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31 de diciembre de 2016

crema de cacao casera

crema de cacao casera

Después de una sucesión de sucesos calóricos, hoy os traigo algo que os gustará a los preocupados de que esta noche les quepa el traje de fiesta. No sé si llegaremos a tiempo, pero siempre nos quedará París.

Esta receta es de Guillermo y Paula que están procurando que la pequeña Uxia disfrute de la comida de la forma más saludable posible. Ella está aprendiendo a comer y sus padres, en paralelo, a cocinar mejor y más sano. Yo no tengo criaturitas por ahora; pero como ya os he dicho en alguna otra ocasión, creo que es muy bueno que los pequeños tengan una buena relación con la cocina y este es el camino.

Volviendo al lío. Como servidora es muy amiga de lo ajeno, me he apropiado de la receta porque me ha parecido muy resultona para pequeñas y grandes de la sociedad.

Comer crema de cacao a cucharadas sin sentirse culpable es el mejor regalo que os puedo hacer para enero de 2017. Eso y todos los bollos mantequillosos que saldrán de mi nueva amasadora que los Reyes me han traído ya porque soy una niña buena, pero impaciente. También me han obsequiado con un grill y sé que caerán un par de libros chachis. Y aún no es día 6. Por supuesto, en este espacio seguirá habiendo verdurilllas, legumbres, aperitivos, peixes, bebidas —este blog se dedica poco al bebercio de manera escrita y eso hay que solventarlo— y espero que ¡¡muchos nuevos paseos comidistas!! Es lo que más extraño. Eso... y caminar.

Os deseo un gran año, apreciadíiiiiiiiiiiisimos lectores y lectoras. Sé seguro que para mí lo va a ser. Empieza difícil, pero lo arrancaré con ganas.

Se os quiere :-)


Ingredientes (para un tarro)

· 12 dátiles
· 2 cucharadas de cacao colmadas
· 150 g avellanas
· Una pizca de sal

Preparación

1. Se ponen a remojar los dátiles en agua. Tiene que estar, por lo menos, un día.

2. Se preparan las avellanas. Se quita la cáscara exterior, con cuidado de no pellizcarse con el martillo —o lo que tengáis—. Se tuestan en el horno unos 12 ó 15 minutos a 150ºC y una vez templadas, se les retira la piel interior.

3. En una procesadora, trituramos las avellanas hasta que se haga una crema y comience a soltar algo de aceite.

4. Añadimos dos cucharadas de cacao, una pizca de sal y los dátiles remojados. Seguimos procesando.

5. Se puede añadir un poco del agua de remojar los dátiles para conseguir la textura deseada.

6. La guardamos en un tarro de cristal.

Notas

 - Las proporciones de dátiles, cacao y avellanas son orientativas. Podéis añadir más dátiles si queréis más dulzor o más avellanas si os gusta resaltar su sabor.
- Si no os gustan los dátiles, no os preocupéis, no vais a notar su sabor. Os lo digo yo que soy muy poco amiga de los mismos.

Vuestras fotos


Bea y Marta durante la cuarentena se han animado a merendar rico.

9 de mayo de 2016

patatas asadas con salsa tártara

patatas asadas con salsa tártara

No se le puede llamar receta.
Pero está de muerte.

Simplemente es una idea para comer rápido y bien sin dedicarle demasiado tiempo a ello. El microondas, ese invento del demonio, facilita el asado de las patatas. Echadle un ojo a la técnica porque os puede sacar de algún apuro.


Los tirabeques solo están cocidos, pero ¡ays! es morderlos y morder la primavera. Sí. Con frase rimbombante incluida. Los tirabeques se lo merecen todo y más. ¡Mi reino por un tirabeque! Estos eran de Betanzos. Resquiescat in pace.


La salsa tártara tendrá de tártara lo mismo que la menda, pero es una versión rica y resultona.

Ea. ¿Lo vais pillando, no? Easy, people. He retomado The Wire. MF.


