Vamos ya por cuatro primaveras noviembres.
Qué barbaridad.
Iba a añadir que parece que fue ayer, que qué rápido pasa el tiempo, que cómo crece la criatura, que aún ayer dormía entre mis brazos y hoy sale a peinar la noche...
... pero no. El reloj en Cortapicos corre diferente. Cada entrada requiere muuuuuucho tiempo dedicado. Servidora, que es cual conejito blanco de Alicia, se ha tenido que acostumbrar a que lo que querría para ayer, con suerte está listo en tres semanas. ¡Y sólo depende de mí! Creo que el karma me está devolviendo todas las veces que he hecho bajar a la pobre Elena del coche en marcha.
Para muestra, un botón. Esta tarta ha tardado un año, ¡UN AÑO! en ver la luz. En nuestro tercer aniversario, mi tesoro, intentamos una primera versión con trágico desenlace. Este año hemos conseguido hincarle el diente y hasta tener elegantes invitados. La versión definitiva llegará cuando las ranas críen pelo, no lo dudéis.
Por eso, estos cuatro años molan. Porque han durado mucho comidísticamente hablando. Porque me lo paso bien guisando y escribiendo por acá. Hace unos meses pensaba que este bloguito es de las pocas cosas que realmente estoy haciendo bien. Solo recibo alegrías y buenas palabras. No sabéis cuánto lo agradezco.
Me quedan 7 minutos escasos de cumpleaños. Voy a publicar. Lo dicho. Con tiempo y margen. Que este blog se escribe y se cocina de vagar ;)
Ingredientes.
Para la base.
· Un paquete de galletas digestive.
· Un puñado de nueces.
· 85 g de mantequilla.
Para la masa.
· 150 g de queso de tetilla.
· 200 g de nata para montar.
· 500 de queso mascarpone.
· 150 g de azúcar.
· Una pizca de sal.
· Una cucharadita de esencia de vainilla.
· 3 huevos.
· Una cucharada colmada de harina.
Para el dulce de membrillo.
· 2 membrillos.
· 1 manzana tabardilla pequeña o media grande.
· Zumo de un limón.
· Azúcar (la mitad del peso de la fruta).
Preparación.
La base.
1. Preparamos la base. Desmenuzamos las galletas y trituramos las nueces. Mezclamos todo con la mantequilla derretida hasta obtener una textura de arena mojada.
2. Cubrimos la base del molde con una capa de galletas. Es importante presionar lo justo, ni mucho ni poco, para que no quede demasiado compacto.
El relleno.
1. En el recipiente de la batidora trituramos el queso de tetilla con la nata hasta obtener una crema sin grumos.
2. En un bol amplio batimos el queso mascarpone con la batidora de varillas. Agregamos el azúcar y la crema de nata y queso. Seguimos batiendo hasta homogeneizar el conjunto.
3. Añadimos una pizca de sal y los aromatizantes que queráis: vainilla, ralladura de limón, unas gotas de ron, etc.
4. Incorporamos los huevos y batimos. No se echa un huevo hasta que el anterior esté completamente integrado.
5. Añadimos la cucharada de harina y removemos hasta que no queden grumos.
6. Vertemos la crema sobre la base de galletas.
7. En el horno precalentado a 200 ºC introducimos la tarta. Horneamos a esta temperatura durante 10 minutos y después, a 100 ºC, mantenemos la tarta otros 40 minutos. Es importante no abrir el horno durante la cocción para evitar cambios bruscos de temperatura que agrieten la superficie.
8. Apagamos el horno y dejamos la tarta dentro hasta que se atempere.
9. Reservamos durante una noche en la nevera.
El dulce de membrillo.
1. Pelamos y troceamos la manzana y los membrillos.
2. En un bol cubrimos la fruta con el azúcar y el zumo de limón. Dejamos macerar durante unas horas.
3. Cocemos la fruta a fuego suave durante unos 45 minutos o hasta que la fruta esté blanda.
4. Trituramos a conciencia con la batidora.
5. Continuamos la cocción removiendo constantemente con una cuchara de madera. Sabremos que el membrillo está listo cuando al meter la cuchara en vertical sobre el membrillo, se sostenga.
Montaje.
1. Vertemos el puré de membrillo aún caliente sobre la tarta, alisamos la superficie y dejamos enfriar.
Recomendaciones.
