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24 de abril de 2019

pollo en escabeche

escabeche de pollo

El proceso de poner en marcha el buscador de recetas del blog (¿lo estáis usando?) me llevó a revisitar todas las recetas aquí publicadas. Ha sido bastante curioso echar la vista atrás.

Algunas recetas, pocas, se me habían olvidado, otras me piden a gritos una actualización de las fotos y los textos van narrando una parte algo distorsionada de mis últimos ocho años de vida haciendo visible el montón de tiempo que llevo dando la turra por aquí.

El caso es que tampoco pretendo marcharme.

El platillo de hoy es una receta de escabeche, en este caso, una pechuga de pollo. A María y a mí se nos ha quedado como mantra la frase "el escabeche, es la leche" inspirada en aquel vídeo de El Comidista. A nivel personal y lingüísticamiente hablando —que me perdonen los lingüistas— me encantan las palabras que recogen toda una técnica en su significado. Un, dos, tres, escabechar. ¡Os toca!

Este escabeche nos lo comimos la primera vez templado con una lombarda salteada con manzana y lo que sobró fue directo a una ensalada verde aliñada a su vez con el propio escabeche.


Os doy ideas por si queréis rentabilizar vuestro tiempo y, en vez de ser amarretas como yo, escabechar de un tirón dos o tres pechugas de pollo.

Ingredientes

· Una pechuga de pollo
· Dos zanahorias
· Una cebolla
· Dos dientes de ajo
· 15/20 granos de pimienta
· Una hoja de laurel
· Una rama de romero
· Orégano
· Dos vasitos de aceite de oliva virgen extra
· Un vasito de vinagre de vino
· Un vasito de vino
· Un vasito de agua
· Harina

Preparación

1. Enharinamos la pechuga de pollo y retiramos el sobrante de harina dando ligeros golpes.


2. Doramos la pechuga de pollo en aceite de oliva durante unos minutos por cada cara.

3. Retiramos el pollo y reservar. 


4. Pelamos la cebolla, los ajos y las zanahorias. Picamos en juliana la cebolla y la zanahoria.

5. En el mismo aceite de freír el pollo, doramos las hortalizas.

6. Echamos los granos de pimienta, el laurel, el romero y unas hojitas de orégano.

7. Cuanto estén las hortalizas doradas, añadimos de nuevo el pollo. 

8. Añadimos el vinagre, el vino y el agua y comenzamos a cocer todo con un hervor muy suave durante unos 30
 minutos.

9. Enfriamos y dejar reposar de un día para otro.


Notas

- El escabeche es una técnica de conservación de alimentos que proviene de la cocina árabe. Se suelen escabechar productos que se hayan cocinado previamente. Es decir, añadimos el vinagre y el vino sobre el género ya cocinado.
- Es recomendable usar una cazuela donde las pechugas de pollo quepan justas y a la hora de cubrir con los líquidos apurar al máximo, que no flote todo, pero que quede cubierto.
- Las proporciones suelen ser dos de aceite por una de vinagre y otra de vino. Cuanto mejores sean estos ingredientes, mejor saldrá el escabeche. Yo muchas veces sustituyo el vino por agua. Según vuestros gustos podéis jugar con ellas o con los matices de los distintos vinagres/vinos/aceites.
- Dorar el pollo con harina es opcional.
- Os recomiendo visitar el blog de El invitado de invierno y aprender todo y más sobre el escabeche. Tiene un montón de recetas interesantes.

- Otro enlace súper completo y mucho más desarrollado que lo que yo os cuento, es esta guía definitiva del escabeche publicada en Directo al paladar.
- Os dejo mi anterior receta de bonito en escabeche.

23 de noviembre de 2018

bonito en escabeche

bonito en escabeche

El año pasado, también por estas fechas, os traía las andanzas con la campaña de bonito de norte. Pues bien, se ve que nos gustó la experiencia y decidimos repetir. Compramos más cantidad, reunimos más manos y mejoramos nuestra técnica corrigiendo los errores del pasado —los relacionados con el bonito, hay otros de otro cariz con los que ya no podemos hacer nada. Ahora nos toca esperar el resultado. Esperemos que sea igual de bueno o mejore lo presente.

Una de las novedades incorporadas fue la clase magistral de Serafín para enseñarnos a cortar los pececillos y, ¡ay!, nada como ver en directo unas manos que trabajan con la experiencia de muchos años en el mar. Muchas gracias, fue una suerte.

