)

Vamos a hacer arqueología bloguera, siéntanse ustedes Harrison Ford en una trepidante aventura, y revisar que pasó cada 18 de noviembre... 

Como resultado de nuestra ardua investigación, aquí tenéis un recorrido histórico por todas las recetas de aniversario donde observamos la diferente sucesión (geométrica o aritmética) de lambonadas. Ains, que luego como sano, ¿eh? La próxima receta, ya veréis, ya...

Allá vamos.

2011. El primer post. Una tierna Lu iniciaba tímidamente su blog con el muñequito que María nos regaló tras nuestra primera experiencia de convivencia. No ha ido tan mal porque ahí seguimos :)

2012. Brownie de castañas. El primer aniversario se celebró con la primera y única –hasta la fecha– edición de los premios Cortapicos y Sacalenguas, fue divertido. El año que viene retomamos esta idea. Empiecen a postularse, acepto jamones.

2013. Tiramisú enxebre. Estoy muy orgullosa de esta receta, no dejéis de revisualizarla. Es una bomba estupenda y perfecta para finalizar cualquier comida de churrasco y ensalada.

2014. Aniversario de membrillo. Como aquí se cuenta todo, pues también las recetas fallidas, no tengo vergüenza. Tuvimos que soplar velas merendando queso con membrillo. Y no nos supuso ningún problema. De aquella charlaba de integrales, sabía más mates que ahora... no puede ser.

2015. Tarta de queso con membrillo. Soy cabezona, no se puede negar. Un año después conseguíamos la receta de esta tarta. Mereció la pena la espera.

2016. Brioche de calabaza y chocolate. Jo, esta es otra de mis recetas favoritas. Era taaaaaan bonita y tierna. Os recomiendo ver el canal de la rusa, no tiene desperdicio.

2017. No hubo celebración. Que sosería. Acababa de ser arquitecta y tenía ínfulas de grandeza. Y también otros pájaros rondando por la cabeza ;)

2018. Pues tampoco hubo celebración. Pero ese año sí tenía excusa. Hacía dos días que me habían dado el alta en el hospital y no estaba el horno como para bollos. Poco me podía aguantar de pie y me mimaban mucho.

2019. Rosquillas de naranja. En medio del curso escolar, recuerdo dos cosas de ese día, la tranquilidad de hacer algo sola en casa después de una semana horribilis de profe novata y lo bien que me supo el primer bocado de esas rosquillas. ¡Que buenas estaban!

2020. Buñuelos de viento rellenos de crema. Esta es mi propuesta para este año. Con receta de El invitado de invierno, basada en la de Simone Ortega, muy propia para estas fechas. Classics never die. ¡Espero que os guste!

Y para terminar, aprovechando que ya está el nivel de glucosa bien alto, tengo manga ancha para ser todavía más empalagosa. 

Sabéis que os estoy muy agradecida por toooooda la compañía que me hacéis, porque compartáis vuestras recetas conmigo, porque leáis el blog (¡estoy teniendo más visitas que nunca!) y porque podamos pronto seguir compartiendo mesa y mantel.

Porque como siempre, es un placer :)


Ingredientes

Para la masa

· 200 g de agua
· 30 g de mantequilla
· 1 pellizco de sal
· 20 g de azúcar
· 130 g de harina
· Una cucharadita de levadura
· 4 huevos
· Aceite de oliva o girasol para freír
· Azúcar glas para espolvorear

Para la crema 

· 500 g de leche
· 4 yemas
· 100 g de azúcar
· Cáscara de limón
· 50 g de almidón de maíz (maicena)

Preparación

Para la crema

He hecho una versión de crema al microondas por aquello del IDi. Tenéis la versión tradicional aquí.