- Para estas cantidades tenéis que usar un molde más pequeño que el que he utilizado en esta ocasión (un molde cuadrado de 24 cm de lado). Así la tarta quedará más hermosa al ser más alta. El mío bueno estaba en el faro, cosas del nomadismo. Debería llevar todo en el coche.
- Es muy suave de sabor. Creo que se puede aumentar la cantidad de queso de tetilla sin miedo.
He aquí una receta de las de hacernos muy felices.
Sabéis de mi afición por plagiar recetas de barecillos varios como el tiramisú enxebre o el postre de yogur, manzana y albahaca de A Trabe. Pues bien, de allende el mar Cantábrico y el canal de La Mancha os traigo una receta de tinte mediterráneo. Y no, no es un traspiés geográfico digno de la Antología del disparate —en Holanda, de cada cuatro habitantes uno es vaca—. Todavía no desparramo tanto, sino que una de las muchas cosas buenas de la Gran Bretaña es que puedes probar comida buena de cualquier rincón en cualquier esquina.
De mi reciente viaje por aquellos lares me traigo varios recuerdos comidísticos. Uno, el mejor curry ever de un restaurante especializado en comida de Bombay; amén de otros platillos interesantes indios que, si consigo localizar al menos un ingrediente, espero enseñaros algún día. El segundo, esta receta de pan plano con cosas —¿qué hay mejor que el pan con cosas?— del bueno, bonito y barato local griego mediterráneo 4023, Birmingham city.
Claramente, esta es mi versión. Está adaptada a mi amor incondicional por el libro de Iban Yarza —ejem, sólo por el libro— y a las vicisitudes de hacer la compra un domingo en mi querido barrio de ciudad de provincias. Previsión, lo llaman. Encontrar el queso halloumi de la receta original fue misión imposible, pero una es una chica de recursos.
Anímenseme a hacerla porque la receta bien merece un buen bocado. O dos.
Nothing else ;)
Ingredientes.
Para las pitas.
· 375 g de harina panadera.
· 25 g de harina de centeno.
· 250 g de agua.
· 10 g de azúcar.
· 5 g de sal.
· 1,5 g de levadura seca.
Para el labne.
· 2 yogures naturales.
· Sal.
· Aceite de oliva virgen extra.
· Hierbas para aromatizar.
Para el relleno.
· Una berenjena.
· Un calabacín.
· Un puerro.
· Un tomate.
· Dos zanahorias.
· Una cebolla.
· Unas hojas verdes; lechuga, berros, canónigos.
· Queso de cabra desmigado.
Preparación.
Las pitas.
1. Mezclamos todos los ingredientes en un bol. Comenzamos a amasar con las manos hasta que sea una masa que no se nos agarre demasiado. Dejamos reposar 15 minutos.
2. Pasamos la masa a la mesa y continuamos amasando, plegándola sobre si misma y rodándola sobre la mesa. Al cabo de unos 5 minutos debería ser una masa manejable. Dejamos reposar de nuevo media hora.
3. Dividimos la masa en porciones de 80 gramos. Salen 8 aproximadamente.
4. Boleamos cada porción haciéndola girar sobre nuestras manos o sobre la mesa. En el minuto 18 de este vídeo podéis ver a Su boleando. Estiramos cada bolita con el rodillo hasta obtener una oblea de 15 cm de diámetro. En este paso es útil espolvorear algo de harina sobre la mesa y el rodillo para que no se pegue.
5. Colocamos las pitas sobre una hoja de papel de hornear (dos por papel) y dejamos levar 15 minutos.
6. Llega el momento de hornear. Es el punto más importante de esta receta. El horno tiene que estar muy muy caliente. Para ello hay que calentarlo previamente, bandeja incluida, durante 30/40 minutos a 250ºC. Es importante tener esto en cuenta para encender el horno con la previsión adecuada.
7. Metemos las pitas en el horno, dos por tanda. Si el horno está lo suficientemente caliente comenzarán a hincharse al medio minuto aproximadamente. Cuando transcurran dos minutos les damos la vuelta para que se cuezan de forma homogénea y horneamos otro par de minutos.
8. Sacamos las pitas del horno y las reservamose en un paño limpio hasta su consumo.
El labne.