Ingredientes (hortalizas para 2 y salsa para Atila y todos los hunos)

· 6 patatas pequeñas o medianas, pero de tamaño uniforme.
· Una pizca de mantequilla.
· Sal.
· 250 g de tirabeques.

Para la salsa.
· Dos huevos.
· 200 mL de aceite de oliva suave.
· Limón.
· Sal.
· 2 cucharadas de yogur.
· Pepinillos en vinagre.
· Alcaparras.
· Perejil.
· Pimienta negra.

Preparación.

Para cocer las patatas en el microondas.
1. Lavamos muy bien las patatas. Nos vamos a comer la piel así que podéis cepillarlas bien para que no queden restos de tierra.
2. Las colocamos en un recipiente (bol) apto para microondas con medio vasito de agua. Tapamos el recipiente con papel film.
3. Las cocemos en el micro a máxima potencia (en mi caso 700W) durante 15 minutos.
4. Sacamos el bol del micro. Quitamos el plástico con mucho cuidado porque saldrá un vapor abrasador. Partimos las patatas por la mitad.
5. Pincelamos cada media patata con un poco de mantequilla derretida y salpimentamos.
6. Gratinamos las patatas durante 5 minutos hasta que adquieran un tono dorado.

Para cocer los tirabeques.
1. Les quitamos los extremos y los hilos en el caso de aquellos ejemplares "más creciditos".
2. Ponemos agua con sal a hervir. Cuando hierva, añadimos los tirabeques y los cocemos durante 3 o 4 minutos.
3. Pasado ese tiempo los sacamos del fuego y los volcamos sobre un recipiente con agua fría —incluso con hielo— para parar la cocción y que mantengan el color verde.

Para la salsa tártara.
1. Cocemos un huevo. Separamos la clara de la yema.
2. Picamos menudamente las alcaparras, los pepinillos, la clara de huevo y el perejil.
3. Con el otro huevo y el aceite hacemos una base de mayonesa. Aquí os digo como.
4. Agregamos a la base las dos cucharadas de yogur y los ingredientes picados (pepinillos, alcaparras, clara de huevo y perejil).
5. Sazonamos con limón y sal.
6. Agregamos la yema desmenuzada y más perejil para decorar.

Recomendaciones.
- El tiempo de cocción de las patatas dependerá del número de patatas, el tamaño y la potencia de vuestro micro. 

patatas asadas con salsa tártara

28 de noviembre de 2015

paté de salmón ahumado

paté de salmón ahumado

Propuesta dedicada a todos aquellos que os animéis, por primera vez, a echar una mano en la preparacion de viandas durante las próximas francachelas que se nos avecinan.

Bienvenidos y bienvenidas seáis. Seguro que la madre, abuelo, tía, amigo o perro que se encargue del menú familiar para los cien mil hijos de San Luis os lo agradecerá. Y el resto de la familia también.

Esta es una receta —por llamarle algo— que no mancha, ni quema, tampoco salpica, apenas cuesta y, sobre todo, no decepciona.

Vamos, que no hay excusa ;)

La idea estupenda es de webosfritos.

También aprovecho para contaros que esa tarjetita preciosérrima que veis en la foto fue fruto de un taller de impresión tipográfica o letterpress al que tuve la suerte de acudir ayer. Laura y Tono, de Manchea, nos enseñaron la delicadeza y precisión que este trabajo, casi extinto, requiere. Ellos, hoy en día, pergeñan arte sobre papel haciendo funcionar máquinas centenarias que continúnan siendo sensibles a la presencia de micras de papel. Historia viva.

Ingredientes.

· 200 g de salmón ahumado —podéis aprovechar los restos de los canapiés de otras comilonas previas—.
· 150 g de queso de untar.

· 1/4 de bulbo de fiuncho.
· Un pepinillo en vinagre.

Preparación.

1. Ponemos todos los ingredientes en el baso de la batidora y trituramos a conciencia.

2. Reservamos en la nevera hasta que nos lo vayamos a comer.

3. Servimos con tostaditas de pan, galletas mariñeiras, colines, regañás...

Notas.

