Mostrando entradas con la etiqueta Estacional verano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Estacional verano. Mostrar todas las entradas

14 de agosto de 2021

tortitas o medallones de calabacín

tortitas o medallones de calabacín

Asomo la nariz para no faltar a nuestra cita del verano de receta con calabacines para estos tiempos de producción abundante.

Estos medallones o tortitas de calabacín son una buena opción para cenas sanotas y fáciles. Existe la "leyenda urbana" (igual a mi tía me pregunta) de que siempre cocino elaboradamente basada en que me divierte enredarme un poco más cuando viene gente a casa. Pero no, que nadie se engañe, normalmente todo es bastante sencillo y rápido, más parecido a este tipo de receta. La receta es de Liliana Fuchs para la web de Directo al paladar.

Y después de esta pequeña actualización, aprovechando que tenía que encender el ordenador para unos trámites aburridos, me vuelvo a holgazanear que sienta muy bien a veces.

¡Contadme cosas!

Ingredientes (para unos 10/12 medallones)

· 2 calabacines pequeños
· 2 huevos
· 25 g de queso manchego rallado
· 25 g de pan rallado (un par de cucharadas aproximadamente)
· Sal
· Perejil o alguna hierba fresca que tengáis por casa
· Pimienta negra

Preparación

1. Rallamos el calabacín. Lo escurrimos muy bien, estrujándolo con un trapo, se trata de quitarle la mayor cantidad de agua posible (y el calabacín tiene mucha).

2. En un bol mezclamos el calabacín rallado, los dos huevos, el queso y el pan rallado y sazonáis al gusto con sal, aceite y perejil picado. Os tiene que quedar una amalgama manejable.

3. Preparamos una bandeja de horno con papel de hornear. Cogemos una porción de masa y le damos forma de pelotilla y la aplanamos con la mano sobre la bandeja para que coja la forma de medallón. Nos podemos engrasar ligeramente las manos con aceite de oliva para que no se nos peguen.

4. Horneamos a 180ºC durante aproximadamente 15/20 minutos. Yo suelo darles la vuelta a media cocción ayudándome de una espátula. Tienen que quedar doradas por ambos lados.

5. Podemos acompañar estos medallones con salsa de yogur, salsa de tomate, una buena ensalada o utilizarlas de guarnición para alguna otra comida.

Notas

- La receta original también incorpora un poquito de tomate concentrado a la masa para realzar sabor. Yo no suelo tener, así que las hago sin él y quedan bien igualmente.

- Lo más importante es escurrir el calabacín, es la clave del éxito para que la tortita coja forma.

- La vez que saqué la fotografía, también rallé una zanahoria moribunda que había en la nevera, por eso veis esas pinceladas naranjas.

2 de julio de 2021

papas aliñás

papas aliñás

Tenía esta receta preparada, fotografiada y comida antes de mi reciente viaje relámpago a Cádiz, pero voy a aprovechar la coyuntura de haberlas probado "in situ" para darle el aprobado a mi receta con total imparcialidad :D

Me gustan todas las modalidades de ensalada de patata y me parecen un gran plato de verano. Podemos montar un club de fans cuando queráis.

Como se supone que tengo que programar (didácticamente) no me enrollo por hoy, pero tengo algunas recetas fotografiadas en bandeja de salida así que espero ser algo más activa este verano.

Ingredientes

· 4 o 5 patatas nuevas
· Una cebolleta
· Un buen manojo de perejil
· Aceite de oliva virgen extra
· Vinagre de jerez
· Sal
· 2 huevos cocidos (opcional)

Preparación

1. Cocemos las patatas con piel hasta que estén bien hechas, unos 20-25 minutos. Podéis pincharlas con un cuchillo para saberlo).

2. Mientras se cuecen las patatas, picamos la cebolleta y el perejil finalmente.

3. Cuando las patatas no quemen, las pelamos y cortamos en trozos pequeños.

4. Añadimos la cebolleta y el perejil.

5. Aliñamos con un buen aceite de oliva, sal y vinagre. Es importante aliñar con las patatas en caliente para que cojan bien el sabor del aliño, es el único truco de esta receta.

Notas

- Se pueden acompañar con huevo cocido, ventresca de bonito, aceitunas. En mi caso fue con huevo para hacer un plato único y completo.
- Dicen por ahí que entran perfectamente con un vino blanco muy frío. No seré yo quien lo niegue.

30 de agosto de 2020

salmorejo cordobés

salmorejo cordobés

El porqué no tenía yo todavía la receta del salmorejo en el blog ¡no se entiende! porque como ya sabéis, soy el monstruo de las galletas en versión tomate. Y en versión galletas también, tampoco quiero engañaros.