1. Removemos los yogures añadiendo una pizca de sal. Dejamos escurrir el lácteo sobre un colador forrado a su vez con papel de cocina o una gasa durante unas horas hasta que tenga la consistencia deseada. Os recomiendo 4 ó 5 horas en este caso. Nos interesa una textura que sirva para untar, no demasiado líquida.
2. Añadimos un chorro de aceite virgen extra.
El relleno.
1. Lavamos bien todas las verduras. Pelamos aquellas que sean necesarias y escurrimos bien las hojas verdes.
2. Troceamos en rodajas finas todas las hortalizas excepto las hojas verdes que dejaremos enteras o en juliana.
3. En una sartén o plancha vamos cocinando las hortalizas que lo requieran con unas gotas de aceite de oliva a fuego medio fuerte. Es importante ir cocinando cada una el tiempo que requiera. Salamos.
4. Reservamos sobre un papel de cocina absorbente.
Montaje.
1. Abrimos una pita con un cuchillo de sierra. Rellenamos con las verduras a la plancha, el tomate fresco y las hojas verdes. Desmigamos un poco de queso de cabra y aliñamos con un par de cucharadas del labne.
Notas.
- Podéis hacer las variaciones que os apetezca con el relleno. Todo va a estar bueno. El relleno original que yo comí incorporaba también patatas fritas. Era contundente.
- Calentad muy bien el horno. En mi caso no se hincharon las pitas hasta la tercera hornada en la que ya había alcanzado la temperatura. El resto nos las comimos igual, pero la gracia es que se inflen.
- Si amasando notáis que la masa se contrae, dejadla reposar un rato más.
- Tanto en este vídeo como en este texto podéis ver como se realiza el labne.
Quería dejaros una propuesta otoñal para inaugurar la temporada de chaquetón y lluvias que también tiene su encanto y derecho a la estacionalidad. Es una propuesta indecente para untar pan en salsa cuando llegas de la calle con frío pelón. Cierto es que todavía no hace tanto frío, pero cualquier excusa es buena para mezclar pasta con calabaza y queso.
Y más siendo tiempo de Samaín.
En los próximos días me esperan niños y niñas gritando como locos, mucho alboroto, castañas y requeixo, una casa del terror, calabazas, un pasarrúas y trabajillo intenso, pero con unos excelentes compañeros y compañeras de faena.
Xa vos irei contando ;)
Recetónde Mònica de El Comidista.
Ingredientes. (2 personas)
· 8 Placas para lasaña.
· Un puerro ó medio puerro y media cebolla.
· 600 - 700 g de calabaza.
· Un puñado de avellanas tostadas.
· Un puñado de pasas.
· 50 g de queso azul.
· Queso parmesano para rallar.
· 400 mL de leche.
· 20 g de mantequilla.
· Aceite de oliva virgen extra.
· Pimienta negra.
· Sal.
· Una ramita de tomillo.
· Nuez moscada.
Preparación.
1. Cocemos las placas de lasaña según las instrucciones de la fabricante. Una vez cocidas las reservamos sobre un paño limpio y seco.
2. Picamos el puerro finamente. Pelamos y troceamos en cubos pequeños la calabaza.
3. En una sartén con dos ó tres cucharadas de aceite pochamos el puerro. Una vez esté bien dorado añadimos la calabaza troceada. Salteamos a fuego fuerte durante unos minutos y después bajamos el fuego, tapamos la sartén y cocinamos la calabaza hasta que esté tierna.
4. Añadimos las avellanas y las pasas troceadas a la sartén de las verduras. Salpimentamos el relleno.
5. Preparamos la bechamel. Ponemos 400 mL de leche a calentar a fuego
suave/medio en un cazo con la rama de tomillo. En otro cazo fundimos la nuez de mantequilla con un chorro de aceite. Añadimos la harina y removemos mientras se cuece durante unos minutos a fuego lento. Incorporamos la leche caliente —sin la rama de tomillo— poco a poco, evitando que se formen grumos removiendo rápidamente. Añadimos el queso azul. Tenemos que dejar la bechamel con una consistencia ligera. Salpimentamos la salsa y rallamos un poco de nuez moscada.
6. Montamos la lasaña en un recipiente apto para el horno. Alternamos una capa de pasta, con una de relleno y otra de bechamel. La última capa que sea de bechamel.