1. Batimos todos los ingredientes con la batidora de mano.

2. Echamos la mezcla en un bol profundo, lo tapamos con papel film y hacemos algún agujerito.

3. Metemos el bol en el micro durante 3 minutos a máxima potencia. Sacamos del micro y removemos bien para homogeneizar.

4. Volvemos a meter un minuto o dos más, removiendo entre micro y micro, hasta que tengamos la consistencia deseada.

5. Cubrimos la superficie con papel film y dejamos enfriar. 

6. Preparamos la manga pastelera.

Para los buñuelos de viento.

1. Ponemos el agua a hervir con la mantequilla el azúcar y la sal. Cuando esté hirviendo, retiramos el cazo del fuego y añadimos en un único vuelco de golpe la harina y la levadura.

2. Removemos bien hasta obtener una bola amalgamada, lisa y homogénea.

3. Dejamos templar ligeramente y añadimos los huevos de uno en uno. No agregamos el siguiente hasta que esté integrado el anterior. En este momento, si tenéis una batidora planetaria o robot con pala os podéis ayudar. Si no, como yo, es a hacer brazo. Tenemos que conseguir de nuevo una masa homogénea y sin grumos. Dejamos reposar.

4. Calentamos el aceite y comenzamos a freír los buñuelos. Esta parte es la más complicada. Cogemos con una cucharadita untada en aceite una bolita de masa, menor que el tamaño de una nuez, y la vertemos sobre el aceite. El aceite tiene que estar a la temperatura adecuada para que suflen (aumentan tres o cuatro veces su tamaño), pero que no se doren muy rápidamente para que se hagan por dentro. Como hacerlos redonditos y perfectos, no lo vais a encontrar aquí, me salieron buñuelitos vanguardistas.

5. Sacamos los buñuelos con una espumadera, los dejamos escurrir y los depositamos sobre una bandeja con papel absorbente. Dejamos enfriar.

6. Ahora rellenamos los buñuelos. Practicamos una incisión sobre la base y con la manga pastelera introducimos la cantidad que quepa en el "viento" del buñuelo. 

7. Espolvoreamos de azúcar glas.

Notas

- Es una receta laboriosa, tened paciencia. Salieron ricos aunque feotes.

- Como os decía arriba, freírlos es complicado (al menos para novatas como yo). Como salen bastante buñuelos os dará tiempo a ir corrigiendo vuestros errores y mejorando. Mi estrategia fue limpiar la cucharita tras cada buñuelo y untarla con aceite para que la masa se escurriera sobre el aceite sin resistencia. Además, tuve cuidado de no sacar la cuchara abruptamente del cazo para no arrastrar masa y hacer un buñuelo con ramificaciones. A veces no fue conseguido. No puedo dar muchos más trucos, más allá de practicar.

- La base de los buñuelos es una masa tipo choux, pero luego se fríe, en vez de hornearse.

- Os sale una buena cantidad de crema con estas cantidades. A mi me sobró un poquito con lo que luego hice una tarta de manzana. Había que aprovechar.

 

26 de octubre de 2020

torta de membrillo o coca de codony

torta de membrillo o coca de codony

Hay vida más allá del dulce de membrillo. El horno vuelve al membrillo delicado y tierno sorprendiendo con su sabor y su textura. Ahora mismo es fruta de temporada y tenemos que aprovecharla.

La receta está sacada, sin prácticamente cambiar una coma, del libro 100 recetas de pan de pueblo del maestro Iban Yarza. Es un libro que si no tenéis, deberíais tener porque es una maravilla para leer, mirar y gozar. Además, para los que no busquéis un libro de recetas, al menos conseguid su "primera parte", Pan de pueblo, porque no hace falta ser cocinillas para disfrutar cada página de esta obra.

La torta de membrillo es un dulce tradicional de algunas zonas de Aragón y también tiene su equivalente en la coca de codony en Castellón. Estas masas levadas y tradicionales son, de largo, mis preferidas.