Me he documentado en este post requeteestupendo de Mercado Calabajío donde exponen mucha info interesante sobre el salmorejo cordobés y como prepararlo a la perfección.

Con él cerramos un agosto diferente en la vida, pero pese a todo, reconfortante en lo gastronómico. Moitas comidas na casiña, con sus tomates, gazpachos, melón, claudias, mermeladas, bonito, helados y ensaladas de patata.

Sin embargo, no queremos ponernos melancólicos, el verano no se acaba todavía. Nos faltan la luz y las mareas de septiembre :)

Ingredientes

· 1kg de tomates (tipo pera)
· 200 g de pan de telera (asentado, del día anterior)
· Un diente de ajo
· 150 mL de aceite de oliva virgen extra
· Sal (una cucharadita)

Preparación

1. Lavamos y quitamos el pedúnculo a los tomates. Los trituramos con la batidora (de vaso, de brazo, robot).

2. Pasamos el puré de tomate por un colador fino hasta conseguir prácticamente un "agua de tomate". Este paso es laborioso, pero garantiza una textura estupenda. Apuramos bien el puré de tomate, hasta que nos queden solo las pieles y semillas secas sobre el colador.

3. Troceamos el pan duro y lo echamos en el agua de tomate. Dejamos que se empape durante un buen rato, mínimo unos diez minutos.

4. Añadimos a la mezcla un diente de ajo pelado.

5. Trituramos todo de nuevo en el vaso de la batidora añadiendo también la sal hasta conseguir una crema densa y espesa (porra base).

6. Una vez conseguida la crema espesa, añadimos el aceite a hilo mientras seguimos batiendo para que se emulsione.

7. Rectificamos de sal y refrigeramos muy bien.

Notas 

- Se puede servir acompañado de los clásicos tropezones: huevo cocido picado, jamón serrano picado...

- El salmorejo es un plato contundente y denso, consecuencia de la cantidad de aceite y pan. Está muy rico, pero (en mi opinión) no te puedes beber tres barreños como sí sucede con el gazpacho.

17 de agosto de 2020

bonito encebollado

bonito encebollado
 

Esta es la entrada habitual sobre bonito del norte de cada verano. Este año hemos optado por una versión del bonito encebollado que, como todas las recetas que triunfan en mi casa, es de salsa de toma pan y moja.

Es difícil, pero hay que seguir buscando buenos ratos y la cocina ayuda.

Os escribo esto desde una huerta de Ciudad Rodrigo rodeada de nectarinas, ciruelas, moras, viñas, melocotones, pavías... un auténtico vergel por el que pasear, recoger –y comer– fruta directamente del árbol todo el día. Luego hacemos mermelada. ¿Quién está feliz?

Además, como estoy rodeada de una familia vasca, almorzamos txistorra, comemos vainas y puerros y bebemos vino del porrón. Eskerrik asko :)

Ingredientes (para 3/4 personas)

· 1 kg de bonito del norte.
· Tres cebollas hermosas
· Dos o tres dientes de ajo
· Aceite de oliva
· 150 mL de vino blanco seco
· 150 mL de agua
· Una hoja de laurel
· Pimentón dulce
· Orégano 
· Sal

Preparación

1. Preparamos la rodaja de bonito. Para ello le quitamos la piel y las espinas y troceamos el bonito según nuestro gusto. Normalmente se suele dividir en los cuatro cuartos de cada rodaja, pero a mí me gusta hacer trozos más pequeños. Reservamos

2. Pelamos las cebollas y las cortamos. En mi caso, escogí el corte en juliana fina, medias lunas. Pelamos y laminamos también los ajos.

3. En una cazuela capaz, sofreímos la cebolla y el ajo con aceite durante unos 15 o 20 minutos, que estén bien dorados, a fuego no muy fuerte.

4. Transcurrido ese tiempo, añadimos el orégano, el laurel y el pimentón al sofrito, dando vueltas para que no se queme el pimentón.

5. Añadimos el vino blanco seco y llevamos a ebullición para que se evapore el alcohol.

6. Añadimos el agua y dejamos hervir la salsa unos cinco minutos.

7. Incorporamos ahora los trozos de bonito para cocinarlos conjuntamente. El tiempo es orientativo según el tamaño de los trozos, pero entre 5 y 10 minutos, no más, para que no se quede seco.