7. Rallamos parmesano sobre la lasaña.
8. Horneamos durante 20 minutos a 180 ºC.
Notas.
- Tema avellanas. Para quitarles la piel que tienen debajo de la cáscara lo más fácil es tostarlas en una sartén o en el horno durante 10 minutos. Luego se frotan y la piel sale sola.
- La idea de infusionar la leche es muy buena. Podéis poner una ramita de lo que más os guste: romero, orégano, etc. Se distribuye muy bien el sabor.
- Hacer un cálculo de placas de lasaña que vais a utilizar midiendo en vuestro recipiente. En mi caso necesité solamente ocho, cuatro capas de dos placas.
Han sido unas semanas bonitas de pseudopcr coruñés.
Hay gente que, no tan de repente, se hace un hueco bien grande en la vida de uno :-)
Es el momento, entonces, de hacer donuts y disfrutarlos.
Buenísima receta del libro de Pam, de unodedos. Es la segunda que intento, tras las caracolas. Esta vez con factura al cincuenta por ciento entre Ana y yo.
Ingredientes. (para, aproximadamente, 18 donuts)
Para el fermento.
· 6 g de levadura fresca o 2 g de levadura seca.
· 60 g de leche.
· 60 g de harina de fuerza.
Para la masa.
· 65 g de leche.
· 15 g de miel.
· Un huevo.
· Una yema.
· 220 g de harina de fuerza.
· 35 g de azúcar.
· Una pizca de sal.
· Una pizca de canela.
· Una pizca de vainilla.
· 40 g mantequilla.
· Aceite de girasol para freir.
Para el glaseado.
· 100 g de azúcar glas.
· Dos cucharadas de agua.
Preparación.
Fermento.
1. Desleímos la levadura en la leche. Agregamos la harina y removemos hasta que esté todo integrado. Tapamos con un film y dejamos reposar una hora aproximadamente. El fermento tiene que estar esponjoso y tener burbujas.
Masa.
2. Mezclamos los ingredientes "fluidos": leche, miel, huevo y yema —ligeramente batida— y, en este caso, con la pizca de pasta de vanilla. Por otro lado, mezclamos los ingredientes secos: harina, azúcar, sal, canela. Agregamos esta harina "enriquecida" poco a poco a la otra mezcla fluida removiendo con una cuchara.
3. Cuando hayamos incorporado toda la harina, añadimos el fermento. Comenzamos a amasar hasta obtener una masa lisa.
4. Añadimos la mantequilla —a temperatura ambiente— en varias veces mientras amasamos. No es especialmente pegajosa la masa, pero durante el proceso de incorporación de la mantequilla se pone un poquito peleona. Con un buen amasado bertinet no tendréis problemas.
5. Una vez obtenida nuestra preciosa bola de masa la dejamos fermentar durante media hora. Posteriormente, la introducimos en el frigorífico durante toda la noche.
6. Al día siguiente, se saca la masa de la nevera y se deja templar durante unos 45 minutos antes de formar los dónuts.
Formado.
7. Volcamos la masa sobre la superficie de trabajo y la desgasamos. La estiramos con un rodillo hasta que tenga aproximadamente un cm de espesor.
8. Nos buscamos dos cortadores circulares para donuts. En nuestro caso utilizamos un cortapastas de 5/6 cm para el círculo grande y un bote de couldina para el pequeño :D
Vamos cortando los círculos de masa. Nos quedaron algo pequeñajos los donuts así que se puede utilizar algo de diámetro superior. Con los recortes podemos volver a amasar y hacer más donuts.
9. Colocamos cada donuts sobre un cuadrado de papel de hornear o sulfurizado. Dejamos fermentar hasta que doblen su tamaño, aproximadamente unas tres horas.
Fritura.
10. Para freír necesitamos un recipiente hondo, sea un cazo o una sartén, donde los donuts floten y no toquen el fondo. Lo rellenamos con el aceite de girasol y dejamos que alcance una temperatura de 180 ºC. Yo no tengo termómetro de aceite, así que lo hicimos a ojo friendo siempre primero una bolita de masa para ver como responde.