No está siendo un año fácil para nadie, así que encontrar estos lindos ratos de preparar algo, de enfaenarse en una masa, de sentarse delante del horno y ver la masa crecer y luego disfrutarla... ayuda, vaya si ayuda. Yo me lo paso como una enana. Y he decidido que este año (todavía más) mi vida va de esto, de alegrarme por lo muy chiquito y compartirlo con quien tengo cerca y no hablo precisamente de distancia física. Lo otro, se me escapa.

Ingredientes

Para el fermento (de la noche anterior)

· 40 g de harina panadera
· 20 g de agua
· 0,2 g de levadura fresca (tamaño de una lenteja)

Para la masa

· 60 g del fermento
· 200 g de harina panificable suave (W130)
· 20-30 g de agua
· 50 g de huevo (un huevo mediano)
· 50 g de aceite de oliva
· 20 g de azúcar
· 4 g de sal
· 4 g de levadura fresca

Para el relleno

· 300-400 g de membrillo pelado y cortado en láminas (usé dos membrillos)
· 60 g de azúcar
· Aceite de oliva

Preparación

1. Preparar el fermento de víspera. Mezclamos los ingredientes y los dejamos fermentar a una temperatura superior a 20 ºC, siendo 25 ºC lo ideal.

2. Al día siguiente mezclamos todos los ingredientes de la masa. Es una masa un tanto pegajosa, así que cuando acabemos de mezclar es recomendable dejarla en un bol reposando unos 10 o 15 minutos.

3. Tras el reposo, amasamos la masa hasta que quede fina y homogénea. Queda una bolita muy gustosa.

4. Dejamos fermentar sobre hora y media. Ibán nos recomienda hasta que pierda tenacidad y se pueda estirar bien.

5. Estiramos la masa con un rodillo formando un rectángulo de aproximadamente 25 por 35 cm.

6. Pelamos y cortamos en láminas finas los membrillos. Es una fruta algo dura, utilizad un buen cuchillo.

7. Colocamos las láminas de mebrillo sobre la masa. Espolvoreamos con 30 o 40 g de azúcar (dos cucharadas escasas) y echamos un chorrito de aceite de oliva.

8, Horneamos de 30 a 40 minutos a 180 ºC, calor arriba y abajo, el membrillo ha de quedar tierno y la masa dorada.

9. Al sacar la torta del horno, podemos espolvorear un poquito más de azúcar por encima (unos 20g o una cucharada).

10. Dejamos enfriar y degustamos.

Notas

- En mi caso, no tenía harina panificable suave, sino media (W170) así que utilicé 100 g de harina de repostería, floja y 100 g de la harina panificable que tenía.


torta de membrillo
La masa ya estirada


torta de membrillo
Antes de entrar al horno

30 de septiembre de 2020

terrina de pollo con salsa de zanahoria

terrina de pollo con salsa de zanahoria

Esta receta, sin razón aparente, da comienzo a nuestro otoño en Cortapicos. Tiene orejones y eso, como todo el mundo sabe, implica espíritu navideño. Es una relación causal sin ningún atisbo de duda. Nos ayudará en la transición del salmorejo a los polvorones. Soy un blog con vocación de servicio público.

Sigo teniendo una gran lista de recetas por probar y compartir, así que ideas no me faltan. El tiempo... eso es harina de otro costal. De todas formas, si la audiencia del blog tiene peticiones, ya sabéis que son más que bienvenidas :)

La receta de hoy es fundamentalmente práctica. Se puede dejar lista con anterioridad. Nos sirve para llegar a casa y tener la comida preparada o para no complicarse demasiado en un encuentro al que sea oportuno aportar algo. Además, las terrinas tienen cierto toque viejuno que por aquí nos gusta mucho, por algo somos fans de Biscayenne. Esta receta es una ventanita a la sabiduría de las abuelas, buena gestión del tiempo y darle una vuelta a ingredientes habituales para darles otro color ¡Cuanto que aprender!