- Podéis adornar con alcaparras o tiritas de salmón o pepinillos en rodajitas o no adornar que, total, luego la gente sólo zampa.
- Si no os gusta el hinojo podéis sustituirlo por cebolleta.
- El eneldo y el salmón siempre se llevan muy bien.
- Jugad porque la receta admite cualquier cambio. 

paté de salmón ahumado

2 de febrero de 2015

merluza en salsa verde

merluza en salsa verde

Las semanas pasan volando y sospecho que alguien o algo me roba las horas. Y no, no me refiero a la parca, no soy tan darks. Solo sé que ayer comía polvorones y hoy estoy hincándole el diente a las orejas. Mi calendario objeta que ha pasado un mes. Tiene la sartén por el mango y ha pasado a ejecutar el control de mi espacio tiempo de forma implacable. Todo forma parte de una conspiración. Ha comenzado la revolución de los almanaques.

Su objetivo está claro. Que no publique, que no cocine, ¿que no coma? Ja. Esto todavía no lo intentan, los calendarios son gente fría, calculadora y sensata, no la Armada Invencible. Resultan un gremio muy bien organizado. Además han sabido ponerle el toque dramático a esta batalla digna de los hombres grises buscándose dos buenos aliados.

En el ala derecha, peso pluma, guerrillera pero todavía liviana nos encontramos a mi conciencia PFC. Tiene mucho, pero que mucho potencial esta jovenzuela. Poco a poco irá encontrando su hueco en el equipo. Y en la retaguardia se encuentra posicionado el estelar fichaje invernal, Caña, una bolita de pelo adorable cuya principal característica es ser un agujero negro de recibir mimo. Cerrando filas, la siempre puntillosa directora de orquesta, doña Agenda, Agencia y sus derivados.

Ante este panorama me hallo, queridos y queridas. En una crono constante que algunas veces sí me deja cansada. Pero para combatir y recuperar mi esplendoroso pasado —¡suéltame pasado!— decido recurrir a recetas de aquella gloriosa época. Me retrotraigo hasta Picadillo y la Marquesa de Parabere, es decir, a mis años mozos que sé que no me fallan. Antes de que me digáis que se me ha ido la olla con el salto temporal y que sigo siendo una chicuela, ocupada, pero chicuela, recordad que todo tiempo pasado, fue anterior ;)

Invitaría a Les Luthiers a comer esta merluza en salsa verde. Y a vosotros. Ahí, detendría el tiempo.

PD. Que puñeteras son las fotos de los peixes.

Ingredientes. (2 personas)

· Dos cebollas pequeñas.
· Dos dientes de ajo pequeños.
· Perejil abundante.
· Dos rebanadas de pan.
· Un chorro de vinagre.
· Un vasito de vino.
· 250 mL de caldo de pescado.
· Aceite de oliva.
· Sal.
· Dos rodajas de merluza. 
· Un puñado de guisantes frescos.


Preparación.

1. Ponemos una sartén al fuego con cuatro o cinco cucharadas de aceite y freímos dos rebanadas de pan. Cuando estén doradas las retiramos y las secamos con papel absorbente.
2. Pelamos y picamos la cebolla finamente. La echamos en la sartén y comenzamos a pocharla a fuego medio.
3. Mientras, machacamos en un mortero las rebanadas de pan empapadas con un chorro de vinagre, los dos dientes de ajo y un par de cucharadas de perejil picado fresco.
4. Cuando la cebolla esté dorada añadimos el majado del mortero y un vasito de vino. Aprovechad bien el fondo del mortero rebañando con un poco de vino si fuera necesario.
5. Hervimos durante un par de minutos para que el alcohol se evapore e incorporamos el caldo de pescado y removemos para que la salsa comience a ligar. Salpimentamos.
6. Echamos la merluza y los guisantes frescos. Cocemos durante 4 o 5 minutos por cada lado de la merluza.
7. Cuando el pescado esté a nuestro gusto, rectificamos de sal y espolvoreamos con abundante perejil fresco antes de servir.