8. Salpimentamos al gusto y espolvoreamos perejil fresco picado.

Notas

- Se puede marcar el pescado previamente para resaltar un poco más su sabor.
- El bonito queda muy bien acompañado de arroz blanco.
- Es un plato que llena mucho, con menos cantidad y un buen acompañamiento también solucionáis una comida para 3/4 personas.

17 de septiembre de 2019

escalivada

escalivada


Cosas que han pasado desde la última vez que publiqué.

Nueva producción de bonito del norte.
Un paseo hasta Ons con empanada de Solla.
Pan con cosas en la ruta de los faros.
Tomates do Rosal.
Helados de domingo de limón.
Zorongollo en el valle de Hervás.
Atún de almadraba y salmorejo.
Canelones, croquetas, pizza y flan de cumpleaños (lo he celebrado varias veces, ejem).
Gazpacho para desayunar.
Melón entre bambalinas operescas.
Churrasco, roscón y mareas de septiembre.

Ni tan mal.

Nos toca nuevo curso escolar ;)

Lo inauguramos con una receta que aún podemos decir que es de temporada. La escalivada es un plato tradicional de la cocina catalana (con todas las variantes de cualquier receta tradicional) y que cae en mi casa muchas semanas para cenar.


Para estrenar temporada, he perdido la tarjeta de la cámara, así que tiro de foto de archivo. Ains.

Ingredientes

· Dos berenjenas
· Dos pimientos rojos
· Dos cebolla medianas
· Dos o tres tomates
· Dos o tres dientes de ajo (opcional)
· Aceite de oliva virgen extra
· Vinagre
· Sal

Preparación

1. Lavamos las berenjenas, los pimientos y los tomates. Los secamos bien. Podemos abrir las berenjenas por la mitad y darle unos cortes en cruz o no partirla y pincharla con un cuchillo para que no se abra.

2. Quitamos la primera capa a las cebollas .

3. En una bandeja de horno colocamos todas las hortalizas y las regamos bien con aceite de oliva.

4. Metemos la bandeja en el horno y asamos a 170 o 180 ºC durante una hora, hora y media, hasta que estén tiernas. Los tomates los podéis incorporar a mitad del asado.

5. Cuando estén asadas las verduras, las dejamos enfriar un rato para no quemarnos al pelar.

6. Quitamos la piel y pepitas a la berenjena y al pimiento y los troceamos en tiras largas. Deshacemos la cebolla en capas, pelamos y picamos los ajos y partimos los tomates.

7. Servimos en una bandeja, bien ordenando las hortalizas por tipos o bien mezclando. Aliñamos con unas escamas de sal, los jugos del asado y un poco más de aceite de oliva. 

Notas

- La escalivada se puede servir tibia o fría, también sola o como acompañamiento de otro plato. Es muy cómoda para dejarla en la nevera y tener a mano para solucionar una cena.
- Se puede acompañar con lascas de bonito del norte o bacalao.
- En ocasiones, no aso los tomates y los echo crudos, pero esto no es nada ortodoxo. Igual que las olivas.
- Se puede añadir también vinagre al gusto o alguna hierba aromática, tipo orégano o tomillo.

30 de julio de 2019

ensalada griega

ensalada griega

Que no pase julio sin una ensalada frescué.

Mi intención es transportaros a la península del Peloponeso bajo una higuera a la sombra con esta versión del platillo griego.

Comentaros que la temporada estival está dando sus frutos. Ya tengo el máster de profe, buenas amigas se han sacado la plaza, hemos embotado bonito en cantidá por tercer año consecutivo, tengo regalos múltiples recién salidos de la huerta, por mis venas discurre gazpacho, me están saliendo branquias y ya se ha acabado el Tour.

Y aún nos queda mucho verano por delante.

Como mola.

Ingredientes

· Tomates
· Pepino
· Cebolleta
· Queso feta (o similar)
· Olivas negras
· Unas hojitas de perejil (opcional)
· Unas hojitas de menta (opcional)
· Aceite de oliva
· Un diente de ajo
· Limón
· Pimienta negra
· Sal
· Orégano seco

Preparación

1. Lavamos bien las hortalizas. Picamos los tomates y pelamos y cortamos el pepino y la cebolleta.

2. Picamos las hierbas frescas y las olivas negras.

3. Hacemos una vinagreta con aceite de oliva virgen extra, limón, ajo rallado, sal, pimienta negra y orégano seco.

4. Mezclamos todos los ingredientes en una fuente ensaladera.

5. Desmigamos el queso feta por encima y aliñamos con la vinagreta.

Notas


- Una aceituna negra muy típica de la cocina griega es la kalamata. Si podéis encontrarlas, quedará más "auténtico".
- Es una receta de ingredientes de verano, si la hacéis ahora con unos buenos tomates, conseguiréis su máximo potencial.
- La mayoría de las recetas que he visto bajo el nombre de "ensalada griega" llevan pimiento verde y no llevan las hierbas frescas.