Embotamos mucho bonito en aceite que repartiremos entre María, Ale y Cris (los nuevos fichajes) y servidora. Por otro lado, reservamos una parte para escabechar y eso es lo que os quiero contar hoy.

Las cantidades que comento en la preparación de la receta están basadas en las proporciones canónicas y en lo leído en libros y blogs. La realidad es que aquel día todo fue a ojo pues con una olla de 50 cm de diámetro, una cantidad de bonito indeterminada, hortalizas las que conseguimos (pidiendo cebollas por casas ajenas) y un ramo de hierbajos, no estábamos para hacer reglas de tres. No debo de tener el ojo completamente desviado (guiño interno) y no se me da del todo mal cocinar a gran escala. Nos salió un escabeche digno que nos alegra y resuelve comidas y cenas durante el otoño e invierno. De eso se trataba.

Ingredientes

· Dos rodajas de bonito de Burela
· Una cebolla hermosa
· 3/4 dientes de ajo
· Dos zanahorias
· Una hoja de laurel
· Una rama de romero/tomillo
· Pimienta negra
· Aceite de oliva (2 partes)
· Vinagre de vino (1 parte)
· Vino blanco o en su defecto agua (1 parte)

· Sal

Preparación

1. Lavar el bonito y secarlo con papel de cocina.

2. Dorar las tajadas de bonito en aceite de oliva durante unos minutos por cada cara.

3. Retirar el bonito y reservar. 


4. Pelar la cebolla, los ajos y las zanahorias. Picar en juliana la cebolla y la zanahoria.

5. En el mismo aceite de freír el bonito, dorar las hortalizas.

6. Echar los granos de pimienta, el laurel y el romero.

7. Cuanto estén las hortalizas doradas, añadimos de nuevo el pescado. 

8. Añadimos el vinagre y el agua y comenzamos a cocer todo con un hervor muy suave durante unos 25 minutos.

9. Reservar y dejar reposar de un día para otro.

Notas

- El escabeche es una técnica de conservación de alimentos que proviene de la cocina árabe. Se suelen escabechar productos que se hayan cocinado previamente. Es decir, añadimos el vinagre y el vino sobre el género ya cocinado.
- Las proporciones suelen ser dos de aceite por una de vinagre y otra de vino. Cuanto mejores sean estos ingredientes, mejor saldrá el escabeche. Yo muchas veces sustituyo el vino por agua. Según vuestros gustos podéis jugar con ellas o con los matices de los distintos vinagres/vinos/aceites.
- Freír el pescado previamente también es opcional.
- Los escabeches adquieren ese tono rojizo, véase mejillones, cuando se les añade pimentón.
- Tradicionalmente se suelen escabechar pescados azules, aves, lomo de cerdo, pero también se puede innovar y escabechar alguna verdura u hongo.
- Os recomiendo visitar el blog de El invitado de invierno y aprender todo y más sobre el escabeche. Tiene un montón de recetas interesantes.

1 de mayo de 2018

cardo con almendras

cardo con almendras

Ha vuelto el frío. Así que vamos a aprovechar y proponer un plato invernal. Tradición de unas navidades que no han sido nunca las mías. No voy a mentir. Sin embargo y quizás por ello, me guste rescatarla, probarla y descubrirla. No tengo su sabor unido a un recuerdo nostálgico, a una abuela querida o a días de cencellada y brasero. Pero, sí tengo imaginación y capacidad para generar nuevas historias.

La primera es que si nadie te avisa, este plato llena. Llena mucho. Así que, o bien plato único, o bien menos cantidad y acompañando a algo ligero o a unas croquetas. Porque las croquetas quedan bien con todo.

La segunda es que es difícil de fotografiar. Nos puede quedar cual cardo. Maquillé un poco el resultado con el atrezzo: que si pañito, que si ajos, que si almendrucas... Todo por desviar la mirada de lo que resultó ser una salsa tosca como molida en un mortero de antaño. Si me meto en el papel, me meto. Aprovecho para profesar mi admiración a los "gastroblogs" que realizan un despliegue de ingredientes desperdigados en sus bodegones. A mí me falta tiempo para barrer mis propias migas. 

La tercera es que está sorprendentemente rico. Dulce, suave, delicado. Aparentemente nos puede recordar a una penca de acelga, pero sube muchos puntos de sabor. Ahora quiero probar cardos naturales. Si los encontráis en Galicia, me avisáis. Son un invento.