Recomendaciones.

- Esta vez no tenía caldo de pescado, que es lo suyo, y lo hice con caldo de verduras. Con un par de huesos de rape o espina de pescadilla y la parte verde de un puerro ya llega. Eso sí, cuanto mejor esté el caldo, mejor será el resultado.
- Acompañé con unas patatas asadas de esas que es un coñazo pelar pero luego quedan muy resultonas.
- Con estas cantidades sale bastante salsa. Si no sois como yo de mojar un bollo entero de pan, podéis aprovecharla para un arroz.

23 de marzo de 2014

ensalada de lombarda

ensalada de lombarda

Esta es una ensalada con el queso cortado en rombos y la lombarda es la verdura más bonita que conozco.

Hilo de pensamientos.


¿Es culpa mía que María corte el queso en rombos?

Tres de rombos. Cartas. En casa de mis abuelos los rombos de la baraja siempre han sido "carrós". Pintan carrós.
He investigado en wikipedia cual era el origen de tan peculiar denominación. En un acertado hilo de deducciones —estoy en racha, ayer gané al Cluedo— he empezado mi búsqueda cruzando las palabras baraja y francesa. Los carreaux vienen de Francia. Como los bebés y el camembert.

Esta lombarda, sin embargo, viene de Cerdido (criterio de proximidad ;). Allí también se juega a las cartas. Aunque en vez de pintar picas, triunfan espadas. 

Me gusta saber palabrejas asociadas a los juegos de cartas.

Pero lo que a vosotros os interesa no son mis cuitas barajiles. Si no el probar las coles en crudo. Sobre todo aquellos a los que no os triunfen hervidas.
 

Esta ensalada es una iniciación perfecta. Palabrita.

Ingredientes. (3 personas)

· Una lombarda pequeña.
· Una pechuga de pollo asada.
· Una cuña de queso.
· Unas nueces.
· Una manzana reineta.
· Maíz. 

Para la salsa de yogur.

· Un yogur natural.
· Dos cucharadas de mayonesa.
· Una cucharadita de mostaza.
· Sal.
· Pimienta.
· Unas gotas de zumo de limón.

Preparación.


1. Cortamos la lombarda en juliana.

2. Cortamos el queso, la manzana y la pechuga de pollo en dados.

3. Pelamos unas nueces.

4. Mezclamos la lombarda con el queso, la manzana, el pollo, las nueces y el maíz.

5. Mezclamos los ingredientes de la salsa en un bol.

6. Aliñamos la ensalada con la salsa de yogur.

Recomendaciones. 


- La receta de la salsa de yogur está sacada del blog de Anita Cocinitas.
- Se puede hacer también con salsa rosa. Aquí podéis refrescar cómo.

- Para asar la pechuga de pollo procedemos de la siguiente manera: marinamos adobamos el pollo con finas hierbas, pimienta y un poco de mostaza durante un par de horas. Introducimos en el horno durante 20 o 25 minutos a 180 ºC. Dejamos enfriar.

27 de febrero de 2014

cuscús de coliflor con pesto

cuscús de coliflor con pesto

Llevo todo el día citando en estilo Chicago. Eso no puede ser sano. La demencial persona que lo diseñó y la que decidió que las alarmas digitales anunciaran las horas y minutos que te quedan de vida¹ útil² merecen que su casa huela a coliflor cocida perpetua.

García Cernuda, Lucía³. "Cuscus de coliflor con pesto", Cortapicos y sacalenguas, nº 86 (invierno 2014) disponible en www.cortapicosysacalenguas.com (consultado por última vez el 26 de febrero de 2014).


Esto es una cita. No aquella donde regaláis rosas.
Y esta bitácora, una venerable casa de citas, con permiso de su autora. A partir de hoy, seriedad, todas las recetas han de seguir el más estricto protocolo científico.
Certificado de calidad.
Normas ISO.
Prevención de Riesgos Laborales. No se chupan los cuchillos.