23 de noviembre de 2018

bonito en escabeche

bonito en escabeche

El año pasado, también por estas fechas, os traía las andanzas con la campaña de bonito de norte. Pues bien, se ve que nos gustó la experiencia y decidimos repetir. Compramos más cantidad, reunimos más manos y mejoramos nuestra técnica corrigiendo los errores del pasado —los relacionados con el bonito, hay otros de otro cariz con los que ya no podemos hacer nada. Ahora nos toca esperar el resultado. Esperemos que sea igual de bueno o mejore lo presente.

Una de las novedades incorporadas fue la clase magistral de Serafín para enseñarnos a cortar los pececillos y, ¡ay!, nada como ver en directo unas manos que trabajan con la experiencia de muchos años en el mar. Muchas gracias, fue una suerte.

Embotamos mucho bonito en aceite que repartiremos entre María, Ale y Cris (los nuevos fichajes) y servidora. Por otro lado, reservamos una parte para escabechar y eso es lo que os quiero contar hoy.

Las cantidades que comento en la preparación de la receta están basadas en las proporciones canónicas y en lo leído en libros y blogs. La realidad es que aquel día todo fue a ojo pues con una olla de 50 cm de diámetro, una cantidad de bonito indeterminada, hortalizas las que conseguimos (pidiendo cebollas por casas ajenas) y un ramo de hierbajos, no estábamos para hacer reglas de tres. No debo de tener el ojo completamente desviado (guiño interno) y no se me da del todo mal cocinar a gran escala. Nos salió un escabeche digno que nos alegra y resuelve comidas y cenas durante el otoño e invierno. De eso se trataba.

Ingredientes

· Dos rodajas de bonito de Burela
· Una cebolla hermosa
· 3/4 dientes de ajo
· Dos zanahorias
· Una hoja de laurel
· Una rama de romero/tomillo
· Pimienta negra
· Aceite de oliva (2 partes)
· Vinagre de vino (1 parte)
· Vino blanco o en su defecto agua (1 parte)

· Sal

Preparación

1. Lavar el bonito y secarlo con papel de cocina.

2. Dorar las tajadas de bonito en aceite de oliva durante unos minutos por cada cara.

3. Retirar el bonito y reservar. 


4. Pelar la cebolla, los ajos y las zanahorias. Picar en juliana la cebolla y la zanahoria.

5. En el mismo aceite de freír el bonito, dorar las hortalizas.

6. Echar los granos de pimienta, el laurel y el romero.

7. Cuanto estén las hortalizas doradas, añadimos de nuevo el pescado. 

8. Añadimos el vinagre y el agua y comenzamos a cocer todo con un hervor muy suave durante unos 25 minutos.

9. Reservar y dejar reposar de un día para otro.

Notas

- El escabeche es una técnica de conservación de alimentos que proviene de la cocina árabe. Se suelen escabechar productos que se hayan cocinado previamente. Es decir, añadimos el vinagre y el vino sobre el género ya cocinado.
- Las proporciones suelen ser dos de aceite por una de vinagre y otra de vino. Cuanto mejores sean estos ingredientes, mejor saldrá el escabeche. Yo muchas veces sustituyo el vino por agua. Según vuestros gustos podéis jugar con ellas o con los matices de los distintos vinagres/vinos/aceites.
- Freír el pescado previamente también es opcional.
- Los escabeches adquieren ese tono rojizo, véase mejillones, cuando se les añade pimentón.
- Tradicionalmente se suelen escabechar pescados azules, aves, lomo de cerdo, pero también se puede innovar y escabechar alguna verdura u hongo.
- Os recomiendo visitar el blog de El invitado de invierno y aprender todo y más sobre el escabeche. Tiene un montón de recetas interesantes.

29 de agosto de 2018

ensalada de lentejas

ensalada de lentejas

He tenido que recuperar la foto para recordar los ingredientes de un plato que comí hace diez días. Yo que me acuerdo de la ropa que llevé en mi primer día de instituto y en mi primer día de carrera. Yo que me acuerdo del maravilloso poema del Señor Reloj

Se calzó las botas el señor reloj, se calzó las botas para andar mejor

Luego he tenido que recuperar el recorte del suplemento del periódico que me enviaron como indirecta DEJA DE INVENTAR tras una lamentable ensalada de alubias blancas con judías verdes. ¿O eran alubias verdes con judías blancas? Quizás si hubiera puesto por escrito alubias con judías me habría dado cuenta de la redundancia del asunto y se hubiera podido evitar.