Para finalizar, un pequeño apunte filosófico-comidístico, sobre todo por lo que veo en la moda instagramera. Está bien probar y conocer nuevos ingredientes. Soy la primera en apuntarse. Pero tengo la sensación de que hay mucha chía, mucho açaí y mucho kale, pero poco cardo, poca borraja y pocos grelos. Así que, aquí está mi aporte. Mi cocina vegetariana va por ahí.

Y para buscar las mejores referencias, siempre vuelvo a Mercado Calabajío.

Ingredientes


· Un frasco de cardo en conserva
· Dos dientes de ajo
· 50 g almendra molida
· 50 g de piñones molidos
· Aceite de oliva
· Fariña
· Un chorro de leche entera
· Sal y pimienta

Preparación

1. Escurrimos el cardo. Reservamos el agua de conserva.

2. Fileteamos dos dientes de ajo. Echamos un par de cucharadas de aceite en una sartén y doramos los ajitos.

3. Incorporamos una cucharada de harina y la cocinamos durante un minuto aproximadamente.

4. Añadimos los frutos secos molidos. Rehogamos todo conjuntamente.

5. Nos pedirá líquido a gritos. Procedemos a echar la leche y a remover hasta que quede todo integrado. Añadimos también parte del caldo de cocción hasta que tenga una consistencia más clarita.

6. Añadimos la salsa en el cardo previamente calentado y removemos todo conjuntamente intentando no partir los trozos de caldo.

7. Se puede decorar con unos piñones tostaditos.

Notas

- En las zonas en las que encontréis cardo, aprovechad la verdura fresca.
- Para calentar el cardo antes del punto 6, podéis calentarlo en el propio agua de cocción.
- Podéis trabar mejor la salsa hasta que quede como una bechamel fina.

1 de noviembre de 2017

operación "bonito del norte"


Estoy aquí.

Y este blog ha subido dos puntos de caché. Ojo al dato. Ahora la que os escribe tiene un titulillo bajo el brazo. Después de la friolera de, ejem, tropecientos años, hay una nueva arquitecta cocinista —somos muchas— por este mundo. Han sido unos mesecitos de ausencia, de cansancio, de cárcel, de que me cuiden mucho y cuidarme poco y, sobre lo que aquí nos interesa, de mucho guarrear comidísticamente hablando. Si me hubieran visto, me hubieran quitado el carné de bloguera de postín. ¡Ay, el chino de Plaza Pontevedra, cuanta satisfacción! Pero lo más importante es el final feliz. Se queda atrás una etapa y aparece otra en blanco. Ya no tengo la excusa de estar haciendo un pfc para cambiar la interfaz del blog. A ver qué me invento ahora.

Para inaugurar esta nueva temporada os traigo una de esas aventurillas que no pueden divertirme más. No ha sido sola, sino que María fue la que pergeñó esta historia. Y yo me dejo liar muy fácil.

Queríamos embotar bonito. Pero no poca cantidad y comprándolo en pescadería como ya os he contado en otras ocasiones, sino a lo grande. Consiguiendo el bonito al mejor precio posible en lonja y siendo ambiciosas en el número de conservas a realizar. Para eso contábamos con Serafín, nuestro contacto marinero. A lo largo de la campaña del bonito del norte, nos avisaría del momento óptimo para comprar.

Como os podéis imaginar, con mi plan de verano pegada día y noche a un ordenador, pensé que tendría que renunciar a esta idea. Sin embargo, resulta que los astros se alinearon y tres días después de entregar dramáticamente mi fin de carrera; un barco con bonitos a buen precio estaba entrando en la lonja de Celeiro.

Antes de seguir, quisiera decir tres cosas.

1. Por un lado, agradecer a los padres de María habernos cedido su casa para tales peripecias. Montamos un chiringuito digno de peli de terror.

2. Por otro, aclarar que esto no es una entrada de como embotar bonito del norte en cantidades industriales. No busca ser modelo ni referencia. No tengo los suficientes conocimientos. Es un relato sobre nuestra experiencia y nuestro aprendizaje. Y como tal, habéis de tomarlo, como prueba y error.

3. Finalmente avisar de que si no os apetece ver fotos de bichos muertos, mejor dejar la lectura para otro momento. No se busca herir sensibilidades.

Ahora vamos con los hechos.

El bonito de la discordia.

11 de septiembre de 2017.