Ingredientes

Para el fiambre
· 750 g de pechuga de pollo picada
· 6 orejones
· Una cucharada de piñones (poquitos porque son caros, jaja)
· Un huevo
· Un diente de ajo
· Unas ramas de perejil
· Un lingotacillo de vino dulce (yo usé Pedro Ximénez)
· Sal
· Pimienta
· Nuez moscada
· 6/8 lonchas finas de jamón serrano 
· Pan rallado

Para la salsa
· Una cebolla mediana
· Tres zanahorias
· Un vasito de vino blanco
· Aceite de oliva
· Sal
· Pimienta
· Agua/caldo de verduras
· Una cucharadita de miel
· Un puñado de avellanas

Preparación

Para el fiambre

1. Picamos los orejones con un cuchillo.

2. En un mortero, machacamos el diente de ajo con las hojas de perejil.

3. En un bol, mezclamos la carne picada de pollo, con los orejones picaditos, los piñones enteros, el majado de ajo y perejil, el huevo y el chorro de Pedro Ximenez. Nos preocupamos de que todo esté bien integrado. Salpimentamos y rallamos un toque de nuez moscada.

4. Añadimos un poco de pan rallado para aglutinar mejor la mezcla, que no quede tan líquida.

5. Forramos un molde rectangular, tipo cake, con papel de hornear. A continuación colocamos las lonchas de jamón serrano de forma que también forren el molde (suelo y paredes). Tenemos que solapar ligeramente cada loncha con la anterior. Esto se llama encamisar.

6. Metemos dentro del molde la mezcla de carne picada y apretamos bien, no dejando huecos, aplanando la superficie y presionando para que quede compacto. Seguidamente, terminamos "el paquete" cubriendo con las lonchas de jamón.

7. Horneamos durante una hora aproximadamente a 180 ºC.

8. Dejamos enfriar. 

Para la salsa

Podéis aprovechar el tiempo de horneado para preparar la salsa.

1. En una sartén con un dos o tres cucharadas de aceite pochamos una cebolla y tres zanahorias troceadas a fuego suave hasta que estén ligeramente doradas. Añadimos también unas avellanas cuando estén las hortalizas sofritas. Rehogamos brevemente todo junto.

2. Subimos el fuego y añadimos un vasito de vino blanco. Dejamos que hierva hasta que se evapore el alcohol.

3. Añadimos ahora un par de vasos de caldo de verduras o agua y una cucharadita de miel.

4. Cocemos todo conjuntamente durante 10 minutos.

5. Batimos con la batidora. Si queréis una textura más fina, también podéis pasar la salsa por el chino. Rectificamos de sal y pimienta.

Emplatado

1. Cortamos en rodajas el fiambre con un cuchillo bien afilado y servimos acompañado de la salsa. Para conseguir un plato completo, pueden irle bien mil y una cosas: unos champiñones salteados, verduras al horno, ensalada, patatuelas, manzanas asadas...

Notas

- El espíritu de este plato es poder prepararlo con antelación. El fiambre se corta mejor cuando ya está frío y ha reposado y, además, gana en sabor de un día para otro. 

- El fiambre se puede servir frío o templado y acompañar de la salsa caliente. Yo esta última vez, lo corté recién salido del horno y tampoco tuve mayores problemas.

- Estas terrinas admiten variaciones, añadir pasas, pistachos, aceitunas, otras especias, alguna carne más grasa que le dé jugosidad. Son muy polivalentes y resultonas.

- Podéis incorporar los jugos del asado a la salsa.

- Para picar la carne de pollo, podéis hacerlo a cuchillo, con algún aparataje que tengáis o si tenéis un comercio cerca que os lo prepara así, genial.

30 de agosto de 2020

salmorejo cordobés

salmorejo cordobés

El porqué no tenía yo todavía la receta del salmorejo en el blog ¡no se entiende! porque como ya sabéis, soy el monstruo de las galletas en versión tomate. Y en versión galletas también, tampoco quiero engañaros.