Las doce la una, la una y las dos, redondo es el mundo del señor reloj

El Señor Reloj también era redundante y aun así pasó a los libros de texto. Pero el éxito literario con las habichuelas ya era de Jack y yo tenía más opciones si cambiaba de legumbre. Revisando el suplemento he recordado el cómo lo hice. También el cómo sustituí lo que no había por lo que ofertaba mi nevera. 

Dos patitas negras le dio su creador, dos patitas negras que iguales no son.

Entonces iguales no son. Pero esta segunda también da el pego. Os la recomiendo siempre y cuando pongáis un número impar de lentejas. Y tenéis que contarlas. De una en una. Yo lo hice y eso será lo que os asegure el éxito.

La patitas largas mide la extensión con ágiles brincos de pez volador.

Si finalmente probáis esta ensalada, no dejéis que caiga en el olvido. Repetidla hasta la saciedad. Para ello, sólo hay que adaptar la técnica de recitar el mismo poema durante tu toda infancia y parte de la juventud digo parte porque todavía me queda, a tus pobres padres en todos los viajes de coche a Madrid. Pero si no queréis olvidar y, sin embargo, pretendéis que vuestra familia os siga permitiendo el acceso a la cocina y al coche, entonces acudid al bloj, porque os he dejado el trabajo memorístico hecho.

La patita corta siempre se quedó. Este es el secreto del señor reloj.

Ingredientes

· Un bote de lentejas en conserva
· Dos tomates
· 5/6 tomates secos
· Mozarella
· Aceitunas negras
· Albahaca
· Aceite de oliva virgen extra
· Limón
· Sal

Preparación

1. Hidratamos los tomates secos. Calentamos agua y los dejamos a remojo un rato hasta que se ablanden. Con 15 o 20 minutos suele llegar.

2. Si habéis comprado las lentejas en conserva, hay que pasarlas por agua y lavarlas abundantemente. Después se escurren muy bien.

3. Picamos el tomate natural, el queso, las aceitunas negras y los tomates secos hidratados.

4. Colocamos todo en el plato de presentación, picamos las hojas de albahaca y las añadimos.

5. Aliñamos con sal, aceite de oliva virgen extra y el zumo de medio limón.

Notas

- Lo digo siempre, pero como cualquier ensalada, es muy adaptable en gustos y a lo que haya en la nevera.
- La receta original usaba un queso asturiano, el gamoneu. ¡Tengo que probarlo!
- Si tenéis tiempo podéis cocer las legumbres y secar los tomates en vuestras ollas y hornos.


ensalada de lentejas

8 de agosto de 2018

15 sensaciones gastronómicas de verano


La entrada de hoy no es una receta, sino una especie de juego que he visto en el blog de Mercado Calabajío y que me recuerda a las encuestas que nos enviábamos por nuestros primeros correos electrónicos de hotmail cuando teníamos 15 años. Ya era fans entonces y, por supuesto, lo sigo siendo ahora. 

Así que, aquí están mis 15 sensaciones gastronómicas estivales. Después, se trata de que comentéis las vuestras.

¡Animaos, porfa!

La foto es un bodegón con todo lo que nos dan estos días. Más bien, se lo dan a María y yo tengo mucha suerte de vivir con ella.

Empezamos...

1. El aroma de un plato

Pimientos de Padrón fritos o cualquier plato a la brasa

2. El sabor de un plato

Bonito con tomate

3. Ese producto que no puede faltar en los veranos

Tomates de verdad

4. El plato para mí más fotogénico del verano

Las ensaladas de patata con perejil, aceitunas negras, huevo, tomate. Mero colorido

5. El plato que más veces hago en verano

Gazpacho


6. Un sonido en la cocina que me recuerda al verano

La batidora de vaso de mi abuela al hacer el gazpacho después de la siesta para tenerlo frío a la hora de cenar

7. Un plato de la infancia que asociamos al verano

El helado de corte con galletas de barquillo

8. Ese momento gastronómico único de los veranos

Unas cañas y una tortilla en el Puntal volviendo de la playa

9. Una excentricidad culinaria del verano

La fondue de pescado

10. El plato olvidado de todos los veranos

Quizás... ¿sopa?

11. Licencias que me permito con la comida/bebida

Mayonesa con cosas :)

12. En verano me niego a comer/beber

Es que yo soy muy bien mandada, como lo que me pongan y el verano gallego lo aguanta todo, pero bueno, quizás refrescos

13. Una bebida

Granizado de limón

14. Una fruta

El peladillo de rigor para merendar en la playa

15. Un menú

Marmitako y cerezas

¡Os toca!