El cuscús de coliflor es I+D+i y parece una nube de algodón. La ciencia me enternece.

Que alguien me saque de casa o me quite el wifi.


__________

¹ Te quedan 6 horas y 43 minutos.
² Mi despertador personal añade descuenta los 93 minutos que lleva contar enésimas ovejas.
³ Acá yo misma. No me juzguéis por haber aprendido a escribir superíndices en código ASCII a las doce y diez ante merídiem.

Ingredientes.
· Una coliflor pequeña.
· Un vaso de leche.
· Un puñado de hojas de albahaca.
· 50 g de piñones.
· 60 g de queso manchego rallado.
· 150 mL de aceite de oliva.
· Un puñado de hojas de albahaca fresca.
· Sal. 

Preparación.

1. Lavamos bien la coliflor. Ahora tenemos que picarla muy muy fina, como si fuera cuscús. Podéis ayudaros con un robot de cocina. Usamos solo los "ramilletes". Los tallos los reservamos para una crema.

2. Cocemos el cuscús coliflor durante un minuto en agua hirviendo con un vaso de leche y  sal. Retiramos y escurrimos muy bien. Podéis utilizar un papel absorbente para quitar el exceso de humedad.

3. Preparamos el pesto triturando los piñones, el queso rallado, la albahaca fresca, el aceite y una pizca de sal.

4. Salseamos la coliflor con el pesto.

Recomendaciones.


- El pesto tradicional se hace con queso parmesano y en un mortero, pero la batidora facilita la vida. Las cantidades que he puesto, son orientativas, yo lo hago a ojo.
- Si no tenéis ganas de hacer el cuscús, asáis los ramilletes de coliflor en el horno científico (microondas) durante 10 minutos envueltos en papel film.


cuscús de coliflor con pesto

24 de noviembre de 2013

lepiotas rebozadas con mayonesa de curry

lepiotas rebozadas con mayonesa de curry

Hoy en casa se quería un aperitivo. Porque somos gente de bien. Aquella que los domingos come a las tres como muy pronto. Solución: "Sal al monte, niña, a ver qué encuentras, y llévate al Kinto, acá, el perro".
Y una sale, pero con miguitas de pan en el bolsillo. No vaya a ser que esté reviviendo el Hansel y Gretel del siglo XXI y con la excusa del pinchiño, me abandonen en el bosque.

Que el frío ha llegado para helar nuestros corazones, oiga.
Nótese que ni Hansel ni Gretel del siglo XXI conocen aún el GPS. ¿Qué les pasa a estos chicos?

A lo que iba, yo regresé con una lepiota. Una, sí. Hay días malos y perros poco pacientes.
 

Dividida en seis partes iguales perfectas porque — atención, mi abuela siempre dice esto cuando reparte la tortilla— el lado del hexágono es igual al radio. Y en mi familia, que somos todos muy listos, guapos e inteligentes, lo aplicamos. Así, no hay discusiones posibles. Debéis creeros todo menos lo de las discusiones. Sobre todo lo de guapos, listos e inteligentes.

Para acompañar, mayonesa con una pizca de curry. La receta es facilona, que sé que gustan.

PD. ¿Soy yo la única que piensa que la foto parece una bandera? 


Ingredientes.

· Unas lepiotas.
· Un huevo.
· Pan rallado.
· Sal.
· Aceite de oliva.

Para la mayonesa de curry.

· Un huevo.
· Aceite de oliva suave.
· Sal.
· Vinagre.
· Una cucharadita de curry. 

Preparación. 

1. Lavamos las lepiotas. Cortamos en triángulos.

2. Batimos un huevo y le echamos un pellizo de sal.

3. Rebozamos en huevo y pan rallado.

4. Freímos en aceite de oliva.

5. Escurrimos en un papel absorbente.

6. Servimos con la mayonesa de curry. Para eso añadimos una cucharadita de curry a una buena mayonesa casera.

Recomendaciones.