Me he documentado en este post requeteestupendo de Mercado Calabajío donde exponen mucha info interesante sobre el salmorejo cordobés y como prepararlo a la perfección.

Con él cerramos un agosto diferente en la vida, pero pese a todo, reconfortante en lo gastronómico. Moitas comidas na casiña, con sus tomates, gazpachos, melón, claudias, mermeladas, bonito, helados y ensaladas de patata.

Sin embargo, no queremos ponernos melancólicos, el verano no se acaba todavía. Nos faltan la luz y las mareas de septiembre :)

Ingredientes

· 1kg de tomates (tipo pera)
· 200 g de pan de telera (asentado, del día anterior)
· Un diente de ajo
· 150 mL de aceite de oliva virgen extra
· Sal (una cucharadita)

Preparación

1. Lavamos y quitamos el pedúnculo a los tomates. Los trituramos con la batidora (de vaso, de brazo, robot).

2. Pasamos el puré de tomate por un colador fino hasta conseguir prácticamente un "agua de tomate". Este paso es laborioso, pero garantiza una textura estupenda. Apuramos bien el puré de tomate, hasta que nos queden solo las pieles y semillas secas sobre el colador.

3. Troceamos el pan duro y lo echamos en el agua de tomate. Dejamos que se empape durante un buen rato, mínimo unos diez minutos.

4. Añadimos a la mezcla un diente de ajo pelado.

5. Trituramos todo de nuevo en el vaso de la batidora añadiendo también la sal hasta conseguir una crema densa y espesa (porra base).

6. Una vez conseguida la crema espesa, añadimos el aceite a hilo mientras seguimos batiendo para que se emulsione.

7. Rectificamos de sal y refrigeramos muy bien.

Notas 

- Se puede servir acompañado de los clásicos tropezones: huevo cocido picado, jamón serrano picado...

- El salmorejo es un plato contundente y denso, consecuencia de la cantidad de aceite y pan. Está muy rico, pero (en mi opinión) no te puedes beber tres barreños como sí sucede con el gazpacho.

17 de agosto de 2020

bonito encebollado

bonito encebollado
 

Esta es la entrada habitual sobre bonito del norte de cada verano. Este año hemos optado por una versión del bonito encebollado que, como todas las recetas que triunfan en mi casa, es de salsa de toma pan y moja.

Es difícil, pero hay que seguir buscando buenos ratos y la cocina ayuda.

Os escribo esto desde una huerta de Ciudad Rodrigo rodeada de nectarinas, ciruelas, moras, viñas, melocotones, pavías... un auténtico vergel por el que pasear, recoger –y comer– fruta directamente del árbol todo el día. Luego hacemos mermelada. ¿Quién está feliz?

Además, como estoy rodeada de una familia vasca, almorzamos txistorra, comemos vainas y puerros y bebemos vino del porrón. Eskerrik asko :)

Ingredientes (para 3/4 personas)

· 1 kg de bonito del norte.
· Tres cebollas hermosas
· Dos o tres dientes de ajo
· Aceite de oliva
· 150 mL de vino blanco seco
· 150 mL de agua
· Una hoja de laurel
· Pimentón dulce
· Orégano 
· Sal

Preparación

1. Preparamos la rodaja de bonito. Para ello le quitamos la piel y las espinas y troceamos el bonito según nuestro gusto. Normalmente se suele dividir en los cuatro cuartos de cada rodaja, pero a mí me gusta hacer trozos más pequeños. Reservamos

2. Pelamos las cebollas y las cortamos. En mi caso, escogí el corte en juliana fina, medias lunas. Pelamos y laminamos también los ajos.

3. En una cazuela capaz, sofreímos la cebolla y el ajo con aceite durante unos 15 o 20 minutos, que estén bien dorados, a fuego no muy fuerte.