5 de junio de 2018

sopa fría de pepino, yogur y menta

sopa fría de pepino, yogur y menta

Resulta que antes de que volviera a caerse el cielo sobre nuestras cabezas tuvimos unos días donde lucía el sol y apetecía cenar frío.

Fueron un espejismo. 

Hoy os escribo mientras escucho una soporífera clase de como enseñar ciencias de forma interesante y amena —paradojas de la vida mientras llueve tras la ventana. Es posible que estar en clase renovando el blog no sea la mejor forma de aprovechar la misma, pero lo he intentado los primeros cuarenta y cinco minutos con escaso éxito. Me duermo. Si llego a dar clase algún día y a cualquiera de mis alumnos se le ocurre cocinar mientras encuentra el punto por el que la recta corta el plano, no tendré más remedio que callarme y comer lo que me ponga.

El caso es que en aquellos días de calor y ¿ociosidad? surgió una petición de sopa de pepino. Cucumber soup. Y yo a estas cosas ni sé ni quiero decir que no. Por ello, este platillo. A punto he estado de contarle la receta hoy a la examinadora del speaking de la Escuela Oficial de Idiomas cuando me ha preguntado por ventajas y desventajas de la dieta vegetariana. Había que divagar.


Y entonces, puestos a divagar completamente; comprad un par de pepinos de sobra, preparad un buen pan de molde y tened siempre en la despensa una digna mantequilla. Podréis haceros sandwiches de pepino cual Lady Augusta en La importancia de llamarse Ernesto. Y, entonces, que llueva, que nos dará igual.

Ingredientes

· Dos pepinos
· Media manzana ácida
· Uno o dos yogures naturales buenos
· Unas hojas de menta
· Aceite de oliva virgen extra
· Vinagre de manzana o zumo de limón
· Sal

Preparación

1. Pelamos los pepinos. Los troceamos.

2. Troceamos la manzana.

3. En el vaso de la batidora incorporamos todos los ingredientes y procesamos hasta que quede una crema de textura fina.

4. Pasamos por el chino.

5. Refrigeramos.

Notas

- En esta ocasión utilicé un yogur y medio. Sí, medio, porque soy así de cursi. Me pareció que con esa cantidad obtenía la textura que me apetecía. Además, en mi casa los medios yogures que aparecen en la nevera tienen mucho éxito.
- Lo mismo sucedió con la media manzana. ¿Se la queréis echar entera? Ningún problema. 
- Con la media manzana y el medio yogur tenéis media merienda apañada mientras preparáis la cena.
- En la receta de El Comidista utilizan yogur de leche de cabra y opcionalmente, un poco de sumac/zumaque que es una especia que en estos momentos no tengo en mi despensa, pero todo se andará.

11 de octubre de 2016

melocotones rellenos


melocotones rellenos


Hoy os traigo una de esas entradas que me motivan especialmente. Ni compro, ni cocino, ni pienso. Sólo me dedico al usufructo de recetas y a transcribir para vosotros. Así cualquiera mantiene un blog.

En Cortapicos todo tiene cabida —todo, menos echarle tomate Solís a la tortilla— así que si Marta hace un plato digno del guateque más fetén de los sesenta y me dice que es una receta familiar y con canción, se la tengo que robar y traérosla.


Hoy toca una de esas mezclas dulce-salado viejunas, con todo el respeto que yo siento por el cóctel de gambas y la ensaladilla con pimientos del piquillo y decorada con lechuga picada en derredor, que siempre triunfan y están ricas. Con su salsa rosa y todo. Al más puro estilo Biscayenne, a la que aquí rindo pleitesía.

La madre o la abuela de Marta —vuestra hija no lo recuerda, no es cosa mía— decidió innovar unas Navidades. Eso siempre merece respeto. Jugársela en Nochebuena requiere valentía y arrojo. Nas Pontes sonche así, non hai dúbida. Cambiaron los langostinos a la plancha por una sugerente combinación que aportara frescura y liviandad. De esa forma no estarían recheos cinco minutos después de iniciar la cena o sí... las navidades son muy duras.


Confesémoslo. De entrada a uno la combinación le genera dudas, muchas dudas. Pero, ¡ay! al final todos los ingredientes entran en sintonía y el asunto casa. Vaya, si casa. Eso sí, compradme ingredientes buenos, no cualquier cosiña, que de eso va el asunto. Non ten mais.