- He puesto esta salsa como podía haber puesto otra. Creo que debe quedar bien con todas.
- Creo que las lepiotas rebozadas son mi preparación preferida para esta seta.

1 de octubre de 2012

salsa y mermelada de tomate

salsa y mermelada de tomate
Para terminar este monográfico sobre tan colorada hortaliza tocan las conservas. ¿Os acordáis de aquel post dónde pedía tomates para un intercambio de tareas? Pues llegaron, y vaya si llegaron...

A las foto de abajo me remito. Y no sólo vinieron los tomates, si no como viene siendo habitual estas últimas semanas, llegaron pimientos, huevos, pan, leche y un montón de reina luisa para aromatizar. A punto de montar un tenderete. Tengo que presumir de amigos para que estas cosas sigan sucediendo. Es pura diplomacia ;)

En las fotos, los botes de un rojo oscuro son los de mermelada, y los de un rojo más anaranjado, los de salsa de tomate frito. 

Para la mermelada de tomate.

Ingredientes.

· 1,5 kg de tomates.
· 375 g de azúcar moreno.
· 375 g de azúcar blanco.
· Zumo de un limón y medio limón.
· 3 clavos (especia! no me seáis animales).

Preparación.

1. Lavamos los tomates, realizamos una cruz en su base con un cuchillo y los escaldamos en agua hirviendo durante un par de minutos. A continuación pelamos y despepitamos con paciencia.

2. Juntamos en un bol los tomates con el azúcar y dejamos macerar un mínimo de 8 horas.

3. Ponemos a cocer a fuego medio la mezcla anterior, con el zumo de limón y los tres clavos de olor durante unos 40 minutos.

4. Cuando pase ese tiempo, en el que ya se habrá evaporado parte del agua, pasamos por el pasapurés por si hubiera quedado alguna pepita.

5. Volvemos a cocer durante unos 20 minutos más. Hay que tener cuidado de que no espese  demasiado pues al enfriar lo hará un poquito más. Para saber si una mermelada está en su "punto justo" cogemos un poquito con una cuchara, la vertemos sobre un plato, dejamos enfriar y "trazamos" una raya con el dedo por la mitad, si las dos partes no se juntan de nuevo, es el momento de retirarla del fuego.

6. Embotamos.

Recomendaciones.

- Los tiempos son orientativos, depende mucho de la cantidad de agua que suelten vuestros tomates.
- Se puede tomar con pan tostado y un queso fuerte (de cabra por ejemplo). Con jamón serrano, con aceite de oliva virgen y un poquito de sal. Pero apuesto fuertemente por la combinación dulce salado.
- Si os gusta con trocitos, no será necesario pasarla por el pasapurés a media cocción.
- Se puede tomar al terminarla, pero es mejor dejarla reposar un par de semanas, para que asienten los sabores.

Para la salsa de tomate frito.

Ingredientes.

· 2 kg de tomate aproximadamente.
· 3 ó 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
· 1 cucharada rasa de sal.
· 2 ó 3 cucharadas de azúcar.

Preparación.

1. Lavamos y escaldamos los tomates para pelarlos a continuación.

2. Ponemos en una cazuela un chorro de aceite de oliva, cuando esté caliente, apartamos del fuego, echamos los tomates y volvemos a poner al fuego (para evitar que salte demasiado y nos quememos).

3. Añadimos la sal y el azúcar y removemos cada rato para que no se pegue.

4. Pasados 25 ó 30 minutos, cuando haya espesado un poco, se pasan por el pasapurés o trituramos con la batidora.

5. Ponemos a cocer de nuevo hasta que obtengamos la textura deseada, unos 20 minutos más aproximadamente.

6. Rectificamos de sal o azúcar si fuera necesario.

Recomendaciones.