4. Transcurrido ese tiempo, añadimos el orégano, el laurel y el pimentón al sofrito, dando vueltas para que no se queme el pimentón.

5. Añadimos el vino blanco seco y llevamos a ebullición para que se evapore el alcohol.

6. Añadimos el agua y dejamos hervir la salsa unos cinco minutos.

7. Incorporamos ahora los trozos de bonito para cocinarlos conjuntamente. El tiempo es orientativo según el tamaño de los trozos, pero entre 5 y 10 minutos, no más, para que no se quede seco.

8. Salpimentamos al gusto y espolvoreamos perejil fresco picado.

Notas

- Se puede marcar el pescado previamente para resaltar un poco más su sabor.
- El bonito queda muy bien acompañado de arroz blanco.
- Es un plato que llena mucho, con menos cantidad y un buen acompañamiento también solucionáis una comida para 3/4 personas.

12 de mayo de 2020

vichyssoise o crema fría de puerros

vichyssoise


Compré este cuenco en Hervás el verano pasado. Nomás arrancábamos el viaje y yo ya volvía a tener una pieza frágil en el equipaje, mi deporte de riesgo preferido. Como todas las otras veces, llegó bien. Ahora cada ensalada me traslada a ese viaje y a sus recuerdos bonitos. Me encantó toda la zona del valle del Ambroz: sus bosques, sus ríos, sus pozas, su judería, su tranquilidad, su zorongollo y sus pastas. Ojalá pronto pueda volver.

Pero mientras, seguimos por casa, intentando ser felices. María sugirió hacer vichyssoise pues ella es una chica de gustos eclécticos y refinados :)

Nos pusimos manos a la obra. Para este tipo de platos, suelo recurrir a los clásicos, así que siguiendo las indicaciones de Simone Ortega os traigo la receta adaptada a tres comensales.

Sin embargo, me deleitaría un rato en leer esta entrada de Apicius donde genialmente documenta la historia gastronómica de este plato y su origen incierto vasco francés americano. A fin de cuentas, es una porrusalda refinada :D

Ingredientes

· Dos puerros hermosos (la parte blanca)
· Media cebolla
· Dos patatas medianas
· Agua o caldo de verduras
· 250 g de leche
· 125 g de nata 
· Sal 
· Aceite de oliva
· Mantequilla

Preparación

1. En una olla capaz ponemos una cucharada de aceite de oliva y una cucharada de mantequilla de mantequilla. Rehogamos suavemente la cebolla.

2. Poco después añadimos el puerro picado y dejamos dorar suavemente.

3. Pelamos y lavamos las patatas cortándolas en rebanadas finas. Las añadimos a la olla y las rehogamos también.

4. Cubrimos con caldo de verduras/de ave o agua y cocemos muy despacito durante 40 minutos aproximadamente.
 
5. Se retira del fuego y se deja enfriar un poco. Añadimos la leche y batimos hasta obtener una textura fina.

6. Se sirve en una sopera (Simone indica que mejor de loza o cristal), se añade la nata, se mezcla bien y se deja enfriar tapada al menos una noche.

Notas


- Es un plato que admite bastante bien las adaptaciones de ingredientes, pero es probable que si hay demasiadas variaciones, dejé de ser vichysoisse y pase a ser una crema de otra cosa.
- Podéis ajustar la cantidad de patata para hacerla más o menos espesa.
- Se puede picar cebollino o perejil por encima para darle un toque de color, añadirle unas virutas de jamón o la raíz del puerro bien limpia y frita.
- No tiréis la parte verde del puerro, aprovechadla para sofritos o para darle sabor a un caldo. Incluso, en este mismo plato, podéis ponerla a cocer en la vichyssoise con todo lo demás y luego retirarla antes de batir.

28 de abril de 2020

su majestad la empanadilla

empanadillas

empanadillas


Se sobrevive mejor encerrada en casa si de vez en cuando cae una empanadilla.