Esta madrugada hemos recibido un aviso. Un gato ha localizado los restos de tres cadáveres de bonito en el conjunto urbano de Abarqueira, en el interior de la comarca de Ortegal. Nos hemos puesto a trabajar de forma inmediata, la urgencia del caso lo requería. Una vez su señoría B. ha dado orden de levantar los cadáveres, hemos comenzado la investigación que a continuación se relata.

7 de septiembre de 2017.

Se intercepta un mensaje de Serafín —cómplice nº1— el jueves por la noche avisando a las sospechosas M.L. y L.C. que la carga entra en puerto. Se nota cierta precipitación de los acontecimientos y nervios en las sospechosas.

L.C. había manifestado a testigos su intención de pasar el fin de semana en la playa y durmiendo la siesta a la bartola. M.L., sin embargo, planeaba una fuga con su amante, F.A.

Sin embargo, una vez recibido el aviso por parte de Serafín, se observan movimientos del grupo reactivándose rápidamente para la operación "bonito del norte".

8 de septiembre de 2017.

El viernes por la mañana la mercancía en bruto (cuatro ejemplares de thunnus alalunga) arriva a la finca Casa da Viuda. La cómplice nº2 Ángeles recibe los fardos de 6 o 7 kg cada uno. Los oculta en el frigorífico de la casa de invitados con intención de despistar. Se hace notar que el cuarto bicho no sufre daños por parte de este colectivo siendo trasladado con posterioridad a la ciudad de A Coruña.

The last survivor para Manuel.

El viernes por la tarde el grupo motor todavía no se ha desplazado al lugar de los hechos, pero se está aprovisionando de los elementos y enseres químicos necesarios en ferreterías y supermercados.

Hablando con los comerciantes se perciben ciertas dudas en la sospechosa L.C. a la hora de surtirse. ¿Cuántos botes compramos? ¿De qué tamaño? ¿Cuánto aceite? ¿De qué tipo? ¿Qué fue antes el huevo o la gallina?

En la redada posterior se comprueba que, pese a no ser profesionales, las sospechosas no erraron sus cálculos en demasía.

Listado de elementos requisados:

- Objetos cilíndricos de vidrio adquiridos: 16 botes de 425 mL, 20 botes de 375 mL y 10 botes de 200 mL.

- Objetos cilíndricos de vidrio sobrantes: 10/12 tarros de los anteriormente mencionados.

- Elemento oleico adquirido —aka aceite—: Se hallan notas de las sospechosas sobre cómo calcular la cantidad necesaria. El procedimiento que siguieron es de primero de química experimental. Nos desconcierta. Calcularon la capacidad total de sus recipientes (16L) y adquirieron la mitad de aceite. Deciden emplear aceite de girasol y de oliva para tener un muestrario sobre el que sacar conclusiones de los posibles efectos secundarios.

- Elemento oleico sobrante: Se descubre en el maletero del coche de L.C. (Volkswagen Polo 9292GNM) 1,5 L de aceite de girasol, 0,5 L de aceite de oliva, un casco de bicicleta, un bikini, 17 botellas de agua vacías y lo que parecen ser los planos de evasión de una prisión.

Sí, completamente gratuito, pero lo tenía que meter.

- Otros utensilios que emplearon durante el cocinado: olla grande, olla mediana, boles, hornillo paellero, bombona de butano, cuchillos varios, trapos, manteles viejos, papel de cocina, tabla donde cortar, manguera para baldear, pinzas, basura y un gato que se come las espinas. En estos momentos se están analizando huellas y restos de ADN. Descodificar el ADN del gato retrasará la investigación.

- Recopilación de ingredientes para la receta básica: bonito, aceite, agua, sal.

- Recopilación de ingredientes para la variación "escabeche": cebolla, zanahoria, laurel, pimienta, vinagre, ajos.

9 de septiembre de 2017.

El sábado por la tarde las sospechosas ya están localizadas en el lugar de los hechos. Hay varios avistamientos por la zona llevando a cabo sus tareas cotidinanas domésticas.

Según las investigación, a lo largo de la tarde se realizaron tres acciones: preparación, despiece y cocción.

Sobre las 16h comenzaron las maniobras. Una vez inspeccionado el laboratorio, se observa que prepararon tres zonas diferentes.

1/ Un espacio exterior para el despiece, cerca de la manguera y el pilón, con el tocón y la tabla de cortar.

Además de sangre nos llovió agua.

2/ Un habitación interior, pero baldeable. Allí conformaron la zona de cocción y habilitaron una mesa tapada con con un mantel viejo.

La hora del té.