Creo que el próximo verano probaré con melocotones normales o de Calanda, al estilo de esta ensalada o de esta otra, pero la primera vez, ha de ser con su almíbar. En fin, familia de Marta, no os conozco aunque me gustaría, pero aquí queda vuestro platillo. Muchas gracias por compartirlo, sin saberlo, con el mundo :)

Ingredientes. (para 4 personas, asumiendo que dos medios melocotones por cabeza es una cantidad aceptable para un entrante en Navidad, gochos) 

· 8 medios melocotones en almíbar.

Para la salsa rosa.
· 1 huevo.
· Un vaso de aceite de oliva.
· Sal.
· 3 ó 4 cucharadas de Ketchup.
· Zumo de media naranja.
· Un chorrito de brandy. 


Para el relleno. (realmente podéis echar la cantidad que queráis, estas son orientativas)
· Una buena lata de bonito del norte.
· 150 g de gambas.
· Dos huevos cocidos.
· 3 o 4 lonchas de fiambre de pechuga de pavo, mejor natural. 
· Aceitunas negras para decorar. 

Preparación.

Para la salsa rosa.

1. Comenzamos preparando mayonesa casera con el huevo y el aceite.
2. Cuando esté emulsionada añadimos la sal, el ketchup, el zumo de naranja y el brandy.
Reservamos. 

Para el relleno.

1. Cocemos los huevos y las gambas. Los picamos finamente.
2. Picamos también el pavo. Escurrimos el bonito.
3. Mezclamos los ingredientes del relleno con la salsa rosa.
4. Cortamos la base de los melocotones y la reservamos para después hacer un sombrerito.
5. Echamos un par de cucharadas de relleno sobre cada base de melocotón. Le ponemos el sombrerito ayudándonos con un palillo y decoramos con una aceituna.

Notas.

- Si os interesa la ciencia de cocer gambas y cocer huevos, os dejo sendos post informativos. Son muy interesante.

- Mi amiga Cris hace una versión de este tema para poner sobre tostaditas de pan como apertivo y doy fe de que siempre, siempre se acaban.
- Mi abuela Mamalú nos instaló la cultura de los chinitos, un plato ligeramente más basto y de familia numerosa que un día os enseñaré y os quedaréis picuetos.
 

4 de agosto de 2016

marmitako

marmitako

Son las siete de la tarde de un jueves de agosto en una ciudad de costa cualquiera. Pongamos por caso la de doña Emilia. 

Los niños corretean en los no-parques, sus padres los persiguen agobiados, las abueliñas se sientan al sol con abanicos añorando la lluvia que no cae, los adolescentes cazan pokemons, los mozos y mozas copan los arenales urbanos coqueteando cual lo que son, los turistas de crucero alegran nuestras calles, aquellas personajes que deberían acabar sus carreras lo intentan y los que todavía persisten en levantar este país panderetero se conforman con unas cañas de terraza.

¿Os falta algo en esta bella estampa estival? ¿Acaso es el mar? ¿Es la playa? ¿Una orquesta pachanguera?

No. Aquello que echáis de menos y que os tiene como pulpos en garaje; ese motivo que da sentido a vuestras vidas, pero no atináis a nombrar, ese sinvivir es porque añoráis abrir vuestros cachivaches informáticos y encontraros la receta anual de servidora de bonito del norte.

Aquí os la traigo. Cantábrica ella. Una marmita —vale, la de la foto es una marmitica— de bonito. Ay, los pucheros de verano.
 
Influencias vasquitas que tiene una.


Ingredientes.

· 300 g de bonito del norte.
· 4 patatas medianas.
· Una cebolla mediana.
· Medio pimiento verde.
· Un diente de ajo.
· Una cucharada de pulpa de pimiento choricero.
· Una guindilla cayena.
· Una cucharada de vino blanco.
· Dos cucharadas de tomate frito.
· Caldo de pescado o agua.
· Aceite de oliva.
· Sal.

Preparación.

1. Picamos la cebolla menuda y el pimiento en tiras medianas. Pelamos y chascamos las patatas.

2. En una cazuela echamos tres o cuatro cucharadas de aceite virgen. Sofreímos la cebolla y el pimiento.

3. Cuando comiencen a pocharse añadimos la guindilla y las patatas. Rehogamos.

4. Sofocamos con el vino blanco y cuando se evapore el alcohol cubrimos con el agua o caldo. Salamos.

5. Majamos el diente de ajo en un mortero y le echamos una cucharadita de pulpa de pimiento choricero y un par cucharada de tomate frito casero. Incorporamos esta mezcla a a la cazuela.