11. Freímos los donuts de uno en uno, un par de minutos por cada lado si son grandes. Con los nuestros, al ser algo más pequeños, fue suficiente con 40 segundos por cada lado. Tenéis que ir estudiando vuestro caso. No hay que darles varias vueltas, sólo freímos una vez por cada lado.
12. Dejamos escurrir sobre papel absorbente y enfriar sobre una rejilla.
Glaseado.
13. Mezclamos el azúcar glas con dos cucharadas de agua tibia. Una vez que los donuts estén fríos, bañamos una de sus caras en el glaseado. Dejamos secar.
Recomendaciones.
Tabla de tiempos.
Formado de fermento | 5 minutos.
Reposo del fermento | 1 hora.
Mezcla de la masa y amasado | 20-30 minutos.
Fermentación de la masa a temperatura ambiente | 30 minutos.
Reposo de la masa en frío | 10-12 horas.
Atemperado de la masa | 45 minutos.
Formado de donuts | 30 minutos.
Levado de donuts | 3-4 horas.
Freír, enfríar y glasear | 30 minutos.
En nuestro caso empezamos un miércoles por la noche, formamos los dónuts el jueves por la mañana, los freímos a medio día y nos los merendamos. Mientras tanto, pudimos ir al cine y a trabajar.
- Son para consumo en el día.
- De los 24 que salieron "destinamos" algunos a experimentar con tiempos y fríos.
Igual os preguntáis porque no escribo recetillas. Es que en este mes de septiembre han sucedido muchas cosas. Tengo mi primer trabajo formal y el no-sé-qué-número informal. Además de un verano más sobre mis hombros y una asignatura menos sobre mi conciencia. Esto implica que tengo menos ratitos de bloj.
Aunque algo he trasteado en la cocina. Repetimos la gloriosa hazaña del hojaldre estival con nada más y nada menos que tres docenas de natas que duraron lo que un suspiro. A cambio comí tarta de chocolate en un bonita reunión cumpleaños con globos y gente buena.
Pero he vuelto a mi esencia, la de las recetas rápidas y resultonas que solucionan la papeleta diaria. Allá en el pleistoceno de este blog publicaba una primigenia versión del pollo al curry. He tardado ¡cuatro! años en introducir aquellas mejoras de las que hablaba en las notas. Una se toma su tiempo, oiga.
Pero me alegra comprobar que he subido un peldaño en la fotografía :-)
Esta receta está elaborada mano a mano con Ana un día al bajar de la escuela con cierta —¿mucha?— hambruna. Seguimos pautas de este pollo al curry en diez minutos de Directo al Paladar que cumple todas las expectativas. La receta pica un poquito, pero con pan y salsa las penas son menos.
Ingredientes. (2 personas).
· Una pechuga de pollo.
· Aceite de oliva.
· 400 mL de leche de coco.
· Una cebolleta o un puerro.
· Un diente de ajo.
· Un trocito de jengibre del tamaño de un diente de ajo.
· Una guindilla cayena.
· Tres cucharadas de tomate triturado.
· Una cucharadita de curry en polvo o pasta de curry.
· 1/2 de cucharadita de cúrcuma.
· 1/4 de cucharadita de cominos.
· Sal.
· Pimienta.
· Perejil o cilantro frescos para decorar.
Preparación.
1. Picamos muy finamente la cebolleta, el diente de ajo, el jengibre y la cayena. Troceamos el pollo en cubos.
2. En una sartén capaz añadimos dos cucharadas de aceite y sofreímos la cebolleta unos 3 ó 4 minutos. Cuando esté dorada añadimos el ajo, el jengibre y la cayena. Removemos. Añadimos el tomate. Damos un par de vueltas y añadimos todas las especias.
3. Incorporamos el pollo. Salpimentamos y cocinamos a fuego alegre unos minutillos más.
4. Añadimos la leche de coco y dejamos reducir, a fuego medio, hasta que la consistencia de la salsa esté a nuestro gusto.
5. Espolvoreamos el perejil o cilantro picados y acompañamos con arroz basmati.
Notas.
- A mí no me gusta el coco. Ni el agua de coco, pese a tomarla de cocos locales en Cocales. Ni las cocadas ni el coco rallado sobre los pastelitos. Tampoco el Malibú con piña. Con esto os quiero decir que tenía mis dudas sobre la leche de coco. Pues bien, como dijo Ana, el curry gana. NO sabe a coco.