3/ La cocina de la vivienda. Operaciones delicadas y precisas. Sin mucho ensuciar.

Se hace notar que todas las superficies han sido limpiadas a conciencia pues los restos de lejía son múltiples.

Las sospechosas comenzaron esterilizando el material (tarros y tapas). Fue necesario hacerlo en dos tandas, según el tamaño de los botes.

Antes del TOC.
Marie Kondo pasó por allí.

Aprovecharon bien el poco tiempo del que disponían. Conocedoras de que el agua no hierve si la observas fijamente, aprovecharon ese tiempo para el despiece de los cuerpos.

Según testigos la sospechosa L.C. ha manifestado en multitud de ocasiones su gusto por ver a las pescaderas hacer su trabajo en las plazas. Se entretiene viendo como "cortan de forma precisa, delicada y enérgica los pececillos". Sin embargo, ni L.C. ni M.L. habían despiezado un bonito en su vida. Investigando en su historial web se descubre que han optado por la solución canónica del s.XXI aprendiendo de un videotutorial en youtube.

Pese a la documentación audiovisual estudiada, se han detectado dudas a la hora de enfrentarse al primer bonito por parte de las sospechosas. Fue necesario el empujoncito de la cómplice nº2, madre de la sospechosa M.L., con mucha experiencia con el arma del crimen.

Según los restos analizados, para el despiece se siguieron los siguientes pasos: las sospechosas recortaron las aletas, quitaron las cabezas, evisceraron, intentaron salvar las ventrescas, y cortaron los toros. En definitiva, dejaron las piezas listas para el cocinado.

Empieza el drama. Fuera aletas.

Mano arriba si has pensado que se corta la pierna o cuatro dedos.
Más drama. We love Tarantino.
En una imagen, como destrozar una ventresca.
Padres que sufren viendo a sus hijas cortar.
Así lavaba, así así, así lavaba así así.

El primer bonito sufrió la experimentación. En el segundo ejemplar, el manejo de las sospechosas del arma del crimen se asemeja a un chef japonés y en el tercero, las sospechosas mueren de éxito y cometen errores de principiante. Las ventrescas del tercer bonito sufren imperdonables mutilaciones.

Se observa que se encontraron problemas a la hora del despiece ya que alguna zona se había congelado un poco por estar cerca del fondo de la nevera dificultando la maniobra.

Cortes limpios y profesionales. ¿A qué dan el pego pese a todo?


La tercera acción que las sospechosas ejecutaron ese día fue cocer las piezas de bonito. En la misma olla donde habían sido esterilizados los botes se metieron a cocer todas las piezas de bonito en agua con sal (a ojo) durante 40 minutos aproximadamente pues eran trozos bastante tochos.

Yo me caí en la marmita cuando era pequeña.

Desespumador que me desespumas...

Sacamos un toro para comprobar el punto.

Una vez cocidos, se reservaron todas los trozos sobre una superficie de papel absorbente, se cubrieron con más papel y un mantel limpio y fueron abandonados toda la noche a su suerte, al fresco, para que soltaran la humedad.

Bodegón de buenas noches.

Todas las estancias fueron limpiadas concienzudamente para evitar dejar restos. Las sobras no valorados fueron llevados al contenedor donde el gato que dio aviso los halló.

Hay testimonios que sitúan a las dos sospechosas, al amante y dos conocidos más en un bar de mala muerte de la localidad cedeiresa esa misma noche. Es posible que la jueza B. también estuviese presente, hecho que enturbia la investigación.

10 de septiembre de 2017.

La mañana del domingo, las sospechosas se reunieron de nuevo acompañadas de la cómplice nº2 en el laboratorio de cocina. Durante esa jornada se llevaron a cabo las acciones de limpieza, embotado y vacío.

Comenzaron la mañana limpiando y desespinando las piezas cocidas y secas. Se detecta un segundo fallo grave en el proceso con consecuencias negativas que nos ha facilitado mucha información. Durante la cocción las sospechosas no desespumaron, con lo cual el bonito estaba bastante sucio. Esto retrasó un poco su cronograma ya que además de pieles y espinas se vieron obligadas a retirar la mugre con un papel absorbente algo humedecido.

Luego fueron seleccionando las piezas que mejor se adaptaban a la forma del tarro y rellenando los mismos. Cuando estuvieron bien colmados de pescadito comenzaron a rellenar con aceite. Utilizaron aceite de girasol para los botes grandes y aceite de oliva para los pequeños. 