Las empanadillas alegran el alma, llenan el buche y dignifican cualquier resto de nevera.


Esta masa es muy sencilla de trabajar. Apta para noveles, para aquellas personas que tengáis criaturillas con afán de modelar algo que se pueda comer —sabemos que la plastilina es tentadora, pero no— y, en general, para todos los públicos confinados.

Es una receta de David de Jorge (acompañado de Iban Yarza) del cual recomiendo ver todos sus programas. ¡Viva Rusia!

En el blog tengo también otra receta de masa de empanadilla que también está muy bien y algún relleno especial.

Ingredientes

· 400 g de harina "normal" (es decir, de repostería o floja)
· 120 mL de aceite de oliva
· 120 mL de cerveza
· 4 g de sal

Para el relleno 1

· Restos de un bonito en escabeche
· Huevo cocido
· Salsa de tomate (esta salsa tenía un poco de cebolla pochada)
· Aceitunas verdes picadas

Para el relleno 2

· Manzanas 
· Canela
· Mantequilla

Preparación

1. Disolvemos la sal en la cerveza.

2. Mezclamos todos los ingredientes con ayuda de una cuchara o una rasqueta.

3. Amasamos lo justo para que se integren todos los ingredientes y que la masa no coja correa. Esto es, que no se desarrolle el gluten para que la masa sea más manejable.

4. Dejamos reposar la masa tapada al menos una hora.

5. Mientras la masa reposa, preparamos nuestros rellenos.

Para el relleno 1: piqué todos los ingredientes en trozos pequeños y los mezclé con la salsa de tomate.

Para el relleno 2: laminé las manzanas y las metí en el microondas unos tres minutos para que ablandaran y las espolvoreé con canela y una nuez de mantequilla.

6. Estiramos la masa con un rodillo, como es bastante aceitosa no se pega a la encimera. Tenéis que dejarla fina, como de 2 mm de espesor.

7. Una vez estirada, vamos cortando círculos con un vaso, cortapastas, etc.

8. Ponemos una cucharada de relleno en cada círculo.

9. Plegamos el círculo por la mitad y pegamos sus bordes. Suele ser más fácil si pasáis un dedo húmedo por encima.

10. Hacemos las filigranas oportunas a la empanadilla, bien apretando los bordes con un tenedor o haciendo repulgos si domináis la técnica.

11. Ahora toca el turno de elegir si hornear o freír.

- Horno. Se pincelan las empanadillas con huevo batido y se introducen en el horno a 180 ºC durante 20 o 25 minutos.

- Sartén. Se fríen en aceite de oliva virgen con cuidado de que no se nos queme el aceite.

Notas

- Podéis encontraros un problema, que la masa se contraiga al estirar. Es debido al desarrollo del gluten. Por eso hay que seguir específicamente las indicaciones de: utilizar harina floja, no amasar y dejar reposar la masa

9 de abril de 2020

rape con guisantes de Cedeira primera prueba

rape con guisantes de Cedeira

Boto de menos a vila mariñeira.

Y echo de menos a mis padres.


Esta fue la última receta que hicimos en casa antes del confinamiento, una de las favoritas de mi padre.

Hoy traigo mi primera versión y, aunque está muy buena y por eso la comparto, no es la que buscamos exactamente, así que habrá más pruebas, os lo garantizo. 