- Lo de pasar por la batidora o el pasapurés a media cocción reconozco que es una manía personal, pero lo hago para tantear el agua que sueltan los tomates. Si veo que echan mucha, voy quitando con un cazo. Puede hacerse al principio sin problema.
- Admite un sofrito de cebolla, hierbas aromáticas... etc. Pero esta es la receta de una salsa de tomate básica.

Para esterilizar los botes.

Hervimos los botes sobre 20 ó 30 minutos. Los sacamos del agua, los secamos bien y ya estarán listos para rellenar, mejor con el relleno caliente.
Con este sistema, las conservas pueden aguantar una o dos semanas.

Para hacer el vacío.

Una vez rellenos los botes esterilizados casi hasta el tope, los cerramos bien e introducimos en una olla. Normalmente se pone un trapo en el medio para que no se choquen unos con otros.
Cubrimos totalmente de agua y ponemos a hervir. Los botes pequeños sobre unos 20', los medios unos 30' y los grandes unos 40'. Ya veis que soy la reina de la aproximación.
Una vez pasado ese tiempo, los sacamos y los colocamos boca abajo hasta el día siguiente. Cuando les demos la vuelta tendremos que comprobar que la tapa no está hinchada y que tiene una ligera curva hacia el interior del bote. Se habrá hecho el vacío.
Etiquetamos y con este sistema, las conservas pueden aguantar aproximadamente un año, preferiblemente en lugar seco y oscuro.

Aun así, siempre antes de abrir y consumir, echarle un ojo a ver qué pinta tiene (mohos, etc).

Finalmente, para estos temas de conservación recomiendo leeros este post del blog Velocidad Cuchara.



31 de mayo de 2012

mayonesa de espinacas

mayonesa de espinacas
Hoy os traigo una receta hiperbreve. Ahí donde me veis, después de una semana de alternar comida rica de mamamary con bocadillos no tan ricos... hoy es el primer día que cocino algo. Y ha sido una dorada a la plancha con judías verdes al vapor. Para que no pareciera tan sano lo he acompañado de mayonesa aunque me he cortado para no ponerla en cantidades industriales.
La única diferencia respecto a una mayonesa normal es que le he añadido un buen puñado de espinacas frescas... de ahí el color verde tan bonito que ha quedado. La idea sacada del gran blog de El comidista.


Por si alguien no se anima a hacer mayonesa de verdad por miedo a que se le corte, os traigo el típico truco que me enseñó mi PAPÁ ... y que funciona.

Además, si os animais en los comentarios, podemos abrir el interesante y polémico debate de ¿mayonesa con aceite de girasol o de oliva? Yo como soy muy diplomática diré que me gustan las dos por igual, que simplemente saben diferente... y que de corazón me quedo con la de oliva.

¡Ah, y récord de visitas en mayo! Muchísimas gracias a todos. 

Ingredientes.

· 1 huevo.
· 1 vaso de aceite.
· Sal.
· Limón.
· Un puñado de espinacas frescas.

Preparación.

1. Ponemos el huevo en el vaso de la batidora. Añadimos el aceite, la sal y el limón.

2. Metemos la batidora y la encendemos, dejando el brazo quieto.

3. Cuando veamos que empieza a ligar la salsa vamos moviendo el brazo suavemente de arriba a abajo hasta que la salsa termine de ligar.

4. Probamos y rectificamos de sal o limón. Hasta aquí una mayonesa normal.

5. Añadimos las espinacas lavadas y bien escurridas. Batimos todo conjuntamente. Se licuará un poco por el agua que sueltan las espinacas. Si nos gusta más espesa, añadiremos más 
aceite.

Recomendaciones.

- En vez de espinacas se puede probar con berros o canónigos, etc. Solo me quedo en esta modalidad de hojas verdes, porque las combinaciones son infinitas.
- Y una recomendación al margen de la receta. ¿Veis las judías verdes? Merece la pena cortarlas en tiras largas y finas, y cocerlas brevemente. Quedan con un color verde brillante y tardan poco en hacerse.