Los botes colocaditos en el borde de la mesa porque no había suficiente emoción.

Siguieron la técnica tradicional y el relleno lo realizaron en dos fases. En la primera, vertieron aceite hasta un 80 o 90% de la capacidad del tarro. Después introdujeron un palillo o una brocheta tenedor para sacar las burbujas de aire con suavidad. En la segunda, rellenaron hasta el 100% para que el bonito quedase cubierto.

Aceite de oliva y de girasol.
Una vez finalizado este proceso, cerraron los tarros y los sometieron al baño maría. Según fuentes consultadas, lo realizaron en dos tandas, por tamaño de bote, pues el agua no debe cubrir los tarros. Cada tanda estuvo cociendo aproximadamente 30 minutos.

Recién sacados de la cazuela colocaron los botes boca abajo hasta que se enfriaron. Se han observado los cercos sobre la superficie.


Pino puente de bonitos del norte.


Una vez fríos, los transportaron hasta la bodega de la sospechosa M.L. donde su intención es que pasaran los próximos tres meses en un lugar oscuro y fresco antes de salir al mercado.

La mano que mece la cuna...

1 de noviembre de 2017

Después de varias semanas de ardua tarea documental, la investigacion ha llegado a su fin. El alijo fue descubierto y requisado y está pendiente de su análisis por parte de expertos gastronómicos con el fin de comprobar su peligrosidad.

Las sospechosas se han declarado culpables durante el juicio, debido al savoir faire de la jueza B. Las fotografías que acompañan este documento, realizadas por el amante F.A., han resultado reveladoras. Las pruebas son concluyentes y desde aquí le damos las gracias.

L.C. y M.P han asumido todos los cargos de tráfico y manipulación y consumo de bonito del norte. Se les condena a trabajos comunitarios etiquetando, embalando y regalando todas las conservas a familiares y seres queridos durante la próxima Navidad además de compartir todas las recetas derivadas de la utilización de estos bonitos (escalivada, conserva de escabehe y bonito en rollo por lo pronto).

La investigación declara haber sido imparcial y espera ansiosa su recompensa con una pronta degustación. Lamenta haber tardado tanto en escribir este informe, pero se encuetra oxidada tras estos meses de asueto policial. Poco a poco irá retomando los nuevos casos y/o recetas porque indicios no le faltan.


Graciñas por la paciencia y ¡hasta la próxima!


M.L. asoma los ojillos. Gracias por tanto, pequena.

31 de diciembre de 2016

crema de cacao casera

crema de cacao casera

Después de una sucesión de sucesos calóricos, hoy os traigo algo que os gustará a los preocupados de que esta noche les quepa el traje de fiesta. No sé si llegaremos a tiempo, pero siempre nos quedará París.

Esta receta es de Guillermo y Paula que están procurando que la pequeña Uxia disfrute de la comida de la forma más saludable posible. Ella está aprendiendo a comer y sus padres, en paralelo, a cocinar mejor y más sano. Yo no tengo criaturitas por ahora; pero como ya os he dicho en alguna otra ocasión, creo que es muy bueno que los pequeños tengan una buena relación con la cocina y este es el camino.

Volviendo al lío. Como servidora es muy amiga de lo ajeno, me he apropiado de la receta porque me ha parecido muy resultona para pequeñas y grandes de la sociedad.

Comer crema de cacao a cucharadas sin sentirse culpable es el mejor regalo que os puedo hacer para enero de 2017. Eso y todos los bollos mantequillosos que saldrán de mi nueva amasadora que los Reyes me han traído ya porque soy una niña buena, pero impaciente. También me han obsequiado con un grill y sé que caerán un par de libros chachis. Y aún no es día 6. Por supuesto, en este espacio seguirá habiendo verdurilllas, legumbres, aperitivos, peixes, bebidas —este blog se dedica poco al bebercio de manera escrita y eso hay que solventarlo— y espero que ¡¡muchos nuevos paseos comidistas!! Es lo que más extraño. Eso... y caminar.

Os deseo un gran año, apreciadíiiiiiiiiiiisimos lectores y lectoras. Sé seguro que para mí lo va a ser. Empieza difícil, pero lo arrancaré con ganas.

Se os quiere :-)


Ingredientes (para un tarro)

· 12 dátiles
· 2 cucharadas de cacao colmadas
· 150 g avellanas
· Una pizca de sal

Preparación

1. Se ponen a remojar los dátiles en agua. Tiene que estar, por lo menos, un día.

2. Se preparan las avellanas. Se quita la cáscara exterior, con cuidado de no pellizcarse con el martillo —o lo que tengáis—. Se tuestan en el horno unos 12 ó 15 minutos a 150ºC y una vez templadas, se les retira la piel interior.