Aprovecho para hacer un llamamiento formal a aquellas personas que me leéis, si vosotras o vuestra familia tenéis una forma propia de hacer el rape con guisantes ¡enseñadme, por favor! :D

De momento, para esta ocasión le he copiado el modus operandi a la autora de este blog, Cocinando en Villa Elena y cotejado con esta receta anotada de Marinita. Qué tesoros estos recetarios manuscritos en libretas donde se explican los detalles y no qué hacer con el ingrediente principal, jajaja. Está claro que era otro código, de cocinera a cocinera, dando por supuestos los conocimientos básicos y transmitiendo lo secundario. Mi tía Ana transcribió el recetario de mi abuela y pasaba esto muchísimo. Veáse conejo a la manchega... y ni rastro del conejo, ¡oiga! :)





No quería dejar de decir que GRACIAS por todo lo que estáis leyendo el blog. En nueve años que llevo escribiendo, marzo ha sido el mes más visitado, mola muchísimo, me hace muy feliz pese a la situación que vivimos. Me están llegando fotos de recetas casi todas las semanas (sobre todo de mi primo pequeño Pablo que se va a pasar este blog y va a tener que abrir el suyo propio :). En la cuenta de instagram donde doy ideas para el día a día también hay más movimiento e interacción y lo que me falta es tiempo para ir escribiendo todo por aquí. Ya llegará. Además, lo mejor es que están siendo unos días de compartir muchas recetas (de gente que sabe de verdad( y está haciendo la cuarentena mucho más llevadera. De nuevo, graciñas.

Ingredientes

· Un rape de 1,5 kg aprox.
· 350 g de guisantes
· Una hoja de laurel
· Harina
· Azafrán

· Harina y huevo para rebozar
· Aceite de oliva virgen extra

Para el caldo

· La cabeza y espinas del rape
· Una cebolla
· Un puerro
· Dos tomates
· Medio pimiento rojo
· Un diente de ajo
· 1,2 L de agua
· Una cucharada de salsa de tomate frito.

Preparación

Para el caldo

1. Ponemos un fondo de aceite en una olla y rehogamos la cebolla y el puerro bien picados. Cuando comiencen a estar transparentes incorporamos el ajo, el pimiento y los tomates también troceados y el tomate frito. Seguimos sofriendo con cuidado de que no se queme nada pues amargaría el caldo. 

2. Cuando ya estén las hortalizas rehogadas añadimos las espinas del pescado para que se sellen. 

3. Añadimos el vino blanco y dejamos que hierva un minuto hasta que se evapore el alcohol. Después cubrimos con el agua y cocemos a fuego medio unos 20 minutos procurando desespumar al principio para quitar las impurezas. Apagamos y dejamos reposar el caldo.

4. Una vez reposado, lo colamos intentando aplastar las verduras para que suelten todo su jugo. Reservamos,.

Para freír pescado

1. Aplanamos ligeramente los medallones de rape y los salamos.

2. Pasamos por harina (dándole siempre unos golpecitos para quitar el sobrante) y por huevo.

3. Los freímos en abundante aceite caliente. Es una fritura rápida, para que cojan color, se acabarán de cocer en la salsa. Escurrimos sobre papel absorbente y reservamos.

Para cocer los guisantes

1. Los cocemos en agua hirviendo con sal durante un par de minutos si son tiernos. Los escurrimos y los pasamos inmediatamente por agua muy fría para que conserven el color verde brillante. Reservamos.

Para la salsa

1. En una cazuela baja añadimos dos o tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Doramos a fuego medio las hojas de laurel. Cuando el aceite ya haya cogido el gusto, las retiramos.

2. En ese mismo aceite, echamos una cucharada de harina para dorarla. Añadimos también las hebras de azafrán.

3. Ahora vamos incorporando el caldo poco a poco, dejando que coja color y sabor reduciendo la salsa antes de seguir añadiendo más caldo. Nos tiene que quedar una textura ligera. Repetimos esta operación hasta acabar con el caldo.

4. Cuando la salsa esté al punto, introducimos el pescado y los guisantes. Guisamos todo junto dos o tres minutos. Rectificamos de sal.

5. Servimos acompañado de unas patatas fritas cortadas en láminas finas.

Notas

- La cabeza del rape que utilizamos en el caldo tiene mucha carne que se puede aprovechar para otras preparaciones una vez cocida. Véase un salpicón, una sopa de pescado o unas croquetas.