6. Cocemos el conjunto hasta que estén las patatas en su punto.

7. Preparamos el bonito quitándole piel y espinas y cortándolo en cubos magros.

8. Apagamos el fuego e incorporamos los trozos de bonito. Tapamos y dejamos reposar cinco minutos meneando de vez en cuando la cazuela. Servimos en el momento.

Notas.
- Si no tenéis pulpa de pimiento choricero en bote como yo —que tenía el día comodón— tenéis que tener a remojo de víspera los pimientos secos y extraerles la pulpa con la punta de un cuchillo.
- Podéis usar una tartera de barro.
- Es importante respetar lo de la cocción del bonito, de esta forma queda perfecto.
- Podéis usar caldo de merluza, rape, pescadilla. Es preferible al caldo del propio bonito que es más fuerte.
- Podéis prescindir de la guindilla, pero le da gracia.



20 de julio de 2015

magdalenas de calabacín

magdalenas de calabacín

De como paliar la superproducción de calabacines.

Llega una época del año en que por esta esquina peninsular todo el mundo tenemos calabacines. Muchos calabacines. Calabacines en cantidades ingentes. Los tuyos propios. Aquellos que alguien te regala cuando te lo encuentras "espontáneamente" por la calle. La bolsa de cuatro quintales y un peladillo con la que te refuerza la madre de un colega al ir a timbrarle de camino a la playa —es sabido por todas las madres que la playa da hambre—. Los tres ejemplares del tamaño de un balón de rugby que te traen tus tíos de Mera cuando vienen de visita porque los quieren emancipar. Y suma y sigue.

Así pasan los días de julio y agosto, cubicando el frigorífico cual ingeniera del tetris.


Lo bueno que tienen estos verdes y simpáticos individuos es que no hay nadie más polivalente que ellos. Lo mismo valen para un roto que para un descosido. Se pueden comer asados, rellenos, en pisto, crema, tarta, buñuelos, lasaña, atortillaos... Hay otras muchas y buenas ideas que, aunque no estén aquí recogidas, son igualmente bienvenidas.

Hoy os traigo una sugerencia dulce —como yo :P—. No vale reirse, si hubiese dicho salada —como yo— os hubiera hecho igual de gracia. El próximo día os traigo un limón que estaremos todos de acuerdo :D

Receta extraída de La receta de la felicidad.


Ingredientes. (10 magdalenas)

· 300 g de calabacín. Esta cantidad es de calabacín ya triturado (un calabacín mediano aproximadamente).
· 200 g de harina.
· 50 g de cacao en polvo (tipo Valor).
· 200 g de azúcar.
· 125 g de aceite de oliva suave.
· Una cucharada de levadura química.

· Una pizca de sal. 
· Una cucharada de esencia de vainilla.
· Fideos de chocolate y almendra picada para decorar.

Preparación.

1. Lavamos el calabacín y lo trituramos. Se pueden usar sin pelar, pero teniendo siempre en cuenta que no sea un calabacín viejo, porque a veces su monda es amarga. Para triturarlo yo usé un pequeño robot de cocina, pero si lo vais haciendo poco a poco, seguro que también podéis utilizar la batidora o un rallador.

2. Mezclamos en un bol todos los ingredientes (calabacín, harina, cacao, azúcar, aceite, sal, levadura y esencia de vainilla). Mezclamos bien. Nos ayudamos de unas varillas.

3. Precalentamos el horno a 180 ºC. Preparamos nuestros moldes de magdalenas. En mi caso fueron unos moldes de papel sobre la bandeja de hornear magdalenas. Si no tenéis bandeja usad unas flaneras o cualquier molde que sea mínimamente rígido. Si no es así, se desparramarán.


4. Vertemos un par de cucharadas de masa sobre cada molde.

5. Horneamos durante 20 minutos. Pinchad y si el palillo sale limpio, estarán listos.

6. Antes de que se enfríen cubrimos con los fideos de chocolate y las almendras. La idea es que con el calor residual se derrita el chocolate y se amalgame la cobertura. Antes de consumirlos, los dejamos enfriar.


Notas.


- A todo esto, el calabacín no se nota. Nadie lo adivinaría.
- Realmente creo se acercan más a los muffins, según esta información, pero a mí me gustan más las magdalenas. El caso es que si no queréis complicaros con los moldes individuales, con las mismas cantidades, podéis hacer un bizcocho.

- Es un dulce apto para veganos siempre y cuando tengáis en cuenta que la levadura no contenga trazas y no añadáis en la cobertura chocolate con leche.
- Se desmigan un poco, vale, un mucho. No os manchéis.

magdalenas de calabacín