Antes de que este sol traicionero cause más bajas de lagartijas con resfriado por exceso de confianza, os voy a enseñar un plato de cuchara con el que entrar el calor después de bañaros en el atlántico norte en abril o dar un paseo en mangas de camisa.
Cada temporada de purés y cremas siempre hay uno que, por novedoso, destaca sobre el resto y en el que reincidimos semana tras semana. Este año le tocó al color y sabor naranja. El otro día vi a una señora vestida de butano de pies a cabeza. ¡Qué bárbara! Llamaba la atención por encima de la media andando cual bombonita bamboleante —si es que una bombona puede bambolear ¿bombolear?— sobre el puente viejo de Cedeira.
Cabe señalar que estoy aprendiendo de Carabiru y Etringita a hacer fotos de los ingredientes. Ellas son expertas y hacen fotos preciosérrimas antes y durante el proceso cocinístico. Mérito tienen, os lo puedo asegurar, porque no hay nada que joda más en este mundillo que en pleno apogeo parar, lavarse las manos, coger la cámara e intentar disparar algo decente mientras, evidentemente, se te quema la cebolla. Luego hacen hasta collages. Vaya dos fenómenas. No les perdáis la pista. Ni en esto, ni en sus otras muchas actividades.
Receta inspirada de un poco de aquí, Anita Cocinitas y de acullá, Sabores de Colores.
Ingredientes.
Cosas naranjas, a saber:
· La señora del puente viejo.
· Un par de zanahorias.
· Unos 500 g de calabaza.
· Una naranja.
· Un puerro. ¿Un puerro naranjaaaaaaaa?
· Un trocito de jengibre. Daltónica.
· Sal y pimienta. En serio, la vida no son blancos y negros.
· Aceite de oliva. Muy por los pelos.
· Agua. Basta.
Preparación.
1. En una pota pochamos el puerro picado con dos o tres cucharadas de aceite de oliva. Mientras pelamos y cortamos las zanahorias y la calabaza.
2. Exprimimos la naranja reservando su zumo y rallamos su piel.
3. Echamos el jengibre picadito, la mitad de la ralladura y las hortalizas troceadas a la olla. Removemos durante unos minutos.
4. Añadimos el zumo de naranja, cubrimos con agua y echamos una pizca de sal y/o pimienta. Dejamos cocer durante 20-30 minutos hasta que las hortalizas estén cocidas.
5. Trituramos con la batidora concienzudamente. Rectificamos de sal.
6. Servimos muy caliente acompañada de una cucharada de yogur natural o un chorro de nata líquida y espolvoreamos un poco de ralladura por encima.
Recomendaciones.
- Podéis reservar la mitad del zumo y añadírselo después al final del cocinado.
- Podéis variar los cítricos, cambiar las naranjas sanguinas por naranjas normales o mandarinas.
- Si prescindís de las zanahorias también está muy buena. Yo tenía estas recién traídas del huerto Luaces y no podía no aprovecharlas.
- Con todas las fotos bonitas que os he puesto en este post me voy un poco a llorar a la cama después de ver las mías. Sniff.