3. En una procesadora, trituramos las avellanas hasta que se haga una crema y comience a soltar algo de aceite.

4. Añadimos dos cucharadas de cacao, una pizca de sal y los dátiles remojados. Seguimos procesando.

5. Se puede añadir un poco del agua de remojar los dátiles para conseguir la textura deseada.

6. La guardamos en un tarro de cristal.

Notas

 - Las proporciones de dátiles, cacao y avellanas son orientativas. Podéis añadir más dátiles si queréis más dulzor o más avellanas si os gusta resaltar su sabor.
- Si no os gustan los dátiles, no os preocupéis, no vais a notar su sabor. Os lo digo yo que soy muy poco amiga de los mismos.

Vuestras fotos


Bea y Marta durante la cuarentena se han animado a merendar rico.

11 de octubre de 2016

melocotones rellenos


melocotones rellenos


Hoy os traigo una de esas entradas que me motivan especialmente. Ni compro, ni cocino, ni pienso. Sólo me dedico al usufructo de recetas y a transcribir para vosotros. Así cualquiera mantiene un blog.

En Cortapicos todo tiene cabida —todo, menos echarle tomate Solís a la tortilla— así que si Marta hace un plato digno del guateque más fetén de los sesenta y me dice que es una receta familiar y con canción, se la tengo que robar y traérosla.


Hoy toca una de esas mezclas dulce-salado viejunas, con todo el respeto que yo siento por el cóctel de gambas y la ensaladilla con pimientos del piquillo y decorada con lechuga picada en derredor, que siempre triunfan y están ricas. Con su salsa rosa y todo. Al más puro estilo Biscayenne, a la que aquí rindo pleitesía.

La madre o la abuela de Marta —vuestra hija no lo recuerda, no es cosa mía— decidió innovar unas Navidades. Eso siempre merece respeto. Jugársela en Nochebuena requiere valentía y arrojo. Nas Pontes sonche así, non hai dúbida. Cambiaron los langostinos a la plancha por una sugerente combinación que aportara frescura y liviandad. De esa forma no estarían recheos cinco minutos después de iniciar la cena o sí... las navidades son muy duras.


Confesémoslo. De entrada a uno la combinación le genera dudas, muchas dudas. Pero, ¡ay! al final todos los ingredientes entran en sintonía y el asunto casa. Vaya, si casa. Eso sí, compradme ingredientes buenos, no cualquier cosiña, que de eso va el asunto. Non ten mais.

Creo que el próximo verano probaré con melocotones normales o de Calanda, al estilo de esta ensalada o de esta otra, pero la primera vez, ha de ser con su almíbar. En fin, familia de Marta, no os conozco aunque me gustaría, pero aquí queda vuestro platillo. Muchas gracias por compartirlo, sin saberlo, con el mundo :)

Ingredientes. (para 4 personas, asumiendo que dos medios melocotones por cabeza es una cantidad aceptable para un entrante en Navidad, gochos) 

· 8 medios melocotones en almíbar.

Para la salsa rosa.
· 1 huevo.
· Un vaso de aceite de oliva.
· Sal.
· 3 ó 4 cucharadas de Ketchup.
· Zumo de media naranja.
· Un chorrito de brandy. 


Para el relleno. (realmente podéis echar la cantidad que queráis, estas son orientativas)
· Una buena lata de bonito del norte.
· 150 g de gambas.
· Dos huevos cocidos.
· 3 o 4 lonchas de fiambre de pechuga de pavo, mejor natural. 
· Aceitunas negras para decorar. 

Preparación.

Para la salsa rosa.

1. Comenzamos preparando mayonesa casera con el huevo y el aceite.
2. Cuando esté emulsionada añadimos la sal, el ketchup, el zumo de naranja y el brandy.
Reservamos. 

Para el relleno.

1. Cocemos los huevos y las gambas. Los picamos finamente.
2. Picamos también el pavo. Escurrimos el bonito.
3. Mezclamos los ingredientes del relleno con la salsa rosa.
4. Cortamos la base de los melocotones y la reservamos para después hacer un sombrerito.
5. Echamos un par de cucharadas de relleno sobre cada base de melocotón. Le ponemos el sombrerito ayudándonos con un palillo y decoramos con una aceituna.

Notas.

- Si os interesa la ciencia de cocer gambas y cocer huevos, os dejo sendos post informativos. Son muy interesante.

- Mi amiga Cris hace una versión de este tema para poner sobre tostaditas de pan como apertivo y doy fe de que siempre, siempre se acaban.
- Mi abuela Mamalú nos instaló la cultura de los chinitos, un plato ligeramente más basto y de familia numerosa que un día os enseñaré y os quedaréis picuetos.
 

24 de mayo de 2016

pan de soda y mermelada de ruibarbo y fresa



pan de soda y mermelada de ruibarbo y fresa


Resulta que ayer no tenía pan para las tostadas de mañana. Y eran las 11 de la noche. Y tenía sueño y llevaba todo el día en una silla, pero la necesidad era imperiosa.

Con lo cual tocaba uno rapidito. ¡Un pan! Ejem.

El pan de soda es perfecto para estos menesteres. Más que un pan, es un bizcocho salado. Ni fermenta, ni lleva levadura, ni masa madre ni se hace de rogar. En un periquete obtienes resultados con la dignidad pareja a un lord anglosajón.


En una conjunción de astros alineados la semana pasada la tía Rosa —no es mi tía, pero ojalá lo fuera—  había conseguido ruibarbo y se había acordado de mí. ¡Muchas gracias! Cuatro pencas llegaron a mi casa. Cocí una en solitario, con la segunda y la tercera preparé esta mermelada y la cuarta está reservada para ser asada y acompañada con helado de vainilla. Slurp.

Así que, queridos amigos y amigas, finalmente esta mañana he podido desayunar al estilo irlandés pan con mermelada después de aprovechar la bonita luz del amanecer para sacar las fotos de este bodegón con las legañas aún puestas. Han quedado bonitas. Sospecho que dormida hago mejor las cosas. Da que pensar.

Como remate final de este ¡dos por uno! recetil, ni que estuviera yo para tirar la casa por la ventana, creo que todavía no os había enseñado esta joya audiovisual. En primicia, ladies and gentelmen, un vídeo con Ibán Yarza y algunas personitas conocidas intentando aquello de amasar. Que tiempos aquellos en los que éramos fans.

Eh, que la receta del pan de soda sigue siendo suya.


Cierto :-)

Ingredientes.

Para el pan de soda.

· 245 g de harina integral.
· 15 g de harina panificable.
· 3 cucharaditas de levadura química.
· 7 g de sal.
· 35 g de miel.
· 280-300 g de agua (107-115% de hidratación).
· Semillas al gusto, en mi caso pipas de calabaza y semillas de sésamo.

Para la compota de ruibarbo y fresas. (Un tarro).
· 400 g de ruibarbo.
· 200 g de fresas.
· 200 g de azúcar.
· Zumo de un limón.

mermelada de ruibarbo y fresa

Preparación.

Para la compota de ruibarbo y fresas.

1. Pelamos los tallos de ruibarbo en el caso de que sea necesario. Si son grandes, suele ser necesario. Con un cuchillo de puntilla y comenzando desde un extremo, retiramos la primera capa de piel, la que tiene el color rojo bonito.Troceamos.

2. Lavamos las fresas y las partimos.

3. En un bol ponemos a macerar el ruibarbo y las fresas con el azúcar. Dejamos que repose unas horas.

4. Añadimos el zumo de limón y ponemos la mezcla a cocer a fuego suave durante unos 20-30 minutos.

5. Trituramos, pasamos por el chino, pasapurés o directamente no hacemos nada. Lo dejo a vuestro gusto.

6. Embotamos.

Para el pan de soda.

1. Engrasamos el molde con mantequilla y harina y precalentamos el horno a 220 ºC.

2. Mezclamos todos los ingredientes sólidos (harinas, sal y levadura química).

3. Añadimos la miel y el agua y removemos con las manos. Es una masa pringosa y líquida, queda una textura similar al barro.

4. Incorporamos las semillas y removemos.

5. Volcamos la masa en el molde. Espolvoreamos con una pizca de harina.

6. Horneamos durante 40 minutos. Desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Notas.


- Con estas cantidades queda una mermelada ligeramente ácida, podéis añadir más azúcar si os gusta más.
- En este post de Sweet & Sour encontraréis todo lo necesario sobre conservas caseras.

- En el blog tenéis otras mermeladas interesantes como la de frutas del bosque o la de tomate.
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pan de soda